10N | Elecciones Generales

El PSOE confía en el desgaste de Pablo Iglesias y en la irrupción de Errejón para debilitar a Unidas Podemos

Pedro Sánchez, en el acto de presentación de las propuestas para un acuerdo programático con Unidas Podemos.

Fernando Varela

El calendario ya está en marcha y en el PSOE creen que se trata de una carrera larga en la que de lo que se trata es de desarrollar una estrategia de 47 días que no culminará hasta el próximo 10 de noviembre. Ese día no sólo aspiran a que los ciudadanos refuercen la decisión de Pedro Sánchez de no ceder a los deseos de Unidas Podemos de entrar en el Gobierno sino que cuentan con que los electores castiguen a esta formación por haber impedido por cuarta vez, dicen, la investidura de un presidente socialista.

Los socialistas saben que el calendario está lleno de hitos singulares que se van a colar en el debate público y ya se preparan para tenerlos muy en cuenta —entre ellos la sentencia del procés, el Brexit y la evolución de la economía—. El primero de ellos podría aparecer este mismo miércoles: la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos. Cada uno de ellos se meterá en la precampaña y la forma en la que cada partido se maneje en ellos afectará a su intención de voto.

En ese contexto, el inicio de la precampaña socialista maneja desde hace días dos argumentos complementarios que persiguen debilitar a Unidas Podemos y la tesis de un Gobierno de coalición. El primero es concentrar las críticas en su secretario general, Pablo Iglesias, a quien los dirigentes del PSOE tratan de responsabilizar personalmente del desencuentro que ha puesto fin abruptamente a la legislatura. El segundo, impulsar a Íñigo Errejón.

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, endosó este lunes el fracaso de la investidura a Pablo Iglesias, no a Unidas Podemos. Fue él, acusó, quien “engañó a su propia organización política ocultando la última propuesta de Pedro Sánchez antes de la investidura de julio”.

Su “práctica habitual” es “negociar sometiendo a chantaje al resto de actores políticos”, tal y como “ha visto toda España”. “Por eso tiene los problemas que tiene en el seno de su organización y le salen escisiones en los distintos territorios”, añadió.

El mismo argumentario siguió el portavoz de la Ejecutiva Federal y alcalde de Valladolid, Óscar Puente. Los ciudadanos “tienen muchas razones para desconfiar de la palabra de Pablo Iglesias”. “Solo quería ocupar puestos" en el gobierno y “ha actuado como una especie de rémora para la izquierda y de freno permanente para las posibilidades de gobernar del PSOE", denunció evitando extender sus críticas al conjunto de Unidas Podemos.

Si al PSOE le preocupa que la candidatura de Íñigo Errejón le reste votos, lo disimula muy bien. El jueves fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien elogió públicamente al exfundador de Podemos y en las últimas horas fueron varios los dirigentes socialistas que han insistido en esta idea. El propio Puente dio por seguro que será más fácil llegar a un acuerdo con el líder de Más Madrid que con Iglesias, aunque todavía no quiera anticipar nada. “Errejón tiene otro tono y otra disposición; pero primero vamos a ver que sacan, porque quizás algunos están precipitando las posibilidades electorales que pueda tener”, precisó.

También la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, se pronunció en el mismo sentido y admitió que espera llegar a acuerdos con el partido de Errejón. “Espero que sea así porque Unidas Podemos no lo ha hecho”, señaló en respuesta a la pregunta de un periodista.

A pleno rendimiento

Para anticipar escenarios, el comité electoral del PSOE ya trabaja a pleno rendimiento. Los socialistas reunirán este sábado a la plana mayor del partido en una sesión de su Comité Federal, un órgano en el que tienen asiento los barones y todos los dirigentes del PSOE con mando en España y en Europa y que no se celebra desde el mes de marzo.

La cita dará cumplimiento a los estatutos, poniendo en marcha los mecanismos que darán a pie a la aprobación del programa electoral y de las candidaturas —no se esperan grandes novedades en relación a las propuestas y las listas del pasado abril— pero, sobre todo, servirá para poner en marcha maquinaria del partido. La dirección del PSOE saber que la palabra clave es “movilización” y el enemigo a batir la abstención.

De ahí que la estrategia pase por agitar a las bases haciéndoles ver que, a la vista de las dificultades para llegar a acuerdos con Unidas Podemos, es esencial mejorar sustancialmente los resultados el próximo 10N. A eso es a lo que apeló el propio Sánchez este fin de semana con la carta que ha remitido a los militantes, en las que les emplazó a “movilizar a todos los progresistas de España, empezando por aquellos que ya nos votaron hace cinco meses”, y “siguiendo por aquellos que se inclinaron por otras opciones y que han comprobado que su voto ha resultado estéril y solo ha servido para prolongar el bloqueo y la inestabilidad de nuestro país”.

“Tenemos que conseguir que los españoles envíen el 10 de noviembre un mensaje aún más alto y más claro para que nadie pueda volver a ignorar su voluntad de alcanzar un gobierno progresista, estable y coherente”, añade Sánchez en su misiva.

El mensaje oficial del partido sigue siendo que su objetivo es poner en marcha un Gobierno que aplique políticas sociales apoyándose en los partidos de la izquierda del hemiciclo, lo que haría imprescindible llegar a acuerdos con Unidas Podemos. También busca favorecer la división del voto de la derecha negándose a celebrar debates con Pablo Casado que puedan impulsar su hegemonía en esa parte del terreno de juego, de ahí que el comité de campaña sólo esté considerando la participación de Pedro Sánchez en un único debate a cinco con participación de Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal.

Los estrategas del PSOE dan por prácticamente agotado el debate abierto en los últimos días con Unidas Podemos en el que ambas formaciones se acusan mutuamente del fracaso de la investidura. La propia Lastra lo certificó este lunes: “No quiero llorar ahora sobre la leche derramada porque no sirve de nada”, aseguró. “El reparto de culpas ya se dio y ahora a llamar a toda la gente a votar”. La abstención “no es una organización política, no se presenta a las elecciones”, advirtió la número dos socialista.

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