MUNDIAL DE FÚTBOL
La izquierda abraza el orgullo patrio de ‘La Roja’ más allá de lo deportivo
“Si el fútbol sirve para algo, es para integrar en la sociedad. Y no hay mejor ejemplo que Francia y nosotros. Somos ejemplo de la integración. El fútbol, al final, es eso. No hablar de lo que ha dicho otra persona”. De esta manera Lamine Yamal se pronunciaba en rueda de prensa esta semana antes de las semifinales del Mundial sobre las polémicas palabras racistas del expresidente Mariano Rajoy respecto al equipo galo.
Yamal lo decía con la camiseta blanca de la selección española que ha causado furor y que se puede ver puesta en miles de personas durante estos días en las calles. España juega este domingo la final del Mundial en Nueva York contra Argentina. Pero el equipo ha desbordado el plano deportivo y ha cautivado a todo un país de una manera diferente a otras ediciones.
La selección española es hoy una foto de un equipo diverso, el retrato de la sociedad actual. Y en la punta de lanza están Yamal y Nico Williams, hijos de inmigrantes. Una imagen que molesta en muchos ámbitos de las derechas, que atacan a estos jugadores especialmente en las redes sociales. En un momento, además, en el que el discurso racista de la “prioridad nacional” se asienta en los pactos del PP y de Vox, frente a la política del Gobierno de coalición con el proceso de regularización de migrantes.
En el campo y en las gradas
Una imagen muy potente durante estos días ha sido la del apoyo en los estadios en Estados Unidos a la selección española, ataviados con las camisetas oficiales, de los actores Javier Bardem y Penélope Cruz, que siempre han tenido un claro discurso progresista y que han sido durante años receptores de insultos por parte de las derechas. Los dos, asimismo, se han dejado ver con Borja Iglesias, un jugador del equipo con posicionamientos políticos de izquierdas y a favor de los derechos humanos y del colectivo LGTBIQ+.
La derecha, que siempre ha querido asociarse con la imagen del país, está, en cambio, desorientada durante este Mundial por el abrazo de la izquierda de manera entusiasta a la selección. Los populares han llegado a pedir incluso que el presidente del Gobierno no acuda a la gran final. Sánchez sí va finalmente al partido en Nueva York tras ajustar su agenda para poder luego desplazarse a Argelia, donde al día siguiente tiene previsto un viaje oficial.
“La selección manda el mensaje de que España es diversa, mestiza y joven. Yamal es ya un referente y encarna la identidad plural y sin contradicciones del país. Es catalán, negro, hijo de migrantes y de un barrio humilde. Nos enseña una forma de ser español diferente al marco establecido por la derecha”, señala la politóloga Anna López Ortega.
“Ahora que la democracia está amenazada por la extrema derecha en el Parlamento, el marco empieza a cambiar”, prosigue la profesora de Ciencia Política, que subraya: “El discurso de ahora de la izquierda sería impensable hace diez años, los progresistas han empezado a reaccionar. Y están hablando actores o personas del colectivo LGTBIQ+, pero también jugadores jóvenes, hijos de migrantes. Envían un mensaje, además, sin crispación y con una sonrisa. Esto demuestra que los símbolos nacionales nunca son neutros. Hablan de un nacionalismo que no es excluyente, sino que es de pertenencia e inclusivo. Demuestra que la lucha por los símbolos no está cerrada”.
Además, pone mucho énfasis en que precisamente los campos de fútbol eran un lugar donde históricamente se han escuchado muchos cánticos racistas. Pero cree que a raíz de la llegada de Vox aumenta la “galaxia” de esos discursos xenófobos: “Ese racismo se ha radicalizado porque hay una extrema derecha en el Parlamento”. “Pero la novedad es que la derecha tradicional, en este caso representada por Rajoy, se ha contagiado de ese discurso y es síntoma de esta época en la que las derechas asumen ese relato”, incide.
El discurso de las derechas
López Ortega, autora de La extrema derecha en Europa, analiza, acto seguido, hechos como que el PP haya pedido que el presidente no vaya a la final: “La política española ha llegado a un nivel de polarización como el de Estados Unidos. Para la derecha española, Sánchez es una amenaza existencial, al nivel de un dictador. Se trata de un discurso de deslegitimación del adversario. Además, su objetivo es que su electorado se comporte como un hooligan”.
“Pero la bandera de España que ellos defienden cada vez es más pequeña. No caben ni socialistas ni lesbianas ni musulmanes ni independentistas. No cabe Sánchez”, asegura la politóloga, que hace esta reflexión: “En Ciencia Política tenemos muchos manuales sobre cómo ganar unas elecciones, pero no sobre cómo gestionar las derrotas y hacer una oposición de Estado”.
Hilvana en ese punto: “El PP y Vox están redactando el manual de la antipolítica. Su estrategia es derribar al presidente. Lo hemos visto con métodos como la retórica y el ámbito judicial. Pero en la medida en que se acerquen las elecciones esta presión va a aumentar. Ahora ya está la frontera de las sospechas del recuento electoral. Esto acaba de empezar. Esos mensajes van a crecer. Se busca anular cualquier racionalidad, sólo valen las pulsiones negativas”, reflexiona.
A lo que añade: “El mejor neutralizador del racismo se llama selección española. Se llaman Lamine Yamal y Nico Williams. Están respondiendo sin crispar”.
Yamal, de 19 años, es el futbolista más adorado por los más jóvenes. Y frente a la imagen de deportistas escorados hacia la derecha, el jugador del Barcelona ha tenido gestos como ondear la bandera de Palestina durante las celebraciones de su club. Aunque en los últimos años los nuevos votantes se habían derechizado, en las últimas encuestas, como la de 40dB., el PSOE se ha posicionado como la primera fuerza entre los menores de 24 años. Según López Guerra, estos movimientos se deben a factores como la estrategia digital “inédita” de Sánchez y de los socialistas en redes desde hace un año y la “nueva generación de jugadores que está demostrando que se puede ser español de muchas maneras”.
El patriotismo “real”
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El politólogo Toni Aira también introduce otra reflexión sobre lo que está pasando con la selección y su alejamiento de la visión tradicional conservadora: “A la derecha y la ultraderecha les ha afectado bastante su agenda anti-Sánchez, ya que la han priorizado frente al país. Giorgia Meloni, por ejemplo, se ha mostrado beligerante contra Trump, mientras que Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal no lo han hecho ante los ataques del presidente de Estados Unidos no sólo contra Sánchez, sino contra el propio país de España”.
“Eso, a ojos de mucha gente, les ha quitado fuerza al PP y a Vox a la hora de defender los colores de lo español. Y han regalado la bandera de la defensa de España a Pedro Sánchez y al PSOE, incluso a Sumar, que hablan de patriotismo real y de la defensa de la voluntad y de la capacidad de decisión propia de España para no plegarse ante líderes como Trump”, describe.
“Esto ha generado un efecto de mancha de aceite que se extiende y cala. Hay mucha gente a la que, sin haber tenido la idea del nacionalismo español incorporada, le ha salido ese sentimiento frente al servilismo del PP y Vox ante el gran emperador”, asegura Aira. “Esto se concentra en esa reivindicación de la selección española en estos momentos. Se ha generado una bola de nieve”, remacha.