El domingo por la noche estaban contentos en el Palacio de la Moncloa y en la sede del PSOE en la calle de Ferraz. Se rompía la mala racha del recién iniciado ciclo electoral. No era una fiesta, pero Pedro Sánchez y los suyos cogieron aire en Castilla y León. Los resultados se van reposando poco a poco y los focos los dirigen ahora hacia los pactos de las derechas y la débil posición de la izquierda transformadora.
En la reunión del lunes de la Comisión Ejecutiva, el presidente del Gobierno incidió mucho en el escenario de las negociaciones que se abren ahora entre el Partido Popular y la ultraderecha, según cuentan a infoLibre algunos de los participantes en ese encuentro de la cúpula del partido a puerta cerrada para analizar los resultados en Castilla y León.
Y en eso van a centrar el tiro los dirigentes del PSOE, según fuentes del partido. El PP y Vox han rebajado el tono y se preparan para negociar ya las investiduras de María Guardiola en Extremadura, de Jorge Azcón en Aragón y de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. La ultraderecha ha cambiado el paso y ahora está dispuesta a entrar en esos Ejecutivos después de ver cómo se ralentiza su crecimiento. A pesar de haber obtenido su mejor resultado histórico en una comunidad este domingo, los de Santiago Abascal no lograron superar la barrera psicológica del 20% y se quedaron lejos de las altas expectativas que ellos mismos habían alimentado.
Lupa sobre las negociaciones entre Feijóo y Abascal
Fuentes del PSOE indican que ahora el PP y Vox tienen que bajar a la tierra y negociar medidas concretas tras semanas de vivir de soflamas contra el sanchismo. Como señala un dirigente del núcleo duro del presidente: “¿Qué van a pactar? ¿Dónde van a recortar? ¿Las mujeres tendrán que escuchar el latido fetal [antes de abortar]? ¿Van a eliminar leyes LGTBI? ¿Volverán a enfrentarse por los menores migrantes no acompañados? ¿Venderán recortes en la Administración en temas de sanidad y educación? ¿Acordarán iniciativas fuera de sus competencias que luego no van a poder cumplir?”.
Los socialistas analizan que en estas negociaciones se verá hasta qué punto está dispuesto a ceder el Partido Popular y qué medidas y consejerías va a exigir Vox en un momento dulce en las encuestas precisamente gracias a no haber asumido ningún tipo de gestión. “No estaría la ultraderecha en estos niveles en los sondeos si les hubiera tocado estar dentro de los Gobiernos durante los incendios en Castilla y León o durante la dana en Valencia”, indica un alto cargo del PSOE.
Asimismo, ponen sobre la mesa que estos Gobiernos servirán como espejo de lo que puede suceder a nivel nacional tras las próximas elecciones generales. E insisten diferentes dirigentes en que las derechas, frente a las críticas sobre la relación entre el PSOE y sus socios, son mucho más inestables cuando conforman Ejecutivos, como se ha comprobado en los últimos dos años.
En el PSOE están convencidos de que los pactos dejarán numerosas cesiones a la ultraderecha. Fuentes de Ferraz remarcan: “El PP ha asumido el marco político de Vox. Si hace unos meses no sabíamos si mandaba más Ayuso o Feijóo, ahora hay una certeza: también manda Abascal. Vox no solo condiciona al PP, marca el paso y decide los límites”.
Y otro de los análisis es el de que hacen falta sólidas oposiciones en estos territorios. Hay total apoyo a la labor de Pilar Alegría, en Aragón, y de Carlos Martínez, en Castilla y León. En el PSOE sostienen además que estas dos figuras van a crecer más a partir de este momento. En Extremadura ahora mismo el partido está en un proceso congresual. Ferraz evita hablar en público sobre sus preferencias, pero en privado la dirección desliza que le gustaría que fuera una mujer. En la carrera están ahora mismo el secretario general del PSOE de Cáceres, Álvaro Sánchez Cotrina; la expresidenta del Parlamento Blanca Martín; el alcalde de Villanueva del Fresno, Ramón Díaz Farias, y la diputada regional Soraya Vega.
El PSOE necesita la unión de la izquierda transformadora
Otra de las sensaciones que impregna al PSOE tras este 15-M es la todavía más creciente preocupación por el espacio a su izquierda. Una reflexión compartida por muchos dirigentes es que no sirve de nada que el partido aguante o que suba, como ha pasado en Castilla y León, si no tienen a su lado un espacio progresista competitivo con el que pactar gobiernos.
Por eso, durante estas horas cruzan con más fuerza los dedos para que las izquierdas encuentren algún punto de encuentro entre ellas para los siguientes pasos en el ciclo electoral, con la vista puesta especialmente en la parada de las generales. Los socialistas no quieren presionar en público, pero confían en que al final haya una única lista: “Nos preocupa mucho la debilidad de ese espacio. Deben hacer una reflexión”.
No obstante, analizan que cada comunidad “es un mundo” y que este espacio, a pesar de la división, no estará tan débil en la próxima parada electoral: Andalucía. Allí, según fuentes de Ferraz, esperan que la izquierda transformadora tenga más tirón, sobre todo por el asentamiento de Izquierda Unida.
Rumbo al sur
El PSOE mira ya a esas elecciones andaluzas, aunque todavía la número dos del partido, María Jesús Montero, no ha abandonado el Ejecutivo para centrarse en la campaña en el sur. El presidente autonómico, Juanma Moreno, no ha anunciado aún la fecha concreta de las elecciones, pero los pronósticos apuntan a mediados de junio. La idea de la ministra de Hacienda es dejar su puesto una vez esté fijada la fecha en el BOJA.
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Las elecciones andaluzas se presentan muy complicadas para el PSOE, aunque la gran incógnita en estos momentos es si el PP podrá mantener la mayoría absoluta. La crisis de la gestión de los cribados de cáncer de mama supuso el momento más bajo para Moreno durante esta legislatura, aunque su papel durante el accidente del AVE en Adamuz (Córdoba) le ha ayudado a recobrar su faceta más institucional y valorada por los ciudadanos.
Pero los socialistas señalan que Castilla y León ha servido para comprobar cómo el PSOE puede volver a crecer. Y, en esa línea, dirigentes del socialismo andaluz aspiran a activar al electorado socialista en el sur, “un gran dragón dormido”. En este sentido, apuntan que, por ejemplo, en las pasadas generales, a pesar del mal momento del PSOE-A, se consiguió un 33% de apoyo en esta comunidad, lo que fue clave para que la izquierda pudiera conservar el Palacio de la Moncloa.
Asimismo, en el PSOE rechazan la teoría que está intentando instalar la derecha política y mediática de que el resultado del domingo fue gracias a que Carlos Martínez no es un dirigente sanchista. Diferentes cargos del partido destacan que el candidato tiene un “perfil propio”, pero que llegó al poder en la federación hace un año precisamente con el respaldo de Ferraz frente a Luis Tudanca. Además, lejos de criticar al Gobierno, durante toda la campaña ha contado en sus actos con Pedro Sánchez y con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, además de con ministros como Óscar Puente y Ana Redondo y miembros de la dirección del partido como Rebeca Torró, Arcadi España y Enma López.
El domingo por la noche estaban contentos en el Palacio de la Moncloa y en la sede del PSOE en la calle de Ferraz. Se rompía la mala racha del recién iniciado ciclo electoral. No era una fiesta, pero Pedro Sánchez y los suyos cogieron aire en Castilla y León. Los resultados se van reposando poco a poco y los focos los dirigen ahora hacia los pactos de las derechas y la débil posición de la izquierda transformadora.