Mundial de fútbol
Una selección, dos Españas: PP y Vox convierten la victoria de 'la Roja' en otra ofensiva contra Sánchez
España ganó el Mundial de fútbol este domingo, pero ni siquiera una celebración deportiva capaz de congregar a millones de personas ha quedado al margen de la batalla política de las derechas. Durante los días anteriores a la final y en las horas posteriores a la victoria frente a Argentina, dirigentes del Partido Popular y Vox han utilizado el torneo para atacar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ridiculizando su presencia junto a la selección, y han vinculado distintos episodios violentos con los partidos que sostienen al Ejecutivo.
Este lunes, la dirección nacional del PP comparó los valores de la selección con el Gobierno de Pedro Sánchez y el proyecto del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. La vicesecretaria de Coordinación Sectorial del partido, Alma Ezcurra, aseguró desde la sede de Génova que el Mundial había permitido a los ciudadanos recordar “la mejor versión” del país. “Nos estábamos acostumbrando a la peor versión de España y esta semana hemos recordado a la mejor”, afirmó después de felicitar al equipo por su victoria ante Argentina.
Ezcurra sostuvo que los españoles habían podido “levantar la vista del lodazal” y hablar “un poquito menos de causas, de imputados, para pensar en otra cosa”, en referencia a las causas que han afectado al Gobierno. La dirigente del PP presentó a continuación las características que atribuía a la selección como la antítesis del Ejecutivo de Sánchez. Describió a España como “un equipo que se presenta sin soberbia, sin colgarse medallas antes de ganarlas, sin vivir del relato”, con todos sus integrantes “en su sitio” y “nadie por encima de los demás”.
“No existe ninguna maldición española y los españoles no estamos condenados ni a la decadencia, ni al deterioro ni a la mediocridad”, afirmó. Después de utilizar el triunfo para desacreditar al Gobierno y presentar a Feijóo como la persona que encarna los valores de la selección, Ezcurra aseguró que su partido quería evitar “politizar el deporte”.“Nosotros vamos a intentar no hacer algo que llevamos soportando tres años y esperamos que esto termine pronto, que es politizar el deporte”, respondió cuando le preguntaron si estaba contraponiendo los valores del equipo a los del Ejecutivo.
El PP pidió a Sánchez que no fuera a la final para no ‘gafarla’
La ofensiva comenzó, en realidad, antes de que se disputara la final, que se saldó con un 1 a 0 favorable para España. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, pidió que el presidente no acudiera al partido en Nueva York. “Sólo a Macron se le ocurre llevarse a Sánchez un 14 de julio”, escribió en X después de la semifinal contra Francia. “Ahora sólo pedimos que Sánchez se vaya con la bici el domingo, que se grabe unos TikTok con los inciensos, o que se reserve unas horas para escuchar algún disco, pero que no vaya a Nueva York”.
La dirigente del PP recurría así a la idea, repetida por otros miembros de su partido, de que Sánchez podría traer mala suerte al equipo. Sánchez finalmente acudió a la final, compartió palco con la familia real y con el presidente estadounidense, Donald Trump, y España ganó su segunda estrella masculina. El diputado del PP, Rafael Hernando insistió, incluso después del triunfo, en separar al presidente español del éxito de la selección. “Apartar al gafe de Sánchez lo máximo posible de la selección ha sido también capital”, señaló, después de que días antes hubiera pedido que no asistiera para no ‘arruinar’ el partido.
Muñoz continuó la misma estrategia después de la final. Primero celebró el resultado con un mensaje de exaltación nacional: “¡¡¡España vuelve a conquistar América!!! ¡Somos la mejor Nación del Planeta! ¡Qué orgullo!”, escribió en X, la misma red en la que trató de alimentar la tesis de que la selección ha ganado pese al presidente del Gobierno. “¡España siempre por encima de Sánchez!”. Así, busca transmitir el mensaje de que la selección española es la encarnación de la nación y, al mismo tiempo, un espacio que debe ser protegido de Sánchez, el PSOE y sus socios parlamentarios.
Del césped al Comité Federal del PSOE
Otros han sido menos sutiles con esa politización. Tras la final contra Argentina, el exconsejero madrileño y hasta 2023 diputado del PP en el Congreso, Percival Manglano, escribió también en X: “No había visto tanto juego sucio como el de Argentina ayer desde un Comité Federal del PSOE”. Las faltas del rival y la tensión de la final, que acabó con varios jugadores argentinos iniciando una trifulca con los españoles, se convertían así en una nueva oportunidad para presentar al PSOE como una organización marcada por las maniobras internas y el “juego sucio”.
Una estrategia en la que también ha participado Vox después de varios incidentes en Euskadi este domingo. En Bilbao, un grupo procedente de una marcha en apoyo a la oficialidad de la selección vasca irrumpió en el espacio donde el PP había instalado una pantalla gigante, lanzó objetos y arrancó cables de la emisión. La Ertzaintza identificó a cinco personas y abrió una investigación por amenazas con arma blanca. En San Sebastián, además, la noche de la final terminó con un detenido por un presunto atentado contra agentes de la autoridad y otras seis personas investigadas por amenazas e insultos a aficionados españoles.
Los hechos fueron condenados por dirigentes de la derecha, pero sus mensajes no se limitaron a reclamar una investigación o exigir responsabilidades individuales. El citado Rafael Hernando los vinculó con los aliados parlamentarios del Ejecutivo: “Es lamentable que esta escoria violenta siga campando a sus anchas, en Navarra o País Vasco con la colaboración de alguna organización política en la que se apoya el Gobierno sanchista. Atacar a personas por ver un partido de la selección española es deleznable”.
La cuenta oficial de Vox fue todavía más lejos: “Mientras Pedro Sánchez estaba metiendo cuello para salir en la foto triunfal de Nueva York, sus socios de investidura agredían violentamente a quienes aplaudían a nuestros jugadores en Navarra y Vizcaya”. El partido de Santiago Abascal añadió: “Llegará el día en que los violentos terroristas estén en las cárceles y los españoles sean libres en todas las calles de España. Será cuando los violentos no quiten y pongan presidentes”.
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Ninguno de ellos aporta pruebas de que los partidos que apoyaron a Sánchez dirigieran o colaboraran con los altercados. Sin embargo, eso no ha impedido a la extrema derecha presentar a los “socios” del presidente del Gobierno como responsables directos, asociándolos tanto con la violencia como con el terrorismo. Además, Vox sostiene que los “violentos” son quienes “quitan y ponen presidentes”. Un argumento habitual de PP y Vox durante la legislatura, según el cual los acuerdos parlamentarios con EH Bildu convierten al Ejecutivo en dependiente de quienes fueron parte del entorno político de ETA.
Una apropiación partidista del “orgullo nacional”
Una estrategia que no acaba en los ataques al Gobierno, sino que además busca apropiarse políticamente del sentimiento nacional asociado a la selección con expresiones como “somos la mejor nación del planeta” y “España vuelve a conquistar América”, aludiendo al pasado colonial. Frente a ese discurso, desde el Gobierno y dirigentes como el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, han celebrado la “diversidad” del equipo español.
En el PP y Vox, en cambio, abundan más los posicionamientos políticos de exaltación de la conquista, que combinan con el desprecio de las culturas precolombinas y destacan la gran aportación de España a la civilización, poniendo énfasis no sólo en el idioma sino en la evangelización. Esa es una de las tesis que lleva defendiendo tanto la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso como el líder de Vox, Santiago Abascal.