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    <title><![CDATA[infoLibre - Miguel Álvarez Peralta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/miguel-alvarez-peralta/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Miguel Álvarez Peralta]]></description>
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      <title><![CDATA[La sociedad del calamar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/sociedad-calamar_1_1212021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La sociedad del calamar"></p><p>Como a 130 millones de espectadores, también me hipnotizó y repugnó El juego del calamar (<em>The Squid Game</em>). El éxito global de esta serie no tiene precedentes, y hay un fuerte debate social sobre qué lectura hacer del fenómeno. Según Netflix, va camino de ser <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2021/09/29/el-juego-del-calamar-serie-netflix-trax/" target="_blank">su producto más exitoso de todos los tiempos</a>. Ya en su estreno, con <a href="https://www.latimes.com/espanol/entretenimiento/articulo/2021-10-13/netflix-asegura-que-the-squid-game-es-el-estreno-mas-visto-de-su-historia" target="_blank">4 millones de espectadores al día</a> durante el primer mes, ha desbancado a bombazos como Bridgerton, Stranger Things o La Casa de Papel. Aunque la medición de audiencias en este tipo de plataformas es opaca e imposible de contrastar, también Google afirma que las búsquedas relacionadas con The Squid Game eclipsan las de cualquier otro título. Según un documento filtrado a Bloomberg, <strong>los beneficios de esta filmación multiplican por cuarenta sus costes de producción</strong>, algo nada habitual incluso en el cine más comercial (taquillazos con diez veces más presupuesto, como Avatar, Titanic o Harry Potter como mucho se amortizaron cuatro veces en taquilla, pero no cuarenta). La firma de zapatillas Vans, que visten sus protagonistas, sostiene que sus ventas aumentaron un 7.800% desde el estreno. Es número uno en países de todas las culturas y religiones, por todo el planeta. Y los críticos llevan días dando vueltas a qué valoración hacer de los arrolladores niveles de audiencia que logra esta serie surcoreana.</p><p>Desde un punto de vista sociosemiótico, no es inmediato decidir si esta es una buena o mala noticia. Hay evidentes efectos negativos (<strong>homogeneización cultural global</strong>) y positivos (¿no es una evidente <strong>denuncia del capitalismo</strong>, <a href="https://ctxt.es/es/20211001/Culturas/37589/el-juego-del-calamar-capitalismo-pablo-iglesias.htm" target="_blank">como ha interpretado Pablo Iglesias</a>?). La serie es extremada y explícitamente violenta, pero esa no es la causa de su éxito. Tan violenta es, que el Consejo Audiovisual de Cataluña ha pedido que no se permita ver a los niños, tras la denuncia de algunos profesores de primaria de que muchos escolares están imitando los juegos y pruebas de la serie en el patio de recreo. La misma alerta se ha dado en Bélgica, Inglaterra o Estados Unidos. Aun así, no son la representación explícita del dolor y la muerte lo que motiva mi duda sobre cómo leer este fenómeno. </p><p>En El juego del calamar ―tranquilos, no haré <em>spoilers</em>, sólo cuento la sinopsis oficial— un grupo de jugadores desesperados compite en pruebas terribles por un cuantioso premio en metálico. Nada que no hayamos visto antes, ¿por qué entonces está colonizando pantallas de los cinco continentes a un ritmo vertiginoso, como ninguna serie antes? ¿Qué lecturas políticas tiene sentido hacer sobre este nuevo hype? </p><p><strong>Algo más que un jueguecito violento </strong></p><p>Si la serie funciona tan bien, además de por lo acertado de su confección cinematográfica a todos los niveles, con una correctísima factura estética, narrativa e interpretativa, es sin duda porque toca algunas “teclas de época”. No es innovadora en su planteamiento, es innegable que hemos conocido <a href="https://www.infolibre.es/noticias/continuara/2021/10/09/juego_del_calamar_exito_espectacular_una_estructura_no_tan_novedosa_125407_2016.html" target="_blank">muchas tramas similares</a> (desde Los juegos del hambre, hasta Alice in Borderland, pasando por Cube o la española El hoyo). Hacer de la <strong>competición para sobrevivir</strong> un espectáculo ha sido un vicio morboso transhistórico y transcultural, desde el antiguo ulama azteca y el pankrátion griego, pasando por el circo de gladiadores romano, hasta los cómic manga japoneses actuales, como Battle Royale o Liar game. </p><p>También fueron consideradas ultraviolentas en su día ciertas películas de Tarantino, Von Trier, Haneke o Kubrick, y sin duda no fue esta la faceta que explicó el impacto cinematográfico de directores tan reconocidos (aunque inferior en términos de audiencia al de esta serie). Junto a la innovación formal de sus obras, <strong>tuvieron la habilidad para recoger y a la vez hacer algo con el zeitgeist </strong><em>zeitgeist </em><strong>de sus contextos</strong>, para intervenir en el clima sociocultural del momento. La clave no es la ultraviolencia, ni la estética, tampoco el tema, nada de eso permite explicar el boom sin precedentes de esta serie. A ningún espectador atento se le escapará que lo que hace muy bien El juego del calamar es <strong>plantear abierta y explícitamente una metáfora del tiempo que vivimos</strong>, del punto crítico que están atravesando las sociedades del capitalismo desarrollado contemporáneo.</p><p>Si no es tan evidente que su éxito sea buena o mala noticia, es porque no es fácil decantarse entre dos conocidos efectos del visionado. Primero, el extrañamiento ante la propia realidad vivida, la denuncia de la barbarie que no por cotidiana deja de ser insoportable, pero también su opuesto: la asunción y normalización de esa bestialidad cotidiana, la insensibilización ante el espectáculo de su dolor. <strong>Harán falta estudios futuros de recepción serios</strong>, con perspectiva, para saber qué efecto predominó entre sus espectadores. ¿Sorpresa o catarsis? ¿Aceptación o rechazo? ¿Son acaso incompatibles? ¿No podemos progresar en ambos sentidos al mismo tiempo, insensibilización y repulsa, dependiendo de los humores que se nos activen en cada momento? </p><p>De lo que no me cabe duda, es de que El juego del calamar corre como reguero de pólvora porque reproduce algo más que jueguecitos salvajes. Funciona como audiovisual global porque <strong>ofrece algo más que una estetización sangrienta de la crueldad</strong>. Veamos en qué consiste su intención metafórica desde y contra esa fantasía que es la sociedad-mercado. </p><p><strong>Metáfora de una época</strong></p><p>El guion de esta serie pone en escena un conjunto muy reducido de elementos. Su imaginario es lúcidamente sencillo y, sin embargo —o gracias a ello—, <strong>las subtramas psicológicas llegan a tener bastante hondura</strong>. No relato nada que no cuenten el tráiler o la sinopsis, insisto: no destriparé ninguna trama. Básicamente muestra personas de clases medias y bajas que, agobiadas por su endeudamiento crónico y las peripecias de sus precarias vidas, se embarcan en una competición por superar una serie de pruebas, con el objetivo de repartirse entre los ganadores un botín tanto mayor cuantos más compañeros hayan quedado descartados en el camino. El desarrollo y final a partir de este planteamiento son, en cierta medida, a la vez previsibles y arbitrarios. Son lo de menos.</p><p>Ya desde la presentación, veremos a iguales luchando encarnizadamente en juegos que involucran factores de suerte, inteligencia, brutalidad y esfuerzo tanto físico como psicológico. Todo para perseguir la promesa de una vida diferente y mejor, más libre, que para la mayoría —lo presienten desde un principio— jamás se hará realidad. No sólo en el juego, también fuera de él, en el trabajo, en el mercado financiero, en las casas de apuestas. Se enganchan voluntariamente a esa estafa, a la esperanza de salir a flote, de escapar de la deuda eterna y la mediocridad omnipresente, porque <strong>“lo de ahí afuera también es infierno”</strong>. </p><p>Todo ese juego-mercado competitivo, la idea de entregar los cuerpos a cambio no ya de dinero, sino de la esperanza de progreso vital, se realiza en última instancia para entretenimiento y negocio de una élite ociosa, necesitada de nuevos hipódromos en los que intercambiar sus apuestas. El sufrimiento humano o la salvación son sólo efectos colaterales de su casino financiero. Lo cual también nos suena conocido: <strong>el autor ideó la serie en 2008, en pleno crac bancario global.</strong> Los productores la tuvieron diez años en un cajón, pero el público de hoy ya está preparado para entender la metáfora. </p><p>Unos cuerpos armados salvaguardan el orden en esta microsociedad desregulada para mantener su apariencia democrática. El aparato represivo que, como explicara Althusser para nuestras sociedades, opera allí donde falla el aparato ideológico. En algún momento, al verles actuar, los protagonistas del juego recuerdan la violencia policial que vivieron en las huelgas durante la crisis surcoreana, y la solidaridad entre trabajadores. La policía del juego vela en todo momento (con excepción de alguna corruptela, tolerada siempre que no ponga en riesgo al conjunto) por el cumplimiento de las escasas normas del juego, sólo tres: no se puede dejar de jugar; como en el mercado laboral, quien se niegue a jugar será eliminado. <strong>Pero todo puede detenerse y acabar en el momento que lo vote la mayoría.</strong> Las conexiones sistémicas con nuestra realidad son múltiples, orgánicas, innegables. <strong>Es</strong> <strong>una metáfora flexible y eficaz: ese el principal factor de su éxito. </strong></p><p><strong>Performatividad de las metáforas</strong></p><p>Desde los llamados Estudios del Discurso, solemos insistir a nuestros alumnos en la idea de performatividad, del potencial que tienen las construcciones simbólicas para terminar forjando realidades. Del poder que les damos, mejor dicho, bajo ciertas condiciones o en determinados contextos, para desplegar consecuencias materiales. Frases como “queda absuelto de todo cargo” o “yo os declaro marido y mujer” <strong>son sólo palabras, símbolos que ordenan metáforas. </strong>Pero según quien las pronuncie, por ejemplo si viste toga o sotana y estamos en un tribunal o una iglesia, ocasionarán a sus oyentes inevitables consecuencias personales y vitales, gracias precisamente a su eficacia performativa.</p><p>Que no exista un Dios perseguidor de impíos, no impide que esa idea y sus diversas narrativas, de manera performativa, hayan alimentado múltiples genocidios a lo largo de la historia, por ejemplo. Que las ideas de izquierda y derecha políticas sean sólo metáforas, no impide que durante más de medio siglo hayan establecido <strong>particiones electorales simétricas</strong> y bipartidistas en la muy asimétrica sociedad de clases. Metáforas eficaces, en sus efectos pragmáticos. Un billete es un signo impreso en papel, la metáfora de algo valioso, que es el trabajo humano. Igual que una bandera es sólo la sinécdoque de un territorio, pero en virtud de sus derivas performativas, billetes y banderas sirven para iniciar guerras, destruir vidas y consolidar o subvertir órdenes sociales. <strong>La performatividad </strong><em>performatividad </em><strong>es el motivo por el que usamos lenguaje. </strong>Es sólo una idea, o sea, son hechos. </p><p>Por esto no tengo tan claro si el éxito de El juego del calamar es una noticia maravillosa o terrible. Si debe darnos esperanza o pavor. ¿Predomina entre los niños que juegan sus juegos<strong> la dimensión crítica o la performativa</strong>? ¿Acaso triunfa por su denuncia del mercado laboral desregulado, del vaciamiento de contenido de las democracias reconvertidas en gran casino? ¿Arrasa porque sus millones de espectadores conocen o intuyen las consecuencias del sistema de “deudocracia”? ¿Porque pone en pie una verdad horrenda que nos resulta conocida, y al horrorizarnos nos prepara para confrontar con ella? </p><p>¿O tiene la serie más bien el efecto contrario, de <strong>fortalecer la ley de la jungla al presentarla como inevitable</strong>? ¿De hacer cumplir performativamente la metáfora social que supone: “es lo que hay, así somos los humanos, hay que aceptarlo”? No faltarán respuestas poco reflexivas que se apresten a afirmar que si la difunde Netflix sólo puede ser <strong>útil al sistema</strong>, o algo así. Como si la plataforma no fuera en el fondo un clan de bolsillos privados más atentos a enriquecerse pronto y mucho que a la sostenibilidad de sus propias prácticas sociales. Pablo Iglesias ha sido voluntarista pero mucho más agudo: la cultura no circula nunca en sentido único y vertical, es de naturaleza dialéctica y contradictoria. Y la respuesta depende de todos nosotros.</p><p><strong>La esencia del ser humano</strong></p><p>En mi lectura de esta serie, lo que quiero resaltar es que <strong>esta trama refleja la ambivalencia humana</strong>, tanto en un plano individual como colectivo. La ideología neoliberal, triunfante desde finales de siglo, viene repitiendo la metáfora de que el hombre es un lobo para el hombre. La idea performativa de que el mundo laboral, empresarial, las finanzas, la política, o la propia universidad, son y deben ser una despiadada carrera de todos contra todos, donde las reglas se vulneran constantemente y en las que no se triunfa precisamente gracias a un elevado sentido de la ética. Que nada es gratis, ergo todo tiene un precio. Que necesitamos construir marca personal —ser producto, y promocionarnos― antes que lazos de cooperación.<strong> Que cada vez somos más mercado y menos sociedad</strong>, que de hecho there is no society, there are only individuals, como sentenció la prócer de esta época. </p><p>Pero nada de eso es cierto, y lo que también nos muestra El juego del calamar (y la vida, constantemente) es que <strong>el mismo ser humano es capaz de lo mejor y lo peor en contextos límite</strong>. Estamos capacitados para la cooperación más altruista y la peor crueldad, en virtud de los constructos mentales que se nos activen en cada momento. De las metáforas y narrativas que guíen nuestra acción en cada contexto. Por eso hay que cuidarlas entre todos. No hay algo así como una “esencia” inmutable del ser humano, salvo quizá, la constatación de que podemos construirnos en uno u otro sentido. Y así lo hemos hecho, a lo largo de la historia. Sabemos ser lobo y ser sagrados para nuestros iguales, podemos tirar de uno u otro hilo y desarrollarnos en ambas direcciones. Esa es otra lectura política inevitable de esta serie y del fenómeno social asociado.</p><p>Si pensamos en la sociedad como salvaje carrera de ratas, cada vez lo será más. Esa metáfora gobernará nuestros actos hasta hacerse realidad. El exceso de evidencia hace innecesarios los ejemplos, y la serie ofrece muchos. Es lo que Mark Fisher ha llamado Realismo Capitalista, <strong>la sensación generalizada de que el capitalismo es el único sistema viable</strong>, la imposibilidad, aunque sepamos que es insostenible, de imaginar alternativas al mismo. </p><p>Pero si en cambio decidimos y logramos <strong>ver y contarnos la sociedad como una gran familia solidaria</strong>, o como un tejido entrelazado e interdependiente con otras especies, si hacemos de nuestra auto-metáfora una invitación a la cooperación para el progreso —más aún, si logramos articular nuevas nociones compartidas de progreso, superando así la ‘deconstructivitis’, esa postmoderna y adolescente etapa epistemológica de la humanidad fascinada ante su propio poder deconstructivo— también esa metáfora humanista se desplegará performativamente, con todas sus consecuencias. Ejemplos históricos de ello tampoco faltan. Y también es <strong>ese deseo, esa sed de sociedad</strong> la que nos mantiene pegados a la pantalla capítulo a capítulo. </p><p>No hay una esencia humana. Somos dignos de lo mejor y lo peor, podemos trabajar nuestra naturaleza a partir de muy distintas narrativas y metáforas. A las élites les ha interesado que pensemos y vivamos la sociedad-mercado como una carrera de ratas (en la que ellos son sólo las ratas más gordas y rápidas, que parten con ventaja), pero esta condición insolidaria no es inmanente a nuestra especie. Si vivimos de acuerdo a ese relato, si decidimos jugar al juego del calamar con la esperanza de destacar entre la masa y liberarnos,<strong> si aceptamos ser cada vez más un mercado sin normas, cada vez seremos menos una sociedad</strong>. Y viceversa. Es imposible ser cada vez más las dos cosas. La sociedad-mercado es un oxímoron, una fantasía de laboratorio, cuya representación en pantalla nos fascina por ser a la vez tan real, tan cotidiana y tan imposible. </p><p>Como nos enseñó Umberto Eco, el significado social de El juego del calamar, y de su espectacular resonancia transcultural, no está en su guion, ni en su próxima temporada, ni siquiera en la intención del autor: está en nosotros, aquí y ahora. En la “guerrilla semiológica” que podamos desplegar, como bien hace Iglesias, no en el lugar de la enunciación, sino en los de la recepción. En nuestra capacidad para hacer judo con su trama y desambiguar su sentido social rompiendo con nuestras propias dudas: leerla como lo que ya está siendo, <strong>una denuncia del turbocapitalismo salvaje y del lugar al que arroja a la humanidad.</strong> Un canto a la (estratégica) “esencia humana”: la capacidad de amar, empatizar y cooperar con el prójimo para salvarnos juntos. La capacidad de ser sociedad antes que mercado. Por eso, la más importante es la tercera regla del juego: todo puede cambiar en el momento que lo desee la mayoría. Mayoría. Deseos. El verdadero terreno de juego.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Oct 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Por qué se hunden Los Verdes en Alemania?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/hunden-verdes-alemania_1_1209630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="¿Por qué se hunden Los Verdes en Alemania?"></p><p>A principios de mayo, todos los sondeos daban a Los Verdes como partido ganador en Alemania. Hasta mediados de agosto, seguían disputando la Cancillería con la derecha democristiana de la CDU, el partido de Angela Merkel. Aunque un poco menos cada día. Pero ahora han llegado a las urnas en caída sostenida, relegados al tercer puesto ante la espectacular remontada del socialdemócrata SPD. <strong>Los últimos meses han sido un duro revés para el equipo de campaña verde</strong>. Veamos algunos factores.</p><p><strong>Liderazgo atractivo, construido con tiempo… prematuramente abrasado</strong></p><p>En primer lugar,<strong> es innegable el buen funcionamiento mediático de Olaf Scholz</strong>, candidato centrista del SPD, que se suma a los tropiezos de la candidata verde, Annalena Baerbock, imparable hasta antes del verano. Era la candidata más joven jamás presentada a presidir Alemania, y sin embargo arrasaba especialmente en entornos jóvenes y urbanos, donde sigue prevaleciendo.</p><p>Pero la campaña es muy larga, y Scholz la ha cerrado arrasando en los recientes debates electorales, casi duplicando (42%) la valoración de la audiencia alcanzada tanto por Baerbock (25%) como por el candidato de la CDU, Armin Laschet (27%). Está en momento de gloria.<strong> Es el candidato más continuista con respecto al celebrado estilo pactista conservador de Merkel</strong>, y es quien mejor está capitalizando su despedida. Ha sabido vender muy bien ese continuismo con cambios limitados, desmovilizando así e incluso atrayendo a sectores del centro-derecha.</p><p> Portadas de Der Spiegel y Stern, cuando Baerbock lideraba sondeos.</p><p>Por su lado,<strong> la candidata verde ha "muerto de éxito"</strong>. Se convirtió muy pronto en el centro de la fiesta, como posible ganadora medio año antes de las elecciones, con lo que atrajo sobre sí toda la atención mediática y una apabullante tormenta de críticas. Algunas de ellas, incluso, fundadas y legítimas.</p><p>Entre sus errores, y aunque en España esto parezca una cuestión menor, han hecho especial daño los <a href="https://plagiatsgutachten.com/blog/100-plagiatsfragmente-bei-baerbock/" target="_blank">más de cien fragmentos cortapegados</a> en su reciente libro, publicado en pleno año electoral. ¿No era algo fácilmente evitable? El contraste innovador e impoluto de <strong>su perfil limpio, joven (40 años) y femenino</strong>, confrontando con dos sesentones inmovilistas, quedó aguado. Nos podrá parecer una nadería, porque España está entre los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/02/21/espana_sigue_descenso_obtiene_peor_resultado_sobre_corrupcion_ranking_transparencia_internacional_75608_1012.html" target="_blank">campeones de Europa en corrupción</a>, y los políticos logran milagrosos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/08/02/una_companera_del_master_casado_reconoce_que_curso_sin_apenas_hacer_trabajos_clase_85627_1012.html" target="_blank">másteres</a> o tesis sin que tenga consecuencias. Pero en Berlín esto del plagio ya <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2013/02/11/dimite_ministra_alemana_educacion_acusada_plagiar_tesis_doctoral_207_1022.html" target="_blank">se ha llevado por delante a más de un ministro</a>. Baerbock tuvo que pedir disculpas y <a href="https://www.sueddeutsche.de/politik/parteien-baerbock-buch-wird-mit-quellenangaben-versehen-dpa.urn-newsml-dpa-com-20090101-210709-99-318807" target="_blank">hacer una nueva edición del libro</a> citando las fuentes.</p><p>Por si fuera poco, su equipo también <a href="https://www.politico.eu/article/german-greens-leader-annalena-baerbock-under-fire-for-resume-inflation/" target="_blank">"infló" algunos méritos en su currículo</a>, noticia que rápidamente <a href="https://twitter.com/PhilipPlickert/status/1400871381110251525" target="_blank">se convirtió en escándalo</a> y le obligó nuevamente a salir a dar explicaciones, nunca suficientes. Otras gotas colmaron el vaso: un error en el protocolo de transparencia del partido provocó inexactitudes en su declaración oficial de ingresos. Son todas cuestiones menores comparadas con nuestras mordidas y cloacas, claro, pero<strong> a efectos de torpedear su momentum electoral y arruinar su imagen de honestidad, perfectamente eficaces.</strong><em>momentum </em></p><p>Tomemos nota para el futuro: <strong>las candidatas y candidatos emergentes con propuestas de reformas radicales deben ser especialmente impolutas</strong>, y sus asesores muy exigentes y escrupulosos, mucho más que los del <em>establishment</em>. Muchos consultores políticos afirman entre pasillos que esto no es así, que todo el mundo tiene sus tropezones y luego son magnificados y mediáticamente reconstruidos, que no se puede hacer mucho al respecto. Pero lo cierto es que una y otra vez en la historia reciente, en países muy distintos, estos resbalones dan al traste con las legítimas aspiraciones democratizantes de los pueblos. Al poder le resulta muy fácil apartar aspirantes acudiendo siempre a este recurso. La incompleta declaración de impuestos de Monedero, y las largas semanas que tardó en salir a explicarla, fueron el primer palo en la rueda del despegue electoral de Podemos, por ejemplo. Tomen nota las organizaciones aspirantes, no pueden permitírselo. Este desgaste mata, da igual si es una complementaria de Hacienda o un legítimo chalé. En cuanto a psicología electoral, que se tenga la razón al final de una polémica importa poco o nada. <strong>Más vale blindarse con códigos de honor estrictos y contundentes.</strong></p><p>Así, la burbuja de popularidad de Baerbock como candidata verde se fue <a href="https://www.zdf.de/politik/politbarometer/politbarometer-vom-21-mai-102.html" target="_blank">desinflando durante más de seis meses</a>. No sólo por esas polémicas, más aún por la propia dinámica devastadora de una precampaña descomunalmente larga. Hoy Scholz duplica ampliamente y casi triplica su aceptación entre el electorado, según el <em>Politbarometer</em> de la televisión pública ZDF. Pero ese no es el peor dato para la líder verde: <strong>un tercio de su propio partido no quiere verla como canciller.</strong> Lo cual es desastroso para el asalto presidencial al que aspiraba esta fuerza. Nos guste o nos desagrade, el carisma de las personas votadas es una clave decisiva en el juego electoral.</p><p><strong>El programa sí importa: la guerra sucia contra Los Verdes</strong></p><p>El programa suele considerarse una cuestión menor entre politólogos de izquierda. Se ve como algo que preocupa sobre todo a la militancia más crítica, a algunos frikis y a sectores muy educados y minoritarios de la población,<strong> pero de ningún modo a la gran masa electoral. </strong>Craso error. Efectivamente, suele tener poca relevancia en tiempos de normalidad. La gran mayoría de electores no recuerda dos medidas del partido que vota. En España <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/05/22/cospedal_presenta_programa_ultimo_dia_campana_porque_quot_esa_estructura_del_quot_33023_1012.html" target="_blank">se han ganado elecciones sin programa electoral</a>.</p><p>Sin embargo, cuando una medida extravagante o un patinazo programático sirva para atacar las ocurrencias de un partido emergente, poco conocido, de repente cobra enorme relevancia. Ocupa titulares y portadas, y sus portavoces serán preguntados hasta la saciedad por esas medidas polémicas. Pasó en Podemos con no pocas ocurrencias (Semana Santa, toros, comer menos carne, limitar la concentración mediática). En el caso de Los Verdes alemanes, <a href="https://www.tagesschau.de/inland/innenpolitik/goering-eckardt-gruene-co2-101.html" target="_blank">sus propias bases presentaron enmiendas</a> al programa, que ya incluía duplicar el precio del CO2 del trasporte, para llegar a quintuplicarlo. Tendrá base científica, económica y jurídica, incluso ser inevitable en un futuro inmediato, pero no hay manera de que esa propuesta funcione electoralmente bien. Creó gran <a href="https://www.zeit.de/politik/deutschland/2021-06/co2-preis-gruenen-parteitag-klimaschutz-wahlprogramm-bundestagswahl?utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F" target="_blank">revuelo mediático</a>. La evidente campaña coordinada contra las propuestas fiscales, industriales o migratorias de Los Verdes<strong> llegó a hablar de "socialismo verde" (activando el trauma de la RDA) y de "ecoterrorismo".</strong></p><p>El interés de los alemanes por googlear <strong>el término Ökoterror (ecoterrorismo)</strong> en aquel momento clave refleja el éxito de esta campaña puntual, bien aprovechada:</p><p> Búsquedas del término Ökoterror (ecoterrorismo).</p><p>Fue el despegue de Scholz. Algo parecido ocurrió con <strong>términos como Grüne Gefahr ("peligro verde") y Grüner Mist ("estiércol verde")</strong><em>Grüne Gefahr</em><em>Grüner Mist</em>, términos despectivos políticamente arrojados contra el partido y su lideresa, coincidiendo justo con la recuperación del SPD en los sondeos, a mediados de agosto. Fueron <em>trending topics</em> del momento. Y después olvidados de nuevo.</p><p> Búsquedas de términos como Grüne Gefahr (peligro verde) y Grüner Mist (estiércol verde).</p><p>Estos y otros errores fueron convenientemente explotados por sus adversarios y reiterados hasta la saciedad con gran sensacionalismo en medios como <em>Bild </em>(el diario más grande de Europa, quinto del mundo en suscriptores), así como radios y televisiones. <strong>Se asoció a Los Verdes con desempleo, desorden, islamismo y la vieja Stasi comunista.</strong> Aquí vemos sólo algunos ejemplos:</p><p> Captura de varios tuits del diario 'Bild'.</p><p>Pero la guerra sucia comunicacional contra el ecologismo no sólo ha ocupado portadas y tribunas. También ha desplegado <a href="https://www.zdf.de/nachrichten/politik/plakate-gruener-mist-legal-100.html" target="_blank">decenas de miles de carteles anónimos pegados en las calles de cincuenta ciudades</a> y <a href="https://www.tagesschau.de/investigativ/swr/fakenews-bundestagswahl-baerbock-laschet-101.html" target="_blank">bulos viralizados</a> a través de WhatsApp, Facebook y Twitter. Los hashtag #GrunerMist, <a href="https://twitter.com/search?q=%23Gr%C3%BCneVerhindern&src=typed_query" target="_blank">#GrüneVerhindern</a> (bloquear lo verde) o #<a href="https://twitter.com/search?q=%23NiemalsGruen%20min_faves%3A10&src=typed_query&f=top" target="_blank">NiemalsGruen</a> (jamás verde) contienen numerosos ejemplos.</p><p>Por si esto fuera poco, <strong>el machismo imperante en la cultura alemana</strong>, quizá más soterrado y sutil que el nuestro, pero no menos eficaz, también tuvo un enorme peso en la desacreditación de la líder verde. Tanto que su propio competidor directo, Scholz, <a href="https://www.elindependiente.com/internacional/2021/07/10/annalena-baerbock-la-lider-verde-alemana-en-el-punto-de-mira/" target="_blank">salió en su defensa</a> poco antes del verano: "La igualdad entre hombres y mujeres está lejos de ser una realidad. Lo estamos viendo en la campaña electoral. El trato a Annalenna Baerbock no está siendo limpio ni justo".</p><p><strong>Estrategia de alianzas indescifrable y "abrazo del oso"</strong></p><p>En su intento de conquistar las principales bolsas de voto, que como en todo país europeo son el centro y la indefinición, <strong>Los Verdes se han abierto a la posibilidad de alcanzar acuerdos con todas las fuerzas, salvo la ultraderecha del AfD. </strong>Esa transversalidad e imagen afable inicial, nada sectaria, fue uno de los factores que les permitieron arrancar campaña con un salto del 28% respecto a sus últimos resultados.</p><p>Sin embargo, <strong>la transversalidad también dificultó mantener el arco de tensión durante meses</strong>, conforme llegaron dilemas concretos en los que los ecopacifistas debían decantarse de forma necesariamente polémica. En política internacional, por ejemplo, donde La Izquierda postcomunista (<em>Die Linke</em>) plantea la salida de la OTAN, propuesta que goza de escasísima aceptación social. Pero defender lo contrario soliviantaba a sectores de sus propias bases, a quienes nunca faltaba un micrófono abierto.</p><p>Más aún, en ausencia de un carisma arrasador, la elevada indefinición según las coordenadas ideológicas tradicionales genera antipatías menos marcadas, pero también complica (no impide) la posibilidad de construir un perfil propio. Y eso prepara el terreno para la fagocitación. El socialdemócrata Scholz, su competidor más directo, apostó con astucia a una estrategia de cero confrontación en público, practicando el "abrazo del oso". <strong>Expresó una constante simpatía hacia Los Verdes</strong>, incluyendo ostentosos coqueteos con Baerbock (afirmó abiertamente que le encantaría gobernar con ella), y subrayando las medidas verdes de su propio partido. En el tercer debate electoral, Scholz llegó a comprarle en directo todas las medidas económicas a Baerbock, según las iba enunciando. Entonces, desde el punto de vista de un votante verde <strong>¿por qué no votar caballo ganador en vez de tercera fuerza si al final nos incluye y defiende lo mismo?</strong></p><p>Esto hizo posible el retorno de voto verde a su partido. Un fenómeno mil veces visto, pero curiosamente no tan interiorizado ni practicado entre las izquierdas: <strong>golpear al vecino fortalece la frontera, cerrando el trasvase de electores</strong>, mientras que tenderle la mano y abrir puentes con él permite acoger a sus votantes. Recordará el lector la polémica de la inoportuna cal viva, al respecto.</p><p>Y por último, la demagogia. <strong>El mensaje ecologista es hoy necesario y urgente, pero dolorosamente costoso e incómodo en periodo de campaña. </strong>A menudo requiere de largas explicaciones científicas. No es apto para el circo mediático y sus ventanas de dos minutos. Explicar por qué hay que dejar de usar diésel, tasar la emisión de CO2, o imponer la fiscalidad verde ante un demagogo profesional, es una prueba durísima incluso para las mejores retóricas. La respuesta de "vais a destruir empleo con vuestros experimentos" está servida. No importa que el cambio climático acabe de dejar inundaciones brutales y costosísimas en media Alemania. <strong>Razón y emoción no siempre se acompañan en la psicología electoral.</strong></p><p>Todo partido verde debe hoy prevenir y blindarse contra esa demagogia: hablando en rojo. <strong>El verde ya lo llevan impregnado, no hay tanta necesidad de defenderlo.</strong> Deben más bien hablar en "lenguaje masivo" sobre industria, empleo, fiscalidad progresiva, cuidados, sanidad. Ir directos a lo que más nos duele a los ciudadanos: el bolsillo, y los servicios públicos. Dejar claro quién pagará la ecotransición, cómo se combatirá la evasión fiscal y creará empleo verde, etc. Ejemplos hay cercanos de esta estrategia.</p><p>El gran problema del ecologismo hoy es que lleva asociada la incertidumbre del propio desastre climático, no es culpa suya: macrorreformas necesarias, enormes costes económicos, qué industria resultará, qué modelo de consumo, y muchas otras preocupaciones. <strong>Su única esperanza pasa por lograr ser un gran generador de certidumbre, de empatía y protección. </strong>Una gran Madre o Abuela (¿recuerdan a la Carmena imaginada, no la que luego impuso su <em>Operación Chamartín</em>?) del trabajador-consumidor asustado, que antes que revoluciones desea una jubilación tranquila y un futuro seguro para su prole. Así es como Mónica García adelantó a Gabilondo en la Comunidad de Madrid. El resto son, me disculpen, "frikadas identitarias". Y por identitario no me refiero a lo LGTBQ+ ni al feminismo (¿hay luchas más directamente "materiales" y masivas?) sino a las tradiciones activistas en que a menudo se encierran los proyectos progresistas, devenidos en folletines para consumo interno, repensando una y otra vez nuestros propios traumas.</p><p>Por supuesto, intelectuales de la izquierda española están ya diciendo que Los Verdes <strong>caen por haber sido demasiado moderados, y otros que demasiado radicales. </strong>Pero esas no son explicaciones del batacazo, sino justificaciones de su propia línea en nuestro contexto. Y sin embargo, no lo olvidemos, pese a la monumental caída, y si se confirman los pronósticos, el partido está a punto de duplicar sus expectativas iniciales, de lograr el mejor resultado de sus cuarenta años de historia, y de entrar en coalición de gobierno como socio preferente para todas las fuerzas a la vez.</p><p>Parece claro que <strong>habrá coalición Verdes-SPD</strong>, la duda es con quién más se haría el necesario tripartito para evitar la repetición electoral, si con Die Linke (La Izquierda, que roza su suelo electoral en torno al 7%) o con los liberales del FPD (que jamás coquetearon con discursos ultras, y así se han consolidado como socios de gobierno irrechazables para los grandes partidos). Lo primero tiene algo más de aceptación social (2%), pero lo segundo parece mucho más probable por las antipatías entre líderes de partido. Pronto lo sabremos. Y quizá, no lo descarten, lo sufriremos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué se hunden Los Verdes en Alemania?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La verdad sobre el 'caso Quirós': una crónica en primera persona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/caso-quiros-cronica-primera-persona_1_1208938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La verdad sobre el 'caso Quirós': una crónica en primera persona"></p><p>Ayer desayuné con una historia en prensa digital que cuenta <strong>un caso de corrupción en el departamento de la UCM donde me doctoré, y del cual soy el principal afectado</strong>. Me veo en la necesidad de aportar la información de que dispongo, rectificar alguna imprecisión y ayudar a esclarecer los hechos. Acompáñenme en esta insólita historia de presiones para retirarme de un concurso público, puntuaciones imposibles, entrevistas amañadas, documentos robados, amenazas y prevaricación. Prometo no aburrirles.</p><p>Me gusta ser profesor en Cuenca. La UCLM es una universidad que trata bien a su profesorado, y trabajo con un equipo competente y acogedor. El alumnado conquense es muy agradecido, llevo ya diez cursos y estoy muy a gusto. Sin embargo, me gustaría en algún momento volver a trabajar en Madrid, donde crecí, me doctoré y tengo a mi familia. Hacer menos kilómetros en este Ford Escort que tiene ya 25 años. Así que hace un par de inviernos <strong>decidí presentarme a las plazas</strong> que salieran aquí de mi especialidad, para tantear posibilidades.</p><p><strong>Esa plaza es para mi compañera de partido, no te presentes</strong></p><p>Cuando, el verano pasado, apareció mi nombre en una lista de aspirantes a una plaza de Semiótica, recibí en mi teléfono un mensaje de Fernando José Quirós Fernández, jefe del departamento de Periodismo y Nuevos Medios de la Universidad Complutense de Madrid, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2021-09-07/universidad-periodismo-complutense-profesores_3218500/" target="_blank">que es lo que ha contado El Confidencial:</a></p><p>"<em>Hablamos de esa plaza y yo te hice un ruego. ¿Te acuerdas? Haz lo que creas oportuno, estás en tu derecho. Pero yo también estoy en el mío de sentirme traicionado</em>".</p><p>En un primer momento, no entendí de qué me hablaba. Meses antes, yo había ido contando a todo el mundo que estaba echando plazas en Madrid, para que, si sabían de alguna, me avisaran. Me llegaron unas cuantas, entre ellas esta. Quirós, con quien coincidía en la Asociación ULEPICC, <strong>me pidió que no me presentase a una que sacarían en su departamento, porque era para una profesora asociada, Juana Escabias, que, casualmente, es la </strong><a href="https://www.psoemadrid.es/2017/10/21/juana-escabias-sera-la-nueva-secretaria-de-cultura-del-psoe-de-madrid/" target="_blank">Secretaria de Cultura del PSOE en la Comunidad de Madrid</a><strong>.</strong> El mismo partido del que Quirós había sido militante muchos años. Lo cierto es que yo ni registré mentalmente aquella advertencia. Pensé que se refería a su misma plaza de Asociada, para renovar su contrato. Los asociados están obligados a ganar su propia plaza nuevamente cada cuatro años para poder seguir en su puesto (a la mitad del profesorado le ocurre esto, en realidad).</p><p>Pero yo no tenía pensado presentarme a plazas de Asociado, que ni siquiera piden currículo académico, porque están pensadas para fichar profesionales de fuera de la universidad que impartan algunas horas. Había actualizado mis 420 páginas de CV para solicitar nueve plazas a tiempo completo, de Profesor Ayudante y Contratado, de esas que sí exigen trayectoria docente e investigadora. Si no recuerdo mal, fueron cuatro en la URJC y cinco en la UCM, en hasta cuatro departamentos diferentes. Ayer mismo volvió a pasar: <strong>en casi todas quedé segundo, porque en todas ganó el candidato interno de cada departamento aunque tuviera menos méritos, pero esa otra trama queda para la segunda temporada, que si no se nos alarga mucho esta crónica.</strong></p><p>Ante la bronca de Quirós, pensé que habría echado la plaza de Asociado por error. Una vez que tienes rellena la solicitud en el formato que pide una universidad, presentar una convocatoria más o menos no cuesta nada. Es hacer un clic más. Protocolariamente, me disculpé ante Quirós. Sólo después supe que la asociada llevaba sólo un año, y entendí el volumen del pastel.</p><p><strong>Retírate o ganarás, ella no puede competir contigo… y borra esta conversación</strong></p><p>Fernando Quirós pretendía que no echase una plaza que sí era de mi perfil y a la que yo legítimamente aspiraba, porque la reservaba para la compañera de su antiguo partido. Cuando me vio en la lista de admitidos, me echó una bronca tremenda por WhatsApp, que es la que ahora ha difundido El Confidencial:</p><p>"<em>Vas a ganar la plaza y la asociada que tenemos dentro del Departamento se quedará de asociada nada más. (…) No puede competir con un contratado doctor, encima das el perfil. (…) Por cierto la profesora asociada necesita la plaza como el comer porque la han echado de la escuela de teatro del Ayuntamiento de Madrid. Entrarás en Periodismo y Nuevos Medios pero no esperes que yo te de la bienvenida. (…) La solución es no concurrir, pero esa decisión no me corresponde a mí. Haz lo que creas oportuno y por favor borra esta conversación</em>".</p><p><strong>Quirós reconocía que ella no puede competir con mi currículum y yo cumplía el perfil,</strong> me pidió abiertamente "que esperase", insinuando que sacarían en algún momento una plaza para mí. Con toda naturalidad. No era la primera vez que yo oía algo así, cualquiera que conozca la universidad conocerá esta melodía. Ya antes se me había pedido que no echase tal plaza, porque era para fulanito, y no echase aquella otra, porque era para menganita. Tonto de mí, había ido haciendo caso, también porque estaba a gusto trabajando primero en Boston, en la Universidad de Harvard, y después en la de Castilla-La Mancha. Quería jubilarme en Madrid, sí, pero no tenía prisa. Ahora tengo 41 años, unos padres de 70 y un bebé al que cuidar. La cosa va cambiando. <strong>No estoy dispuesto a dejar de presentarme a ninguna plaza pública en mi ciudad natal por capricho de nadie.</strong></p><p>Sin embargo, en un primer momento me asusté, y me vine abajo. Reaccioné acobardado, no tuve el desparpajo y la decisión que gastan los hijos de buena cuna, cuando se saben sobradamente merecedores de cualquier puesto. Sorprendido y asustado ante el monumental broncazo, quise en caliente aplacarle y le dije que valoraría retirarme, o no reclamar. Que se tranquilizase. Sabía cómo se las gasta y <strong>sé del poder que tiene un catedrático como Quirós</strong>, candidato a Decano, fundador y expresidente de la Asociación Internacional de Investigación ULEPICC, a cuya junta directiva yo pertenecía en ese momento (hoy ya no, claro). Todo un patriarca capaz de levantar teléfonos y mover hilos para hacer descarrilar una carrera, como efectivamente intentó más tarde. Pero no nos anticipemos.</p><p>Días después, hablándolo en frío con mi pareja, me repuse. <strong>Decidí que ya está bien, que ocurra esto mil veces no justifica que ocurra mil y una</strong>. Si todos tragamos con estas trapacerías por sabernos impotentes e indefensos, pequeñitos y amenazados con el aislamiento profesional, nunca cambiará la institución. Bien sabía que todo el mundo tiende a cerrar filas con el poder cuando están en juego sus lentejas, pero aun así decidí seguir en el concurso. E inicié el largo viaje hacia lo más hondo de la madriguera de la endogamia complutense. El infierno de un pulso individual kafkiano contra la corrupción institucionalizada. Una pesadilla que todavía continúa.</p><p><strong>Puntuaciones imposibles, y aun con eso no bastaba</strong></p><p>Cuando salieron las puntuaciones, fue la primera sorpresa. Quirós había nombrado un tribunal de fieles. A Juana Escabias, que <a href="https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=396091161330132&id=237569767182273" target="_blank">había sido fichada el curso anterior como profesora asociada</a> <strong>y tenía por tanto sólo un año de experiencia, le otorgaron la máxima puntuación en docencia (2.0), diez veces más que a mi candidatura (0.2).</strong> Hace doce años que imparto clase en universidades públicas de España, así como en Italia y Estados Unidos, siempre en asignaturas relacionadas con el perfil de la plaza. Era del todo imposible. Alguien de esa misma Facultad me <em>sopló</em> cuál sería la trampa: le <strong>contabilizarían como si fuera docencia universitaria las clases que imparte en la escuela municipal de teatro</strong>, a la que asisten menores y algunos adultos, pero sin pasar Selectividad ni EvAU. No hay otra posibilidad, me dijeron.</p><p>En cuanto a investigación, la cosa fue aún peor. Juana Escabias presentaba como méritos científicos sólo reseñas de teatro, ediciones de obras ajenas, actas de congresos, pequeños ensayos publicados en revistas no científicas ni académicas, y producción divulgativa relacionada con el teatro. Investigación, a parte de su tesis, prácticamente nada. Su producción por otro lado, era la normal: eso es lo que cabe esperar de un profesor Asociado, porque no tiene trayectoria en la universidad, sino en el ámbito profesional. Pero, en un concurso público para profesor Ayudante, se valoran las publicaciones científicas indexadas, con resultados de investigación originales, de las que yo presentaba veintiséis. Ella, en rigor, presentaba sólo una. No aparecía en las bases de datos académicas de referencia como <em>Google Scholar,</em> <em>Scopus</em> o <em>ResearcherID</em>, no tenía un índice-h, ¡ni siquiera tenía un número ORCID, que es el código oficial que piden las revistas académicas para poder publicar en ellas! No había sido aún <em>matriculada</em> como investigadora. Las publicaciones que presenté (y las tesis que he dirigido), tenían relación directa con el perfil de la plaza (<em>Teoría de la Información y Semiótica de la Comunicación, </em>no dramaturgia), las suyas no, o muy indirectamente. <strong>Sin embargo, ella obtuvo el triple de puntuación, casi la nota máxima, y yo casi la mínima</strong>. Abracadabra.</p><p>Aun con eso, mi candidatura seguía ganando en el cómputo global por dos décimas, debido a que en otros campos (como formación, estancias en el extranjero, etc.) la vacuidad de su expediente era tan manifiesta que no había cómo arañar décima alguna. Así, de los 12 admitidos a concurso, <strong>sólo ella y yo pasamos a la segunda y última fase: la entrevista personal</strong>. El trámite donde siempre se cuecen las grandes remontadas y disparidades de puntuación en las plazas "con bicho". Que son muchas, en ese departamento. Ya hubo <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2018-10-08/sentencia-condena-complutense-amanar-plaza-etica_1626717/" target="_blank">casos célebres en el pasado</a>.</p><p><strong>Entrevista amañada e irregular</strong></p><p>En vista del panorama, acudí <strong>acompañado de testigos</strong> a la entrevista y, asesorado por un abogado, grabé toda la sesión pública, que es lo recomendable en estos casos (Sentencia nº114/1984 de la Sala Segunda del Tribunal Constitucional y 883/1994, 178/1996, 914/1996, 702/1997 y 286/1998 del Tribunal Supremo). Menos mal que lo hice. Aquella sesión fue un sindiós en muchos sentidos.</p><p>El primero, porque el miembro de más edad y presidente del Tribunal, el profesor Jorge Lozano, <strong>no escatimó en alabanzas a mi currículum cuando le llegó el turno de valorarme</strong>:</p><p><em>"Le voy a confesar algo, no entiendo nada, si me permite, porque ese currículum supera al 95% de los catedráticos de esta facultad. Realmente sorprende mucho, Ud. tiene un Récord Guinness, no conozco muchos ayudantes que hayan dirigido tesis doctorales. (…) El problema tremendo en el que Ud. está, me ha recordado, si me permite, el verso de las siete y media que dice "Ay de ti si no llegas, más si te pasas, si te pasas es peor". Es decir, yo sinceramente, no sé qué hacer con un tan excelente currículum. (…)</em></p><p><em>Yo le agradezco mucho, es más, le invito a tener una conversación conmigo cuando no nos vean los de su grupo, porque, sinceramente, es muy difícil encontrar gente con pasión por la semiótica, (…) incluso entre muchos que imparten semiótica. </em></p><p><em>Me chirría que diga que quiere venir a un departamento a impartir semiótica, yo le invito a un bar, quiero decir, que este es el inicio de una gran amistad. Yo no puedo preguntarle más cosas. Ud. es víctima del currículum español, yo le digo que Ud. entrega ese currículum en Bolonia </em>[epicentro internacional de estudios en Semiótica, perfil solicitado por la plaza] <em>e imagínese, claro, Ud. lo sabe., ocho años de semiótica… no sé si tienen ese currículum Paolucci o Marsciani, en los que Ud. se apoya. </em></p><p><em>Quiero decir, felicidades, le admiro mucho, ¡cómo ha podido Ud. compatibilizar todo esto!, yo debo ser muy lento, es decir, tantas asignaturas, tantos idiomas, tantas publicaciones, tantos proyectos de investigación, realmente es algo verdaderamente admirable."</em></p><p>Mis oídos no daban crédito, ¡hay un díscolo!, pensé, aliviado. Hasta que entendí cuál era su estrategia. Lozano <strong>quería decir que yo tenía demasiado CV para esa plaza y que por eso no me iban a admitir.</strong> Puse ojos como platos. "Con permiso", respondí, "sólo en las plazas de Ayudante No Doctor se puede descartar a alguien por exceso de CV, en el caso de que tenga el doctorado. Pero en el resto de niveles, no existe la sobrecualificación: se publica un baremo, se evalúan los méritos presentados y lo que sale, sale, sin más. No se puede tener <em>demasiados </em>méritos". Héctor Fouce, secretario del tribunal y mejor informado de la normativa, asentía con cara de desesperación a mis palabras. Esa estrategia improvisada por Lozano había remado a contracorriente. No se habían coordinado bien.</p><p>En esas estábamos cuando irrumpió en la sala el quinto miembro del Tribunal, el profesor Joaquín Sotelo, que había faltado a toda la sesión porque estaba "repartiendo desayunos en su Colegio Mayor", según se me informó y recoge la grabación. Llegó en el minuto 37:47 de la sesión, después de que hubiera terminado mi exposición y respondido a las preguntas del tribunal. No pudo por tanto presenciar la entrevista, pero eso no le impidió evaluarla, emitir veredicto y firmar tranquilamente las actas, como si nada. <strong>Ese comportamiento le ha valido ser cesado e inhabilitado por Rectorado como miembro del tribunal</strong>.</p><p>Los disparates no habían hecho más que empezar. Terminada mi entrevista, <strong>me expulsaron de la sesión pública</strong>. Hector Fouce me informó de que mis acompañantes y yo debíamos abandonar la sala por exceso de aforo, debido al covid. No podía estar en la entrevista a Juana. "Pero son sesiones públicas", dije. "Si me voy yo, se vulnera mi derecho a presenciarla. Habilitemos un medio telemático, un teléfono con Skype, y yo la sigo a distancia". Imposible, me dijeron, eso no se puede hacer, te tienes que ir. Me negué, tranquilamente y sin perder los nervios, como acredita la grabación. Ellos se negaron a comenzar. Finalmente, me dejaron sentarme en el aula contigua, dejando la puerta abierta. Dos profesoras entraron a la sala de la entrevista después de eso. E incluso cerraron las ventanas porque tenían frío. Nadie se quejó por ello. Tras una sucesión de alabanzas sin fin a su tesis doctoral, y como era previsible, la puntuación que se le otorgó en esa entrevista daba la vuelta al marcador. La plaza era suya. <strong>Hablamos de un salario de unos 1.250€ netos al mes. Son los juegos del hambre.</strong></p><p><strong>Documentos robados del archivo y méritos falsificados</strong></p><p>Llegado ese punto, indignado por la sucesión infinita de trapacerías, decidí llegar al fondo de la cuestión. Presenté reclamaciones ante el Rector, el Decano, e Inspección de Servicios, adjuntando la documentación de los hechos —es lo que publicó ayer El Confidencial—. Solicitaba acceder a los expedientes para poder preparar la denuncia. <strong>El Rectorado admitió mi reclamación, me dieron acceso a los expedientes.</strong></p><p>Allí me planté una mañana de sol, con mi bloc de notas dispuesto a documentar la denuncia en detalle. El personal de Rectorado me facilitó amablemente todas las carpetas, y pude recorrer de uno en uno los certificados de méritos presentados por Juana Escabias. <strong>Por supuesto no presentaba docencia ni investigación para competir con mi currículo, menos aún para sacar hasta tres y diez veces más puntuación. Todo era un despropósito.</strong> Eso sí, el currículo estaba primorosamente ordenado, con índice y números de página, todo en su sitio. Todo, salvo un certificado, el más importante, el que yo iba buscando. Había desaparecido. Allí estaba su carpetilla trasparente de plástico, en el lugar esperado y con la etiqueta de lo que debía contener… pero vacía. <strong>Alguien se había llevado el certificado.</strong></p><p>Ese era precisamente el papel que acreditaba su docencia. El personal de Rectorado, muy cooperador en todo momento, no daba crédito. "Debe tratarse de un error" me dijeron, "de lo contrario esto sería muy grave". "Blanco y en botella…" me dijo un señor con cara de poca sorpresa. "No dejes de reclamar, chaval. Pero tampoco esperes éxito". Removieron Roma con Santiago buscando el papel, he de decir, incluso llamaron a Secretaría de la Facultad, y consiguieron que nos enviasen el expediente en versión digital. Allí sí estaba el certificado faltante, escaneado. Efectivamente, se trataba de docencia impartida en una escuela municipal de teatro del Ayuntamiento de Madrid, por tanto, no era educación superior en ningún caso, y no tenía nada que ver con el perfil solicitado en la plaza. Desde la Facultad, nos confirmaron que Juana Escabias había pedido acceder a su propio expediente "para hacer una comprobación" después de que yo hiciera mi reclamación y pidiera acceso. Así lo afirma un testigo presencial. <strong>Si fue ella misma u otra persona quien sustrajo el certificado inválido, dejando la carpetilla vacía, no podemos saberlo.</strong></p><p>Pero ahí no acabó la mañana. No encontré el papel que buscaba, pero encontré otro que no buscaba. Que ni siquiera sospechaba que pudiera existir. <strong>Héctor Fouce, secretario del tribunal evaluador y también co-director del Grupo de Investigación del que yo mismo formo parte desde antes de hacer la tesis, había firmado un papel a Juana Escabias como si perteneciese a nuestro grupo.</strong> Así ella podría ponerlo como mérito. Sólo había un problema: ni yo ni prácticamente ningún miembro del grupo la conocíamos de nada, no estaba en el grupo de correo ni de WhatsApp del equipo, jamás había aportado nada al mismo, ni asistido a ninguna de las reuniones o seminarios. Así lo han corroborado varios miembros del grupo por escrito. La catedrática fundadora y codirectora del mismo confirmó que no tenía noticia de esa incorporación, que no sabía por qué Héctor habría firmado ese papel. Vamos, que ese mérito era, si no falso, construido ad-hoc para esta plaza. Juana empezó a asistir al grupo sólo cuando se supo que yo no me retiraba del concurso. Poco después, claro, yo dejé de asistir. Y como dice el compañero de la columna vecina, Quique Peinado, <em>aquí me cerré otra puerta</em>. O muchas.</p><p><strong>Rectorado me da la razón, pero inventan nuevos trucos</strong></p><p>Tras acceder a los expedientes, pude ampliar y detallar aún más mi reclamación ante Rectorado. Funcionó. Estimaron de nuevo mi demanda, accediendo a mis peticiones de repetir de nuevo el proceso, incluyendo la entrevista y sobre todo la baremación, contabilizando todos mis méritos. En su resolución,<strong> Rectorado concluye que "la Comisión de Selección no ha aplicado correctamente la disposición reguladora" a la hora de baremar los apartados de 1) investigación, 2) docencia y 3) experiencia profesional. </strong>Les obliga a empezar de nuevo, les da la opción de hacerlo bien.</p><p>Además, <strong>la composición del Tribunal tendría que cambiar, porque el profesor Sotelo había sido inhabilitado, y el profesor Lozano desgraciadamente había fallecido</strong> a causa del covid. Deberían por tanto entrar los dos miembros suplentes, que estaban nombrados desde el principio del proceso, para completar el tribunal de cinco en caso de ausencias. Cinco es la cifra considerada idónea por la Complutense para estos tribunales, salvo imprevistos. Problema: los suplentes ya no serían manipulables, no admitirían formar parte de esta pantomima. Había un rayo de esperanza, al fin y al cabo. Eso creía yo.</p><p><strong>La comisión se negó a convocar a los suplentes, incluso aunque alguno de ellos, me consta, lo solicitó expresamente. Sesionó rápidamente y en secreto, con sólo tres miembros, los mismos de la anterior ocasión:</strong> Héctor Fouce Rodríguez, Elvira Calvo Gutiérrez y Raquel Caerols Mateo. Y así, repitiendo sus miembros, repitieron nuestras puntuaciones. O casi. Variaron lo mínimo posible, tan sólo una décima. Y porque el formulario no admite centésimas, supongo. Además, idearon un nuevo resorte: de todos los candidatos descartados en primera ronda, de repente hubo uno que sí subió mucho, no una décima, sino ¡dos puntos enteros! Rescatado de su descarte, esta persona me quedaba ahora por encima, por si acaso se caía la candidatura de Juana, que en todo caso la plaza no fuera para mí. Así de flexibles son las baremaciones. De repente, seríamos tres para la nueva entrevista pública. Se las saben todas.</p><p><strong>'To be continued'… </strong></p><p>El abogado me aconsejó recusar ese tribunal antes de la entrevista por la amistad y enemistad manifiestas demostradas durante todo este proceso, como evidencia su negativa a incluir suplentes, por permitir evaluar la entrevista a miembros ausentes, o por los certificados emitidos ad-hoc por miembros del tribunal. Así lo hice, aunque ya con gran desesperanza, vista la rica variedad de <strong>mecanismos de que el poder dispone para reafirmarse en sus abusos</strong>. Efectivamente, no se admitió. Volverán a evaluar los mismos. Sin embargo, Inspección de Servicios sí ha admitido el caso a trámite y está en espera de la resolución final para actuar.</p><p>Y así termina la primera temporada de este intrincado drama. Habrá que esperar nuevos capítulos para ver si la entrevista transcurre según lo previsible o hay sorpresas. <strong>Veremos si el caso se resuelve en el ámbito universitario, contencioso, penal, o si llega al Supremo o a Estrasburgo</strong>. Personalmente, apostaría a que la institución demostrará todo su poder para dejar claro a cualquier aspirante a intruso que, aunque logre meter cabeza sin estar invitado a la fiesta, en el fondo no es ni será nunca <em>uno di noi</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La verdad sobre el 'caso Quirós': una crónica en primera persona]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Iraq, Libia, Siria, Afganistán… ¿por qué siempre fallamos al exportar la democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/iraq-libia-siria-afganistan-fallamos-exportar-democracia_1_1208573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Iraq, Libia, Siria, Afganistán… ¿por qué siempre fallamos al exportar la democracia?"></p><p>Nuestras tropas y aviones de combate, y con ellas una buena partida de gasto público, siempre despegan hacia un mismo objetivo declarado: llevar la democracia y la libertad a otros países.</p><p><strong>La doctrina de la justificación altruista</strong></p><p>Así lo explicó <strong>Aznar tras la detención de Sadam Hussein en 2003</strong>, y lo repitió un año después ante el Congreso de los Estados Unidos, cuando rindió homenaje a los militares “que han entregado su vida para devolver al pueblo iraquí su libertad y consolidar su democracia" <strong>–</strong>luego <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verdadero_falso/falsedad_rotunda/2018/09/18/aznar_espana_no_mando_soldados_guerra_irak_86847_1036.html" target="_blank">negó que España participara en aquella guerra</a>, y hasta tendrá su cuota de razón, porque todo es subjetivo, <strong>los hechos no existen</strong>, son discursivamente construidos, ¿aún no lo sabías? pero en fin, dejemos eso para otro día<strong>–</strong>.</p><p>La misma hipótesis altruista esgrimió también<strong> Zapatero en 2010</strong>, tras desplazar las tropas españolas a Afganistán, siguiendo la nueva agenda del Tío Sam. Fue también durante el homenaje a los caídos, porque, a la hora de hablar a sus compañeros y familiares, siempre es bueno resaltar los nobles ideales de democracia y libertad que motivan una intervención, no vaya a ser que<strong> el rollo de asegurar recursos estratégicos </strong>no se entienda del todo bien.</p><p>¿Y cuando la OTAN bombardeó Siria o Libia? <strong>Mismo discurso altruista</strong>, fue también declaradamente en pro de la democracia y la libertad, porque eran intolerables las dictaduras de Assad y Gadafi. Mucho más que autocracias similares a las que vendemos armamento, claro está. De hecho <a href="https://rebelion.org/la-construccion-mediatica-del-monstruo-gadafi-y-la-rebelion-popular-libia/" target="_blank">eran buenos socios</a>, poco antes. ¿Y cómo están hoy Siria, Libia o Iraq? ¿Avanzan por fin hacia la democracia y la libertad?</p><p>A nivel <em>massmediático</em>, no se sabe. Desaparecieron de los titulares poco <a href="https://rebelion.org/la-construccion-mediatica-del-monstruo-gadafi-y-la-rebelion-popular-libia/" target="_blank">después de ser demonizadas y bombardeadas</a>. Ya no ocupan portadas ni telediarios, <strong>misión cumplida, nada que ver, circulen de nuevo</strong>. Indagando un poco, veremos que no, que las situaciones son de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2021/03/16/el_estado_islamico_reinstaura_terror_siria_118050_1044.html" target="_blank">violencia sectaria</a>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/03/14/diez_anos_guerra_siria_han_dejado_pobreza_absoluta_casi_440_000_refugiados_palestinos_118006_1022.html" target="_blank">pobreza extrema</a> en ausencia de Estado, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/11/12/las_partes_enfrentadas_libia_acuerdan_celebrar_elecciones_meses_formar_gobierno_unidad_113132_1022.html" target="_blank">guerra cronificada</a> con millones de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/06/01/los_diez_anos_guerra_siria_dejan_cerca_500_000_muertos_incluidos_casi_160_000_civiles_segun_observatorio_121190_1022.html" target="_blank">muertos civiles</a> y el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2021/02/13/secuestros_torturas_esclavitud_por_que_los_migrantes_hacen_todo_posible_para_huir_del_infierno_libio_116672_1044.html" target="_blank">esclavismo campando a sus anchas</a>. En palabras de una trabajadora nigeriana, “Libia no es un país.<strong> </strong>No tienes derechos, ni libertad, ni dignidad.”<strong> </strong>El retorno de Afganistán a manos talibanes no es más que el último episodio. Lo “normal” en esas misiones humanitarias <strong>es que fallen</strong>.</p><p><strong>Suspenso en exportación de democracias</strong></p><p>Pero ¿por qué nunca funciona? ¿Cómo es posible que se nos dé tan mal exportar libertad y democracia, si lo hacemos tanto? Deberíamos, tal vez,<strong> hacer autocrítica y sacar denominador común</strong>, aprender de esos errores, la próxima vez que decidamos malgastar fondos y vidas en acompañar a EE.UU. en su próxima “guerra humanitaria”.</p><p>Tapujos aparte, <strong>dejémonos de candideces</strong>: la realidad es que las operaciones no salieron tan mal. La motivación nunca fue la preocupación por los derechos humanos, ni las dictaduras. Los objetivos eran otros. El denominador común de los países bombardeados es amenazar los intereses geoestratégicos de EE.UU., las dictaduras que sí respetan esos intereses<strong> no tienen problemas por más que vulneren los derechos humanos</strong>, como es el caso del régimen saudí, o qatarí. Incluso son excelentes socios.</p><p>En realidad, esas operaciones fueron todo un éxito, según el objetivo declarado por James Baker, Secretario de Estado norteamericano: <a href="https://www.theguardian.com/world/2003/feb/04/iraq.georgegalloway" target="_blank">el objetivo era «devolver a Iraq a la Edad de Piedra»</a>. El Gobierno de Israel fue algo más comprensivo con Palestina, <a href="https://blog.mondediplo.net/2012-11-18-Gaza-Nous-les-ramenerons-au-Moyen-Age" target="_blank">habló de devolverla solamente a la Edad Media</a>. Arrasar las infraestructuras del pueblo díscolo y sumirlo en el caos del sectarismo religioso, para eliminar su soberanía y convertirlo en una potencia inocua, dependiente, <strong>a costa de millones de vidas truncadas</strong>. Truncar todo proyecto panarabista o soberanista (en eso andaban Iraq, Palestina, Siria y Libia antes de caer las bombas). A posteriori, Biden ha reconocido que el objetivo real<strong> “nunca fue construir una nación en Afganistán”</strong>, sino proteger la seguridad de EE.UU. Es lo contrario de lo que dijo el Secretario de Estado Colin Powell al comienzo de la guerra: <a href="https://www.scielo.br/j/rbpi/a/nbY7xMM6RgMc5bWnbP4hKcv/?lang=en" target="_blank">“Los EEUU están comprometidos con la construcción de una democracia estable en Afganistán”.</a></p><p>Es sólo un ejemplo más de la llamada <a href="https://www.scielo.br/j/rbpi/a/nbY7xMM6RgMc5bWnbP4hKcv/?lang=en" target="_blank">‘doctrina altruista’ para justificar las intervenciones</a> en Oriente Medio. Por eso la decepción de toda Europa en estos días, ¿cómo podemos abandonarles así? ¿Para qué han servido estos veinte años de guerra y tantas vidas entregadas? Si un familiar hubiera muerto en esas guerras humanitarias, <strong>me sentiría doblemente humillado</strong>: por las justificaciones mentirosas y por los intereses foráneos que realmente se estaban defendiendo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Iraq, Libia, Siria, Afganistán… ¿por qué siempre fallamos al exportar la democracia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Afganistán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urgencia climática: ¿lograremos poner límites al gran capital sin una catástrofe de por medio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/urgencia-climatica-lograremos-poner-limites-gran-capital-catastrofe-medio_1_1208159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Urgencia climática: ¿lograremos poner límites al gran capital sin una catástrofe de por medio?"></p><p>A lo largo de la historia, muchos economistas heterodoxos han señalado cómo las macrorreformas estructurales han llegado generalmente a través de guerras y revoluciones. Especialmente cuando consisten en poner coto a poderes económicos salvajes. Es la idea que el viejo Marx resumía en una de sus habituales escalofriantes imágenes: <strong>“La violencia es la partera de toda sociedad vieja preñada de otra nueva”</strong>.</p><p>Según esta tesis, para poner fin al poder monárquico absolutista no bastaron la imprenta y el Renacimiento, fueron necesarias las frenéticas guillotinas del Termidor durante la Revolución francesa. De igual modo, la lucha por acabar con la esclavitud legal desembocó inevitablemente en la Guerra de Secesión. Tanto para establecer el sistema colonial que permitió amasar las grandes fortunas industriales del capitalismo temprano, como para pasar después al actual sistema neocolonial del capitalismo tardío, <strong>han mediado grandes dosis de violencia</strong>: primero de expropiación forzosa, y más tarde en las innumerables Guerras de Independencia o de “liberación nacional”.</p><p>Siguiendo esta idea, el Estado del Bienestar tampoco fue fruto directo de un consenso inteligente, <strong>sino de la destrucción de Europa en la Segunda Guerra Mundial</strong>. Nunca se hubiera pasado del libremercado desbocado de principios del siglo pasado (y su consecuente Crac del 29) al periodo de crecimiento estable de postguerra, si no hubiera emergido la necesidad de estabilidad y pacto social para las élites tras un holocausto y dos guerras mundiales. También habría influido la necesidad de competir en conquistas sociales con el bloque surgido de la Revolución soviética. Otras corrientes prefieren ver esos avances como fruto de la genialidad humana, no de la necesidad creada por periodos de crisis. El presente nos ofrece una oportunidad privilegiada para contrastar ambas hipótesis. Fatalmente privilegiada.</p><p>Desde hace ya décadas, la urgencia climática pone a la humanidad ante el reto de demostrar si es capaz de gobernar su destino aún en contra de los intereses de sus élites económicas, o si por el contrario las perspectivas marxistas más ortodoxas refuerzan su visión de la violencia como ley inexorable de las transiciones históricas. Por desgracia, <strong>la segunda opción va ganando por goleada según la evolución de las previsiones científicas</strong>.</p><p>Este lunes se hizo público otro informe sobre el caos global que viene, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2021/07/20/tragedia_alemana_chuletones_punto_122859_2004.html" target="_blank">ya está aquí</a>. Como en cada ocasión, esta vez los datos son más graves, los pronósticos peores, el plazo para enmendarlos más breve, la tarea más imposible. El mejor panel científico sobre el tema (IPCC) nos concede <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/08/09/el_mayor_informe_sobre_cambio_climatico_advierte_que_economia_global_debera_virar_proximo_lustro_para_evitar_caos_123398_1022.html" target="_blank">apenas cuatro años para evitar el caos</a>. O lo que es lo mismo, apunta a que no lo lograremos. En realidad, los científicos saben bien que <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-50588118" target="_blank">ciertos puntos de no retorno ya se han atravesado</a>, pero también saben que decirlo así no ayudaría a tomar las decisiones acuciantes. <strong>Desde que nadie les hace caso, los científicos climáticos se están haciendo expertos en comunicación política</strong>. Qué remedio.</p><p>La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica informó recientemente de que el cambio climático causa 250.000 muertes al año en todo el mundo. ¿Cuántas vidas costará que los llamados países desarrollados se atrevan a poner en cintura a las industrias macrocontaminantes? ¿En cuántas migraciones climáticas o desastres ambientales calculan las multinacionales el óptimo para comenzar a aflojar en su loca carrera hacia el abismo? La respuesta es sencilla: no pueden hacer ese cálculo, no pueden frenar. <strong>La dinámica ultracompetitiva del actual orden capitalista se lo impide</strong>. El primer país, la primera transnacional, el primer sector industrial que ceda ante sus competidores obedeciendo a su conciencia medioambiental, les regalaría la ventaja que necesitan para hacerse con una posición dominante de forma permanente. O así lo viven ellos, dentro de la lógica competitiva neoliberal que gobierna la humanidad en su fase actual. <strong>Necesitan normas impuestas desde fuera, no pueden parar por sí mismos</strong>.</p><p>La solución que nos gusta imaginar sería ver a gobiernos soberanos y democráticos con capacidad operativa para gestionar de manera coordinada cómo encarrilar esa competición contaminante. Pero esto suena muy parecido a otra cumbre internacional cuyos protocolos acordados volverán a incumplirse. Y el plazo ha terminado antes de empezar. Las otras salidas no nos gusta imaginarlas. Por eso, todo lo que no sea construir grandes movimientos sociales transversales sobre la urgencia climática es hoy, por desgracia, una relativa pérdida de tiempo. Lo sabemos. Pero estamos demasiado ocupados, agotados y entretenidos para asumir esa responsabilidad. Algunos dicen que el tiempo del <em>Indignez-vous!</em> de Stéphane Hessel ya pasó, <strong>me pregunto si no será ya el tiempo del Sauvez-vous, de Gaëtan Noël</strong><em>Sauvez-vous</em>.</p><p>¿Hacía falta llegar a este punto, a sentir el cañón en la sien y el dedo acariciando el gatillo, para comprobar que no disponemos del tipo de gobiernos que nos gustaba imaginar? ¿Había que asomarse al vacío para descubrir que la soberanía y la democracia eran en gran medida una reconfortante ilusión óptica, que oculta las salvajes corrientes de fondo de una economía ingobernable? ¿Será el tiempo que separa <em>descubrir</em> de <em>arreglar</em> inferior al lapso entre asomarse y caer? Para quien siga la evolución de los informes del IPCC en los últimos 30 años, todo parece indicar que no. Hoy ya <strong>no luchamos para prevenir la barbarie, luchamos desde la barbarie</strong><em>desde</em> para evitar hundirnos más y más en ella. Ayer pudo ser tarde, mañana lo será con toda certeza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Aug 2021 16:40:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Urgencia climática: ¿lograremos poner límites al gran capital sin una catástrofe de por medio?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Tragedia alemana y chuletones al punto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/tragedia-alemana-chuletones-punto_1_1207533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Tragedia alemana y chuletones al punto"></p><p>Son ya al menos 180 muertes por <strong>inundaciones históricas en Europa Central</strong>. Bélgica, Alemania y Países Bajos son los países más afectados. Entre los tres sumaron más de 600 heridos y unas 1.300 personas desaparecidas, cifra que ya ha ido bajando hasta sólo varios cientos. Los primeros balances valoran los destrozos en decenas de miles de millones de euros.</p><p>Cuando estas catástrofes han ocurrido recientemente en regiones empobrecidas, las explicaciones se refugian en una idea falsa pero tranquilizadora para la Europa-fortaleza: <strong>no están preparados, no tienen buenas infraestructuras, aquí no podría pasarnos algo así. </strong>Pero ni la conciencia más flexible esboza ahora la idea de que Alemania u Holanda son pobres o no están preparadas para la lluvia. Es un acontecimiento de época en tanto que, como subrayaría Alain Badiou, hace emerger <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film170551.html" target="_blank">una verdad incómoda</a> que rompe con ese "sentido común" contextual tan complaciente.</p><p>Menos de un día ha tardado el presidente alemán <strong>en atribuir el desastre al calentamiento global</strong>. "Solo si tomamos la lucha contra el cambio climático en serio vamos a poder mantener a raya acontecimientos climáticos extremos como el que estamos viviendo ahora", sentenció Frank-Walter Steinmeier. La ministra de Medio Ambiente y el ministro de Interior reforzaron en seguida esa posición. Seguro causará temor esa asociación entre muerte y gases invernadero en los despachos de las poderosas patronales industriales y ganaderas de Alemania. Seguro que eso les suena a reconversión industrial, a nuevas limitaciones y a costosas inversiones verdes. Pero eso no impide a sus dirigentes políticos afirmar la evidencia, con toda razón. Con la ciencia de su lado. <strong>Y a las industrias contaminantes no les queda otra que callar y sumarse al luto.</strong></p><p>Hablando de tomarse el cambio climático en serio, alguien que también lo hizo recientemente es<strong> nuestro ministro de Consumo, Alberto Garzón. </strong>Se le ocurrió tuitear que "el 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de la ganadería, especialmente de macrogranjas, mientras que para que tengamos 1 kilo de carne de vaca se requieren 15.000 litros de agua. #MenosCarneMásVida". Con toda la razón. Con la ciencia de su lado. <strong>Y el cabreo y descojone fue generalizado. </strong>Con ese tuit, que divulgaba datos de la ONU, desató otra tormenta, pero ésta en el Gobierno y en las redes.</p><p>Encabezados por el de Agricultura, Luis Planas, varios ministros salieron a confrontar con Garzón para<strong> tranquilizar a la industria cárnica española,</strong> el país de Europa que más carne consume según la FAO, la agencia de Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura. Entre los presidentes autonómicos, fue Page, del mismo partido de Gobierno, quien capitaneó la lapidación: "No se le ocurre otra cosa que decir que no hay que comer carne, ¿no tiene nada que hacer?".</p><p>Detrás fueron muchos otros, no faltó ningún líder de partido nacional, y muchos medios de comunicación <strong>participaron alegre e incontrastadamente del linchamiento</strong>. La verificación de datos brilló en este debate por su ausencia. Hablaron directamente de <a href="https://www.abc.es/espana/abci-error-garzon-complica-objetivo-mantener-cuota-ministros-202107100220_noticia.html" target="_blank">"el error de Garzón"</a> planteando abiertamente su salida del Gobierno, en línea con la reprobación presentada inmediatamente por la ultraderecha. El PP pidió también la dimisión inmediata, y no faltaron medios que <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4759105/0/los-politicos-comparten-sus-platos-mas-carnivoros-para-darle-un-zasca-a-garzon/" target="_blank">convirtieran en noticia</a> unos tuits en los que diputados del PP "lanzaban" sus platos de carne en redes contra el ministro, que tan sólo había divulgado <a href="https://www.20minutos.es/noticia/3253089/0/huella-ecologica-ganaderia-metano/" target="_blank">el mismo dato ofrecido por esos mismos medios</a> anteriormente. Medios tenidos por progresistas hablaron de <em>chuletongate</em>, o de la <em>guerra del chuletón</em>, y en general <a href="https://www.heraldo.es/noticias/nacional/2021/07/07/garzon-pide-no-comer-tanta-carne-para-no-perjudicar-la-salud-y-al-planetaconsumo-alimentacion-1504787.html?autoref=true" target="_blank">atribuyeron los incómodos datos al ministro</a>, no a los informes oficiales que Garzón citaba.</p><p><strong>La última y definitiva piedra la lanzó el propio presidente del Gobierno </strong>en rueda oficial de prensa junto a la primera ministra lituana: "Sobre esta polémica, lo diré en términos personales: a mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible". Al respecto, sólo cabe retomar las palabras de Steinmeier: o nos tomamos la lucha contra el cambio climático en serio, o el intento de dar marcha atrás al auge de fenómenos extremos no sólo llegará demasiado tarde, es que no llegará nunca.</p><p>El efecto aleccionador de este episodio es demoledor: pocos cargos públicos se atreverán a volver a tocar este tema. ¿Quién querrá intentar asociar el consumo excesivo de carne con el aumento de gasto público en salud, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/07/09/el_chuleton_punto_poco_hecho_los_nutricionistas_evidencia_cientifica_llevan_anos_recomendando_reducir_consumo_carne_roja_122567_1012.html" target="_blank">con el cáncer</a>, con la desertificación galopante, incluso <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2021/07/08/espana_lidera_industria_del_cerdo_consumo_carne_en_pleno_auge_las_granjas_mas_grandes_contaminantes_122565_1011.html" target="_blank">con la despoblación</a>, o con las muertes por cambio climático en Alemania y en cualquier país, si sabe que con ello se juega el puesto? Por más que existan numerosas políticas públicas al respecto, nacionales, europeas e internacionales, por más que <a href="https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/07/15/alberto-garzon-lleva-razon/" target="_blank">la ciencia avale esos vínculos</a>, la condición para incidir en cualquier debate es tener voz pública, y una vez que se pierde da igual cuánta razón tenga su dueño, su incidencia será nula. Al punto o recalentado, <strong>el chuletón se ha usado aquí para taponar la voz de la evidencia y las alertas internacionales sobre consumo excesivo de carne</strong>.</p><p>Nos caiga mejor o peor Alberto Garzón, dentro de unos años, al volver la vista atrás, veremos a esta turba de cínicos lapidadores con la misma vergüenza ajena que hoy vemos a quienes se dejaron la piel defendiendo el hábito de fumar porque creaba empleo, o se reían de quienes denunciaron los disruptores hormonales en envases de plástico, hoy fuertemente regulados. Desde sus puestos de responsabilidad, seguramente no logren impedir el avance de nuevas políticas públicas con su cinismo, tan sólo lo retrasan unos años más. Eso sí, <strong>con enorme coste para las arcas públicas presentes y futuras,</strong> y también, aunque sea duro reconocerlo, <strong>en términos de vidas humanas. </strong>Alemania ha sido el último foco caliente de la emergencia climática, pero es sabido que España tiene muchas papeletas para ser uno de los más golpeados. Lo malo es que aquí nos lanzan un chuletón al punto y resulta del todo imbatible. Por el momento.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tragedia alemana y chuletones al punto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Serás sus ojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/seras-ojos_1_1206614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fa909d90-566a-4f12-ba81-bd4463c006b5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Serás sus ojos"></p><p>Te vas igual que llegaste, deshaciéndote a cada momento de agradecimiento y placer. Jugar, comer, dormir, jugar, gozar, amar.<strong> Todo sucede aquí y ahora</strong>, la vida nunca estuvo en otro lugar, para ti.</p><p>Te vas como llegaste, desbaratando todo, ahora sé que para bien. Zambulléndote sin reservas en cada juego, en cada ejercicio, en cada búsqueda, sólo para volver a darte entero en la siguiente. <strong>La vida aquí, el goce ahora.</strong> Nunca la hierba es más mullida al otro lado de ninguna valla.</p><p>Te vas como viniste, desmontando esquemas y muebles, máquina inagotable de explorar, de aprender y, ahora lo sé, claro, de enseñar. Te vas <strong>y no sé dónde poner todo esto que traías para darnos</strong>.</p><p>Fuiste un quebradero de cabeza y un analgésico infalible. La interrupción inoportuna para el paseo que desata la idea feliz; la rutina cargante que de pronto ya es hábito liberador; el martirio que cura, la travesura que instruye.</p><p>Fuiste el rabo de ciclón que sacude mesas y sillas desde el primer bostezo de la mañana, la pata que rasca la puerta antes de que ningún pie asome fuera de las sábanas. Fuiste <strong>la insistencia despiadada que conquista derecho a sofá</strong>; la mirada abnegada que devuelve implacable el reflejo de nuestras virtudes y miserias. Fuiste el peor discípulo porque eras el mejor maestro.</p><p>Fuiste risas y babas. El pis en la alfombra y la carcajada imprevisible; un púgil de paciencia infinita y un permanente manantial de ternura y serotonina, de dopamina y demás <em>buenrrollinas</em> que ahuyentan nuestros fantasmas.<strong> Fuiste amor y amigo en sentido pleno</strong>. Pronto, muy pronto, serás sus ojos.</p><p>Creímos que desbaratabas nuestra vida, no entendimos que la estabas reordenando. <strong>Fuiste el mejor Prozac y el Lexatín</strong>, el psicólogo que atiende sin juzgar y el bufón que nunca falta a su tarea, sea un día de sol o día gris. Fuiste todo eso y mucho más, pero te vas para ser sus ojos.</p><p>No puedo decir que me alegre, pero sí que estoy orgulloso. De tu entrega y de haber aprendido, creo, la dignidad de entregarse a tu manera. Serás sus ojos, pero le darás, aunque aún no lo sepa, mucho más que una vista prestada. Una guía que no sólo protege de escalones y baches, de postes y obstáculos, <strong>una guía para la vida y la construcción de vínculos indestructibles</strong>. Afortunada es, aunque aún no lo sepa, la tribu que te acoge.</p><p>Has sido, no me avergüenzo, mi brújula en este tramo del camino. Te vas sin miedo, lo sé, capaz como eres de enlazar una entrega absoluta con la siguiente, sin traicionar ninguna de ellas —quién pudiera—. Has sido ya el mejor guía. <strong>Lo que aprenderás ahora, en la ONCE, es sólo a depurar tu estilo</strong>. Serás un gran lazarillo, sé que eso te llena y te hace feliz. Buen camino, compañero, alumbrarás mucho más que sus pasos, y serás mucho, mucho más que sus ojos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Serás sus ojos]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[De 'hasta siempre', nada: hasta ahora, Iglesias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ahora-iglesias_1_1198149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="De 'hasta siempre', nada: hasta ahora, Iglesias"></p><p>Han pasado ya veinticinco días desde que se cortó la coleta, demasiados, porque vivivimos y escribimos siempre <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/05/18/vivir_desborde_120644_1023.html" target="_blank">en el desborde</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/05/18/vivir_desborde_120644_1023.html" target="_blank">,</a> pero no quisiera dejar de despedir la figura de Pablo Iglesias, que tanto ha marcado la vida política de mi generación en general, y la mía en particular. Al final de la pasada jornada electoral, pese a los modestos resultados cosechados en quinto lugar, Iglesias volvía una vez más a conquistar titulares y portadas con un nuevo giro inesperado: “Dejo todos mis cargos”, “no contribuyo a sumar”, “hasta siempre”, son algunas de las duras fórmulas que empleó en su despedida. Si bien <a href="https://twitter.com/miguelenlared/status/1371747813160259584" target="_blank">era previsible</a> que Iglesias no llegase a recoger el acta de diputado, por mucho que el guion le obligase a decir lo contrario cuando le preguntaban por ello en campaña, la retirada total “de la política de partido” antes incluso de terminar el recuento electoral, le convirtío una vez más en protagonista de la noche. Una última demostración de cintura mediática y narrativa. <strong>¿Última? ¿Hasta siempre?</strong><em>Hasta siempre</em></p><p>Para quienes respaldamos a Iglesias cuando saltó a los platós en 2013, y luego a la arena electoral en 2014 (tanto que subimos a remar a ese barco), pero más tarde <strong>criticamos algunas de sus principales decisiones políticas a partir de enero de 2016,</strong> no es fácil escribir una despedida así. Sería el momento, se supone, de hacer cuentas honestas con esta figura, con nuestra relación con esta figura política, que ha perfilado la experiencia política de nuestra vida adulta (antes marcó la vida política juvenil madrileña), intentando que el saldo no se desequilibre demasiado bajo el peso de los desencuentros y jugarretas acumuladas. Díficil tarea, <strong>si uno piensa que el balance puede incidir en nuestra memoria y futuro colectivos</strong>. Intento también que el adiós no degenere en uno de esos panegíricos que se acostumbra a brindar a los políticos cuando ya no asustan. Porque este asusta todavía y asustará, espero que por mucho tiempo.</p><p>Hay quienes están despidiendo a Iglesias como si hubiera muerto, sea para hacer leña de lo que equivocadamente consideran árbol caído, sea para santificar su "magnífico" expediente sin tacha. Entre el rastrero “cierra al salir” desde cuentas oficiales de Vox y PP, y el desmedido “es quien  más ha hecho por la democracia y la justicia social” de Echenique, <strong>ha de ser posible algún justo término medio. </strong>No pocos, también en las filas del socialismo y el neoecologismo, han dulcificado con alguna caloría de más su empalagoso <em>hasta siempre</em>, como si pensasen que la retirada realmente era real, e ignorasen que mañana esta figura seguirá presente, acaso con mayor eficacia comunicacional que nunca, y que seguirán ajustando cuentas con ella y disputando el relato de lo vivido. Acaso con versiones irreconciliables. No deja de ser desleal acallar la crítica honesta a un líder político, o <strong>tratar de convertir un giro profesional en una jubilación anticipada.</strong></p><p>Mucho más mesuradas y sensatas fueron las palabras de adiós de Alberto Garzón, Yolanda Díaz, Íñigo Errejón, <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/pablo-iglesias-dimision-politicos_es_6094ff32e4b0f73e530bc341" target="_blank">Ramón Espinar</a> o la propia Irene Montero. Reconocimiento sin desbabarse, y sin cierres definitivos. En el polo opuesto, los mezquinos exabruptos de algunos futbolistas como Iván Campo o Jesús Fernández, de la marquesa Cayetana o la periodista Ana Rosa Quintana, <strong>sólo contribuyen a poner de relieve la magnitud del político que despiden. Esos insultos son buen currículo</strong>, y contrastan enormemente con el elogioso adiós de Iglesias a Rajoy en su día: “se ganó mi respeto”. A mi parecer, la reacción que daba en el clavo fue <a href="https://twitter.com/FacuDiazT/status/1389717437008973824" target="_blank">la del cómico militante Facu Díaz</a>, su excompañero en <em>La Tuerka</em> y que cualquiera que los conozca sólo puede suscribir: Pablo no va a dejar de intervenir políticamente “en la vida”. Tengámoslo por seguro, para atemperar el balance de salida. Por ello, personalmente elijo hacer uso de esa expresión del castellano coloquial inigualada en las lenguas vecinas, con la excepción quizá del irónico <em>bis gleich </em>alemán: <strong>nuestro intraducible por impracticable hasta ahora, Pablo.</strong><em>hasta ahora, </em></p><p>Más pronto que tarde, Iglesias estará dando entrevistas, presentando libros, rodando televisión, y <strong>presentando su relato sobre este ciclo político con la dote narrativa que le caracteriza.</strong> Pronto sabremos si relatará una vez más la versión propia de un candidato, obligado a no reconocer públicamente demasiados errores, o la versión que le imponga su altura intelectual, al compartir un análisis honesto de qué falló y en qué momento se torció el proyecto para acabar de esta manera, reconociendo alguna responsabilidad en primera persona. Yo confío en que no ahonde en la versión que otras veces hemos oído, más en boca de Monedero y con intención más performativa que analítica, que dibuja al partido verde como hijo de una ambición personal, <strong>ninguneando las hoy ya evidentes diferencias político-estratégicas de fondo entre el Podemos nacional-popular y el Podemos izquierdista que se escindieron ya en 2016,</strong> e incluso antes.</p><p>Si Más País existe hoy, regionalmente por el momento, pero aprovechando el viento de cola y el hueco mediático liberado a nivel nacional —otra demostración de cintura narrativa—, y si el PSOE recuperó su plena centralidad política en los últimos años,<strong> habrá de deberse entre otros factores a decisiones ocurridas en Podemos, no solo fuera.</strong> Entre ellas la de desplazar a toda su dirección política para <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pasando-podemos_129_3595935.html" target="_blank">importar una desde la UJCE</a>. Y eso habrá de ser valorado, pero no nos anticipemos. Para bien o para mal, el hecho es que Errejón es hoy el único fundador de Podemos que sigue en el Congreso. La explicación de que el sistema premia su propuesta por descafeinada no deja de ser un insulto a la inteligencia de miles de personas que hemos seguido el proceso de cerca: <strong>él firmó las primeras campañas de Podemos, las únicas en que hubo crecimiento.</strong> Pronto Iglesias habrá de presentar su visión a este respecto. Yo sinceramente espero de él la profundidad y agudeza a la que nos tuvo acostumbrados, más que la construcción de relatos propagandísticos de partido.</p><p>Que Iglesias ha encarnado como nadie la pasada década en la política española está fuera de duda, entre amigos y enemigos. Ha subido muchos récords al palmarés de la política nacional, además del de <strong>ser el político más asaeteado por esa industria de la opinión que combina cloacas de estado, partidos corruptos y tertulianos implicados.</strong> Nadie como él y su familia han sufrido el acoso mediático coordinado durante años, y mira que ha habido casos extremos en España. Entre otros récords, personificó un despegue político sin parangón en toda Europa, llegando a liderar la Intención Directa de Voto nueve meses después de presentar un partido sin presupuesto ni aparato, en el que nadie conocía aún a sus segundas filas. Fueron su brillante capacidad retórica y su agilidad argumental, desplegadas en platós de todas las cadenas, las que nos llevaron por fin a soñar, después de años de crisis e inmovilismo, con q<strong>ue era posible un sorpasso desde la izquierda al PSOE a nivel nacional y una traducción parlamentaria exitosa de la indignación del 15M.</strong><em>sorpasso</em> Poco a poco se irá poniendo en valor ese ejemplo histórico, esa demostración para generaciones futuras de que sí se puede.</p><p>Reclutó a muchas almas por todo el país, que dejamos (casi) todo para entregar nuestras fuerzas a esa causa, asumiendo con ilusión los costes. Su agudo olfato político y gestión de los tiempos, de los tonos, de la presencia escénica, y la heterogénea red de talentos políticos que durante mucho tiempo supo mantener en torno suyo, desde antes incluso de la universidad,<strong> le permitieron reunir una potencia comunicacional —es decir, política— que no habíamos visto en ningún otro líder de izquierdas en España,</strong> me atrevo a decir que en toda la historia de la televisión. Siempre fue un seductor nato, dentro y fuera de plató, con fuertes raíces ideológicas y enorme capacidad de convicción. Sus inigualables minutos de oro en los debates electorales, su dominio de la comunicación no verbal, la pasión contagiada desde su imitadísimo "estilo hip-hop" en mítines ante estadios y plazas llenas, o su altura intelectual en las tertulias, dejan listones altísimos en la historia de la comunicación política en España.</p><p>¿Qué se torció entonces, en la carrera política de quien llegó a encarnar las aspiraciones de varias generaciones? ¿Qué dio al traste con aquella progresión fulgurante, <strong>además del previsible fuego mediático, para concluir de este modo?</strong> ¿Qué lecciones pueden aprender de este cierre los y las futuras líderes del campo popular en España? Esta columna no da para responder a todo, pero, después de los elogios, paso a esbozar los que en mi opinión fueron tres factores que, me parece, tuvieron gran peso en el resultado. Mi autocrítica personal como cargo en Podemos <a href="https://twitter.com/miguelenlared/status/1326260566374146049" target="_blank">ya la dejé por escrito</a> en su día, aquí nadie se libra.</p><p>En primer lugar, es evidente que por momentos, a partir de su distanciamiento táctico con Errejón, Iglesias trató de ser a la vez el número uno y el dos de su partido. El cerebro y el rostro, portavoz y estratega, Linera y Morales, Maquiavelo y el<em> </em>Príncipe<em>. </em>Seguramente no le quedó otro remedio, <strong>en la vertiginosa soledad del enorme poder interno y responsabilidad externa con que de pronto se vio.</strong> Más aún, ejerció además como secretario general orgánico, apagador de incendios, cortador de cabezas y dedo que señala para levantar estructuras en los territorios. Fue el resultado final de la estructura hiper-jacobina, la “máquina de guerra electoral” que construimos en el primer Vistalegre, y que la mayoría de inscritos apoyamos. Sólo su descomunal capacidad política, qué duda cabe, permitió soñar con que <strong>todos esos roles pudieran aunarse en una persona de manera sostenida.</strong></p><p>Pero en realidad, cualquiera de esas tareas puede consumir por sí misma las energías del militante más aguerrido. Si por algún tiempo pareció posible, haciendo de la necesidad virtud,<strong> fue gracias a la enorme resistencia y versatilidad de Iglesias.</strong> Pero no, no era posible ni seguramente deseable, y de puro desgaste al final, la agilidad del estratega perdió soltura, la sonrisa de candidato se fue agriando, la máscara cedía ante el brutal bombardeo mediático, la organización se iba extinguiendo y la estrategia también comenzó a hacer eses muy anchas. El rostro, el cerebro y el organizador fueron poco a poco delegando tareas, pero <strong>no siempre podía delegar las secuelas y cicatrices que implica avalar esas funciones. </strong>La creatividad y el aura del singular equipo inicial ya no estaban allí, el peso de la responsabilidad sobre sus hombros se fue haciendo excesivo, como excesivo era el peso político de unos nuevos asesores sensiblemente menos imaginativos, más preocupados por mantenerse a la altura de su recién adquirida posición. En muchos casos procedían, basta googlear un poco, de posiciones públicamente contrarias a la “operación Podemos”, casi hasta el momento de firmar su contrato. Y en el cargo, quien lo ha vivido lo sabe, uno es esclavo del equipo con que se rodea, de su marco teórico, su ingenio, su capacidad para evitar pasar hacia arriba tareas, <strong>porque siempre faltan manos y sobran opiniones.</strong></p><p>Si esto fue así, si Iglesias fue en cierta medida víctima del bonapartismo que entre muchas le construimos y de la autoridad que le dimos —y sin embargo quien suscribe sostiene, contra toda elegancia política, que aquella fase fue necesaria para no descarrilar nada más nacer—, no podemos evitar preguntarnos, ¿en qué medida afectará una sobrecarga similar a otros liderazgos vigentes? ¿Serán Errejón o Yolanda Díaz, o Rita Maestre o Alberto Garzón, o un futuro Iglesias redivivo, <strong>capaces de federar competencias, de armar equipos funcionales y delegar tareas</strong>, de elegir su rol preciso y desempeñarlo a conciencia, de cuidarse de los aduladores y proteger a sus críticos? Seamos sinceros, sin esos equipos especializados y bien coordinados (sin la versión actualizada de lo que antaño llamaban “cuadros”), la política mediática profesional, tan de otra clase, tan ajena a nosotros, no nos resulta practicable a las y los de abajo, salvo algún efímero fogonazo. Sin embargo, por desgracia, en esta <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/portada/" target="_blank">democracia pixelada</a> la maldita pantalla no es sustituible por “la calle”—ya quisiéramos— <strong>con la que más bien debe aspirar a confabularse.</strong></p><p>En segundo lugar, más allá de la sobrecarga, una vez disueltas las crecientes discrepancias internas, aparece otro factor inevitable del que también podría aprender todo aspirante a recoger el relevo. Rodeado ya de una tradición política unificada, que desde siempre puso más esfuerzo en la depuración (del trostkismo, del reformismo, de cualquier desviacionismo) que en la articulación de lo heterogéneo, Pablo Iglesias habitó, por decisión o por necesidad, <strong>un espacio ideológico muy homogéneo.</strong> Clausurado sobre sí mismo, sin corrientes, sin debates internos trascendentes ni salidas de tono, salvo contadísimas excepciones, Podemos tuvo por fin desde 2017 en adelante una línea unificada. Un búnker muy reducido, que se apoyaba en la estructura de Izquierda Unida, pero sólo de forma limitada. No olvidemos que, al fin y al cabo, <strong>también se disputaba los recursos y el espacio electoral con esa misma IU, un partido cuya larga tradición dificulta fusionar ambos aparatos por completo.</strong></p><p>En el aparato de Podemos, Iglesias dirigía una compañía más útil para ejecutar que para valorar críticamente o recoger las distintas sensibilidades que componían su potencial electorado. Voces como las de Monereo, Bustinduy, Urbán, Bescansa, Alegre, Alba Rico, Fernández-Liria, Carmena, Teresa Rodríguez, <em>Kichi </em>y tantas otras, habían ido quedando a un lado. Más allá de la pérdida cualitativa y la mencionada acumulación de funciones, en este tipo de burbujas dirigentes aparece otro conocido fenómeno limitante, el llamado <em>Síndrome de Hibris, </em>la <a href="https://www.neurologia.com/articulo/2018355" target="_blank">enfermedad</a> por antonomasia del poder. <strong>Un mal que afecta siempre a los liderazgos fuertes y un poco aislados.</strong></p><p>No digo yo que Iglesias sufriera hasta un extremo fatal este síndrome, pero es inevitable que, allí donde todos te dan la razón para ganarse tu favor, para salvaguardar su posición, <strong>temerosos de que sostener una discrepancia acabe por defenestrarlos,</strong> se pierde perspectiva a marchas forzadas. Se disipa la riqueza dialéctica, se evalúa peor la realidad exterior, se estrecha el horizonte visible. Todo cargo público lee lo que le prepara su equipo, piensa con su equipo, planifica con su equipo. Todo liderazgo aislado en su reducida cabina de mando, allí donde nadie puede ya echar el freno, finalmente se va deslizando, como la insolente diosa Hibris de la mitología griega (Petulantia en la romana) hacia el orgullo temerario, la prepotencia táctica, se convence el líder de que <strong>la infalible potencia que su entorno le supone es real y se adentra en el delirio de que sus palabras construyen realidad también fuera de las fronteras de la propia organización.</strong> Hasta que un golpe de realidad lo aterrice todo.</p><p>Este tipo de embriaguez del mandatario fue descrita en detalle por el exministro de sanidad británico, David Owen, en su ensayo <em>The Hubris Syndrome: Bush, Blair and the Intoxication of Power</em>. La carencia de figuras compensatorias y <strong>el exceso de adulación llevará al dirigente progresivamente a afirmarse en sus decisiones en vez de revisarlas con elasticidad,</strong> a rechazar la crítica e incluso conocer la paranoia de ver conspiraciones por todas partes. Porque, además, claro, siempre las habrá. Escapar a este síndrome no es cuestión de inteligencia, o de recursos materiales. Owen analiza el caso de líderes tan inteligentes y con tantos recursos como Blair o Bush, y más recimientemente hemos visto este nivel de pérdida del pulso de la realidad en grado extremo <a href="https://nuevatribuna.publico.es/articulo/cultura---ocio/complejo-de-hybris/20210110181136183213.html" target="_blank">en casos como el de Trump</a> y <a href="https://ctxt.es/es/20210501/Politica/36113/benjamin-netanyahu-investidura-carcel-gaza-masacre.htm" target="_blank">en estos días en el de Netanyahu</a>, últimos en enterarse de que ya no tienen el poder de antaño, aferrados al cargo a toda costa mietnras la realidad construida por su burbuja se desmorona.</p><p>No son ejemplos comparables, pero es innegable que Hibris obró algo de su hechizo sobre el líder unipersonal e indiscutible de Podemos, hasta el punto de llevarle a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cS9Jak0wYNc" target="_blank">girar 180 grados en algunos de los juicios políticos que caracterizaron el comienzo del proyecto</a>. Parece inevitable que este mal pase factura a toda dirección de partido no obligada a la confrontación de marcos teóricos, por más que ponga el foco en la articulación de lo diverso en vez de en la unificación, <strong>si al final lo hace desde equipos cerrados, homogéneos, e impermeables, o desde paradigmas excesivamente depurados. </strong>Aviso para navegantes.</p><p>Tercera y última apreciación de este balance crítico, en la despedida del vicepresidente de la coleta. Me parece que<strong> un talón de Aquiles de Iglesias han sido las mismas características que le confieren su potencia política,</strong> y que nos hicieron soñar a muchos hace seis años. Su afectuosidad con los leales, su vehemencia contra quienes reculasen en esa lealtad, su querencia a la épica, su sonrisa y su lágrima siempre a flor de piel, dan cuenta de un hombre sensible y muy emocional, <strong>cualidades nobles, pero habitualmente ausentes o muy ocultas en la política profesional. </strong>Quienes le conocimos en la adolescencia sabíamos de su legendario ego, pero sabíamos también que ese afán de protagonismo era un potentísimo motor y a la vez una cierta garantía política: Iglesias no estaba en política para eternizarse como mediocre parlamentario, o corromperse a la primera, ni agarrarse al sillón a toda costa, sino para dejar su huella en la Historia. Su mirada elevada era el punto de locura que se encontrará en todo liderazgo histórico efectivo, y Podemos había venido a cambiar la política española, no la antropología humana. <strong>Iglesias intentó algo muy grande,</strong> y si el proyecto ha fracasado en sus objetivos de partida, sobre todo en el de explorar una vía política nueva en España, <strong>no fue por contentarse con menos o perderse en menudeces,</strong> sino por patinazos, errores de cálculo y de estructura como los ya mencionados. La idoneidad de Iglesias para ese rol era precisamente su bendita chifladura mesiánica: se sentía llamado y capaz de una misión histórica. ¿Y acaso no es así en todo gran liderazgo histórico?</p><p>No es casual, explicaba siempre él mismo, que alguien nacido a finales de los 70 se llame Pablo Iglesias. <strong>Hijo y nieto de militantes, ávido lector y escritor más allá de la formación panfletaria de los aparatos,</strong> Iglesias devino una suerte de Neo castizo, y como <em>el elegido</em> de la película de <em>Matrix</em>, tuvo desde muy joven una misión redentora en la que empeñarse. Puede parecer que lo digo en tono jocoso, y sé que lo que digo es estéticamente incorrectísimo, pero honestamente creo que sin un carácter de esta magnitud, nada garantiza que la operación Podemos hubiera sido posible. Sin embargo, al mismo tiempo, esa disposición para la escena (que no hacía sino tapar una timidez real, pero no ahondemos ahí ahora) <strong>supuso una indiscutible eficacia comunicacional, pero a la vez cierta limitación una vez encumbrado en su mandato, </strong>en forma de distancia con lo terrenal, con lo mundano, lo cotidiano y exento de épica. ¿Quién si no iba a aguantar semejante trote, semejante ritmo de vida? Desde la agresión nazi que sufrió en la universidad (recuerdo aún la concentración en respuesta), pasando por la odisea de plató en plató construyendo su figura, y por seis años de campaña permanente, con la trituradora vital que eso supone, hasta la traca final que supuso su entrada en el Gobierno,<strong> con acoso físico permanente a su familia incluido. ¿Aguantaríamos cualquiera siquiera una décima parte de eso? </strong>Obviamente, no. Hace falta una disposición hiperbólica natural, para sostener eso.</p><p>Pero ese potente motor que era su carácter insaciable, ese <em>primum movens</em>, y toda esa visceralidad y épica contagiosa y desbordantes, que constituían la condición de posibilidad de la “operación coleta”, sin la cual nunca hubiéramos hablado de ese proyecto, ¿no le alejaron a su vez de la frialdad cotidiana de la gestión, de la tarea de despacho que obliga a valorar informes, a despachar infinitas reuniones de cortesía, al exasperante protocolo parlamentario y de gobierno? Lo hemos visto los espacios militantes, la predilección por la pantalla, la adicción al estrellato en Twitter y en las tertulias calientes, <strong>obliga a especializarse en ello y dificulta la concienzuda labor del ajedrez institucional,</strong> la larga y fría “guerra de posiciones” institucional de reglamento y enmienda, donde se ganan batallas administrativas, ni siquiera legislativas, sin bombo ni platillo, ni reconocimiento, aunque con efecto directo, eso sí, en la vida de la ciudadanía. ¿Puede que esa emocionalidad desbordante y esa querencia a la epopeya <strong>le llevaran a tomar decisiones más de estómago que de cabeza fría,</strong> a volver a su matriz cultural de origen y dejarse arrastrar por su raíz izquierdista en 2017, antes de guiarse por el frío análisis electoral que bien conocía? <strong>¿Acaso no influyó esa pulsión épica en la decisión de bajar a dar en Madrid una última batalla este 4 de mayo?</strong></p><p>Con la paradójica motivación de “frenar al fascismo”, Iglesias abandonó la Vicepresidencia que tanto había costado conseguir. Cambió el despacho por la épica. Repetir elecciones en 2019, <strong>con su partido en caída libre y el postfascismo en auge, le costó medio millón de votos y un 21% de sus asientos, </strong>mientras Vox duplicó sus escaños y ganó un millón de votos con la repetición. Muchos analistas previeron, sin embargo, como el propio Iglesias admitió la noche electoral, que no habría tal freno el pasado 4 de mayo, que su presencia movilizaría sobremanera a las derechas polarizando por completo la campaña. Pero su épica, su voluntarismo y su entrega personal le empujaron, ya en previsible retirada, <strong>a ese último servicio al partido</strong> (y en su cabeza también a Madrid, estoy convencido), garantizando que Podemos superase la barrera del 5% para no quedar extraparlamentario. A nadie fuera de la burbuja de Hibris, que leyese los sondeos con un poco de calma, podía sorprender realmente el resultado.</p><p>En esa última campaña, no obstante, Iglesias se ha despedido <strong>con un gesto de altura política y responsabilidad que creo no se ha valorado suficiente. </strong>No sólo evitó confrontar con las demás opciones de izquierdas, llegando incluso a elogiarlas, y normalizando así el trasvase de votos desde sus filas. También, más importante, logró contener a las habituales ventriloquías mediáticas de partido, Monedero y Vestrynge, para que no hicieran ese trabajo sucio desde fuera del partido, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/05/01/verstrynge_monedero_los_transfugas_podemos_94543_1023.html" target="_blank">como ocurría antaño</a>. <strong>La ausencia de fango permitió el sorpasso de Mónica García a Gabilondo</strong><em>sorpasso</em>, quede otro modo seguramente no hubiera ocurrido, y el desastre final hubiera sido aún mayor. Es necesario agradecer ese tono noble de su campaña hacia las formaciones vecinas, que favoreció más al bloque que a sus propias siglas. <strong>Ojalá reaparezca pronto, en ese mismo talante.</strong></p><p>Esa combinación de grandeza y generosidad, de la entrega absoluta vista desde dentro y cierta sorpresa por su orden de prioridades visto desde fuera de Podemos, resumen bien el fin de ciclo de esta figura histórica. Sin duda vamos a seguir necesitando de él, a la hora de procesar lo vivido y planear futuros “asaltos”, de su altura de miras por sobre siglas de partido y de la capacidad para<strong> ceder protagonismo en el futuro inmediato.</strong> Está por ver qué hará el Iglesias post-parlamentario con esas dos visiones, dónde pondrá cada uno, cómo construirá su relato. Pronto lo sabremos. <strong>Hasta muy pronto, Iglesias.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De 'hasta siempre', nada: hasta ahora, Iglesias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias Turrión,Izquierda,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué Ana Iris Simón duele tanto en la izquierda?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/ana-iris-simon-duele-izquierda_1_1198085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/87f65d6a-cdae-49c2-a986-632b9d307887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="¿Por qué Ana Iris Simón duele tanto en la izquierda?"></p><p>Un fantasma recorre el mundillo de la izquierda: <strong>el fantasma del rojipardismo</strong><em>rojipardismo</em>. Yo no sé muy bien qué es eso, la verdad, pero veo al <em>tertulianato</em> de izquierda muy preocupado con ello y alborotado con su último capítulo, que encuentran en el reciente discurso de Ana Iris Simón en la Moncloa.</p><p>Leo que <em>roji-pardos</em> serían un tal Monereo, un tal Lenore o un tal Armesilla y me preocupo, porque veo que tienen orígenes ideológicos muy distintos. ¿Habrá una nueva familia en ciernes, en la ya cuarteadísima izquierda española? <strong>Leo que rojipardos son aquellos que juegan a mezclar discursos de izquierda (como el anticapitalismo) con valores de derecha </strong><em>rojipardos</em>(como el nacionalismo o la familia) y viceversa. Mezclan lo que no deben, y como aquella trabajadora de mantenimiento de piscinas, la lían parda. Nunca mejor dicho.</p><p>Pregunto, ¿pero alguien fuera del “mundillo” conoce a alguno de esos apellidos? ¿Por qué son tan peligrosos? ¿Mueven masas, encarnan alguna tradición que las haya movido alguna vez?<strong> ¿Tanto tráfico llegó a haber en la pasarela entre PCE y Falange, más allá de algún ilustre pasante? </strong>¿O hace falta viajar un siglo atrás, a Alemania o a Rusia para explicar este peligro?</p><p>Quizá en la Italia de Salvini, otro tal Diego Fusaro logre influir más en la esfera pública. El país vecino siempre tuvo una izquierda <em>sui géneris</em>, más gramsciana que soviética, y de ahí quizá su <em>cato‑comunismo</em>, sus curas cantando <em>Bella Ciao</em> en misa, su conservadurismo de izquierdas, su PCI rondando el 30% del voto y con la mayor afiliación comunista de occidente. Porque allí la izquierda de postguerra mantuvo una tradición muy heterogénea desde el campo calabrés hasta la fábrica turinense y, gracias a eso, bastante masiva. Pero aquí era otro cantar, los curas rojos tenían menos acogida en el PCE, <strong>Franco no cultivó la retórica proletaria de Mussolini, aquel 30% ni soñarlo, como mucho 10%,</strong> y la cosa esa del <em>rojipardismo</em> no ha movido demasiado en el último siglo. Aquí los hitos electorales de la izquierda a nivel nacional, en cierto sentido, los han firmado y pensado un tal Anguita, un tal Iglesias y un tal Errejón, a los que, ahora que <em>googleo</em>, también se ha tildado de <em>rojipardos</em> en algún momento, siendo ellos tan distintos. ¿Y no será <em>rojipardo</em>, desde esta perspectiva, todo discurso que se aparte del prefijado, que trate de salir de Lavapiés para asimilarse al país real? Lo plantea un señor de Leganés que ha vivido en Madrid Centro muchos años, pero trabaja en Cuenca desde hace diez.</p><p>Si lo que denuncia el <em>antirrojipardismo</em> (disculpen el heptasílabo) es la estrategia de cooptar una retórica obrerista o revolucionaria para los intereses de la ultraderecha y, por ende, en última instancia, de los poderosos de siempre (allí donde la estabilidad de su poder entre en crisis), entonces de lo que hablamos no es de <em>rojipardismo</em>, sino de pardismo a secas, del de toda la vida, sin necesidad de prefijo. Eso es lo que han hecho históricamente los fascismos, cuando han crecido. La diferencia entre su retórica y su práctica. Pero es que <strong>la ideología de la clase trabajadora, mal que nos pese, no es patrimonio de la izquierda,</strong> y en el último medio siglo menos que nunca. La izquierda no deja de sorprenderse y lamentarse ante el obrero de derechas, y cuanto más lo hace más encerrada queda en su aula universitaria y su centro social urbanita.</p><p>Ahora bien, si de lo que se duele este revuelo es de que haya conservadores y nostálgicos que asumen valores o discursos considerados de izquierdas (ojo ¿no podría ser esto leído como un avance en la disputa cultural?) o, al revés, de que <strong>haya izquierdas que se desprenden del pack del izquierdismo prêt-à-porter</strong><em>prêt-à-porter</em>, y, en su exploración para salir de la impotencia permanente, redescubren la necesidad de disputar formas, símbolos y asuntos que se habían regalado a la derecha (como por ejemplo el concepto de libertad, el derecho a la nación o el derecho a la familia), entonces, discúlpenme, no veo el motivo de queja.</p><p>Sólo aborrecerá esas mixturas, esas evoluciones ideológicas necesariamente aberrantes respecto al canon de partida, quien necesite mantener cada fenómeno ideológico en su cajita de siempre, quien concibe la victoria como el momento en que por fin su cajita, su ideario y discurso, domine de una vez la esfera pública, con las menores modificaciones posibles y las demás cajitas intactas. <strong>Pero la victoria política jamás ha sido así, ni a izquierdas ni a derechas, en ningún momento histórico.</strong> Hegemonizar cualquier valor o proyecto social equivale a conceder y negociar, a transformar la realidad dejándose transformar por ella. A gobernar escuchando, y revolcando todas las cajitas para siempre. Concebir la victoria política de otro modo es, seguramente, el mejor preventivo para evitar acceder jamás a ella.</p><p><strong>Si lo que manifestó Ana Iris Simón en la Moncloa fuese simple conservadurismo o peor aún, falangismo en papel de celofán</strong>, habiendo viralizado de forma transversal y entusiasta por toda la geografía ibérica, entonces tendríamos un serio problema. Habría entusiastas filofascistas en todos los partidos y medios, en todos los entornos. Lo que veo más bien es un tic de cierta corrección política (muy transversal a las corrientes de izquierda, aunque más bien urbanita) atenta para aspaventar ante aquello que se aproxime a sus líneas rojas.</p><p>Aspaventar ante quien trate de resignificar la semiosis nacional, incluida la rojigualda, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cS9Jak0wYNc" target="_blank">como planteaba Pablo Iglesias en 2015</a> (“cada vez que un izquierdista madrileño habla de ‘Estado español’ se impide hacer política en España”, advierte en su último ensayo Alba Rico). Aspaventar ante quien denuncie, <a href="https://twitter.com/miguelenlared/status/1396779679563108361" target="_blank">como ha hecho Ana Iris</a>, que la alternativa al discurso de “abajo las fronteras, papeles para todos”, que <strong>siempre ha puesto en un brete complicadísimo a las izquierdas con ambición electoral</strong>, tampoco puede ser concebir la emigración como mero recurso, que responde a nuestras necesidades, justificando esa fuga de cuerpos y cerebros que tanto criticamos cuando nos pilla del otro lado, en base a que “<strong>alguien tiene que pagar nuestras pensiones</strong>”. Ana Iris Simón no dijo otra cosa en su intervención en la Moncloa. Conozco sus elogios a Ledesma, y también a Anguita. Pero ayer no llamó a cerrar fronteras, ni a expulsar a nadie, y más bien se posicionó del lado de quienes han tenido que migrar y a quienes hemos robado sus recursos. Tan sólo puso un pedazo de sentido común incómodo ante el discurso economicista hegemónico, me parece. Y creo que la sobreactuación le está haciendo una excelente publicidad, ya veremos con qué resultado.</p><p>Creo que, si Ana Iris Simón levanta tanto revuelo en España, más que por lo que dice, es por lo que encarna. El personaje que crea en su novela autobiográfica y sus apariciones mediáticas pone rostro a la desorientación de época, acopia muy bien la confusión de más de una generación, a la que la idea neoliberal de progreso dejó tirados, que encuentra en el parlamento más decepciones que esperanzas, y que es efectivamente potencial carne de cañón para alimentar los dextropopulismos en todo el mundo. Por eso hay que leerla y no desdeñarla.</p><p><strong>El populismo progresista acierta hoy al plantear que el desencanto ante el neoliberalismo debe vehicularse como hambre de futuro y no como nostalgia por un pasado irrecuperabl</strong>e, que no se puede regalar el campo semántico de la modernidad o la vanguardia a las fuerzas antidemocráticas del libremercado. Y sin embargo, haría bien en no perder de vista que en toda revolución ideológica y cultural hubo siempre un cierto sentido de recuperación, de retorno simbólico a una tierra prometida o “regreso al futuro”. La hegemonía sugiere siempre un cierre coherente (y por tanto ficticio, pero necesario) entre pasado y futuro.</p><p>El 15M estalló proponiendo “<strong>recuperar una democracia</strong>” que en verdad nunca había disfrutado, la revolución francesa es hija del “Renacimiento” de un clasicismo idealizado, los avances democratizantes de los pueblos americanos siempre se han dado bajo la consigna de cumplir al fin el proyecto de algún prócer fundador, se llame Zapata o Bolívar. <strong>El posicionamiento dogmático anti-nostalgia también entrega posiciones fuertes a la reacción</strong>.</p><p>En el <em>Make Whatever Great Again</em> va inscrito, aunque sea indefinido, el pasado a recuperar, tanto como en su pretendidamente opuesto, <em>Yes We Can</em>. ¿Qué es lo que <em>Sí se puede</em>?<strong> ¿Qué es eso que Unidas Podemos? </strong><em>Unidas</em><em>Podemos</em>Eso tan conocido, tan <em>largamente deseado</em>, que no hace falta ni nombrar, porque se puede sobreentender. Ningún significante vacío proyecta hambre de futuro, sin enraizar en un pasado necesariamente dinámico, la memoria común construida en presente. Caer en un automatismo anti-nostálgico sería el colmo del moderneo vacuo, y desde luego tampoco ayudará a las izquierdas a reconectar con un país en pleno duelo por sus múltiples pérdidas, como el discurso de Simón ante el presidente ha evidenciado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué Ana Iris Simón duele tanto en la izquierda?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir en el desborde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/vivir-desborde_1_1197827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Al principio pensé que lo apropiado sería una disculpa. Dar una explicación a quienes siguen esta columna. Han sido <strong>muchos meses de ausencia </strong>sin ninguna despedida o aclaración de por medio.</p><p><strong>Motivos habría muchos.</strong> Me gustaría hablar, por ejemplo, de mi mudanza. De cómo la <em>libertad</em> para los fondos buitre en Madrid finalmente nos derrotó y emigramos a Morata de Tajuña en busca de vivienda asequible, allí donde los carroñeros aún no hayan hincado el pico. Quisiera hablar también de la paternidad digital y de Manuel, llegado en pleno temporal de nieve <strong>sin ambulancias ni coches de policía</strong> que le asistiesen. De nuestro eterno agradecimiento al voluntario anónimo que surcó en su 4x4 el océano de hielo, guiado por otro voluntario radioaficionado entre apremiantes contracciones, para llevar a Manuel a nacer al hospital de Torrejón.<strong> Hijo de la tormenta</strong>, Manu llegó al mundo sin agua ni calefacción, con todas las tuberías congeladas y una chimenea por deshollinar, y lo que fue aún peor: con todas las administraciones colapsadas por pandemia y temporal, en ese Madrid con mucha “libertad” pero poca infraestructura pública. Todavía hoy, los registros no se aclaran sobre dónde quedó inscrito mi hijo.</p><p>Podríamos ahondar en esa aventura loca que es la paternidad en esta España digitalizada y pandémica, o en cómo la vida universitaria lucha por sobrevivir a dos cursos de distancia social, pantalla y mascarillas. O en este alocado ritmo electoral donde el aleteo de una moción de censura en Murcia desata en la capital del Reino todo un temporal Ayuso, con su <a href="https://twitter.com/miguelenlared/status/1387527588164349958" target="_blank">#efectoMónica</a>, su <em>sorpasso</em>, su corte de coleta, y ¡tachán!, <strong>nuevo tablero político.</strong></p><p>Podría quizá esbozar el cambio de etapa para esta columna de opinión, explicar que se había consumido aquella voz tan inserta en un ciclo ya agotado, que necesitaba encontrar nuevos lugares desde los que hablar, <strong>nuevo modo enunciativo y nuevos tonos.</strong> Pero el camino, al final, se hace solamente andando, y hablar sobre él no sirve para avanzar.</p><p>Podría glosar las mil excusas o razones de este silencio prolongado, pero ahora creo que no hace falta. Que todo el mundo sabe, todo el mundo entiende. Nos está tocando vivir tiempos interesantes, sin duda demasiado, en los que referentes habituales del periodismo de opinión como Iñaki Gabilondo o Aroa Moreno han echado la persiana en sus espacios de interpretación de la realidad, Ada Colau abandonó Twitter siendo alcaldesa de Barcelona, y otras muchas voces simplemente espaciaban sus aportaciones públicas. “No me siento capaz, estoy empachado, cada vez me cuesta más tener opinión”, decía el decano de la opinión en su despedida en la cadena Ser, “para asomarse al día a día de una lucha partidista tan encarnizada, hacen falta unas fuerzas que ya no tengo… no quiero ser el cenizo pesimista de las ocho y media”. En estas mismas páginas, la internacionalmente aclamada autora de <em>La hija del comunista</em>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/04/14/escribir_opinion_119143_1023.html" target="_blank">compartía</a>: “<strong>Me he sentido como una hormiga frente a un tsunami de informaciones</strong>. Las redes y las noticias actuaban como un túnel por el que llegaba únicamente ruido en una espiral sin fin… Lo más difícil fue llegar a saber en profundidad cuál era mi opinión sobre algunos temas”. ¿Es cada vez más imposible construir sentidos colectivos duraderos y socialmente útiles, precisamente cuando más los necesitamos?</p><p>El creciente temporal —climático, político, económico, cultural, tecnológico— y el modo en que nos mantiene pegados a la pantalla en los últimos años, tratando de hilar, observando cómo se lleva por delante los anteriores modos de vida en común y sus comprensiones asociadas del mundo, efectivamente, no iban a dejar indemnes a los géneros de opinión. La actualidad digitalizada nos mantiene a la vez ahítos y vacíos, <strong>exhaustos y en permanente actividad</strong>, vivimos y escribimos en el desborde permanente. Estoy seguro de que si analizo los mensajes que he enviado por teléfono o email en los últimos tiempos, entre las expresiones que más he usado hallaré la de “lo siento, pero ando desbordado”. Saber que es un mal social y no personal, es sólo un consuelo de tontos.</p><p>Esa <em>rockstar</em> de la filosofía en que se ha convertido<strong> Byung-Chul Han</strong> ha recorrido el mundo vendiendo libros y conferencias sobre “la sociedad del cansancio”, estirando y actualizando el paradgima de la biopolítica de Foucault. Han explica cómo la sociedad postfordista fue pasando de una lógica de la vigilancia panóptica hacia una sociedad de la autovigilancia aspiracional y competitiva, que no necesita ya de ningún poder central disciplinador. Esa libertad omnímoda de nuestro tiempo es la libertad para autoexplotarse hasta la extenuación en esta carrera sin límites de todos contra todos, la libertad de aniquilar tu tiempo de ocio y de construcción de lazos sociales haciéndolo también productivo; emprendiendo la búsqueda de ingresos extra en fuentes pseudo-laborales, trabajando siempre en tu “nuevo yo” físico y espiritual. Compitiendo sin descanso en la red social para construir <strong>una marca personal rentabilizable en el mercado laboral</strong>. Si el castigo en aquella sociedad de control, contra la que se alzó la primavera del sesenta y ocho hace medio siglo, era la cárcel o la marginación, la actual <em>sociedad del rendimiento </em>y sus omnipresentes métricas de productividad en cambio producirían de forma reiterada oleadas de depresión, ansiedad y farmacodependencias que atenúan por temporadas, pero no suprimen definitivamente, la productividad del individuo.</p><p>Vivimos cada vez más en un desborde permanente, y esto dificulta no ya la participación política o el cultivo de una columna de opinión, sino la simple comprensión y lectura coherente de la actualidad. Habitamos una realidad fragmentaria, esquizoide, plagada de biografías rotas no lineales, de vidas sin relato y oficios sin futuro, de identidades mutantes y vínculos fugaces. Celebrar esa itinerancia impuesta o instalarse gozosamente en la fluidez sin raíz, acaso sea uno de los últimos privilegios de clase accesibles a los hijos de la antigua clase media. Encarnamos ya en nuestros cuerpos sociales la lógica neoliberal de la liquidez, la permanente adaptación al mercado, dejando cada vez más atrás aquellos rígidos estorbos que fueron la devoción a la familia, al pueblo o barrio, al oficio, al sindicato o cualquier otra forma de comunidad política: la identidad cuidadosamente labrada durante toda una vida en base a criterios otros que la rentabilidad. <strong>No nos miramos ya en los otros, sino en el algoritmo</strong>. No importa ya la raíz, el origen, sino el deseo, es el anhelo difuso y cambiante lo que nos mueve y define hoy: levantamos nuestro botellín para brindar en <em>Instagram</em> y votamos ‘libertad’ para ir al bar sin mascarilla entre 80.000 muertos por contagio. Bailamos hasta que pare la música, aunque en realidad deseamos que no pare, porque sospechamos que no quedará ninguna silla en que reposar estos cuerpos agotados.</p><p>El desborde es el estado natural del emprendedor contemporáneo, que ya no alcanza siquiera a definirse en tanto que trabajador, siempre a la búsqueda de su “pelotazo” que le libre del contrato renovado mes a mes, de su idea genial que<strong> le saque de la precariedad</strong> emulando a un nuevo Gates, o un Bezos, o al menos a un <em>trader</em> o <em>youtuber</em> con capacidad para el egoísmo fiscal y residencia en Andorra.</p><p>En suma, quien suscribe vence hoy un <em>round</em> al desborde y retorna a esta columna, y levanta de nuevo esta persiana sin prometer más que una mirada atenta y atónita a esta realidad confusa. Una humilde voz que trate de inyectar sentidos en ella como autodefensa colectiva, como intento de vacuna semiótica contra la impotencia política y el adelgazamiento de la salud mental de los de abajo, de aquellos que la república romana llamó <em>proletarii</em> porque no aportaban al censo más que su cueva y una prole potencialmente reclutable, y a quienes aún hoy cuesta un triunfo acceder a vivienda y familia. <strong>Una voz que no tiene partido </strong>aunque tendrá, obviamente, opción electoral, ideología y compromiso con las y los de abajo, lo que le llevará una y otra vez a tomar, como pedía el hernaniarra Celaya, partido hasta mancharse.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Vivir en el desborde]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presupuestos progresistas-no-excluyentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/presupuestos-progresistas-no-excluyentes_1_1187060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Llegamos a la negociación de los Presupuestos con los tímpanos atiborrados de aspavientos y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/08/26/llamada_perdida_los_politicos_110311_1023.html" target="_blank">acusaciones descarnadas</a> como banda sonora de la pandemia y, poco antes, de la negociación de investidura. <strong>Se acerca ahora la traca final.</strong> Los Presupuestos son la “chicha” de una legislatura, el resto es pellejo, en comparación. Llevamos tres años estirando los que hizo Rajoy, el modelo Montoro sigue organizando nuestras arcas públicas años después, pero el cambio de color del Gobierno, la crisis generada por la pandemia y las ayudas europeas exigen un cambio urgente.</p><p>Los Presupuestos capacitan y <strong>ponen límites a los planes de actuación del Gobierno.</strong> Fijarán qué políticas se podrán hacer o no, en qué programas se invertirá, dónde se recorta y cómo se recauda el dinero. Quién paga qué cuentas. Iglesias ha colado a Sánchez hábilmente un acuerdo sensato y necesario para atajar sus descaradas arrimadas hacia posiciones neoliberales: primero un acuerdo “progresista” entre quienes le dieron la legislatura, y luego, si es posible, tratar de ampliarlo. Asume así el papel de mediador con Esquerra Republicana que ineludiblemente le corresponde. Gracias por bailar con el más feo, visto desde Madrid. <strong>Falta va a hacer, y le toca.</strong></p><p>Sánchez, por su lado, trata de compensar ese gol haciéndose la foto junto a la cúspide empresarial. <strong>Inditex</strong>, Telefónica, los grandes bancos, las eléctricas, <strong>Florentino Pérez</strong>, El Corte Inglés, no faltó casi ninguno. El presidente pidió unidad nacional, un nuevo clima y aclaró que no hay virus de izquierdas ni de derechas (¿y Presupuestos?). En un hábil movimiento populista, pertrechado de relucientes significantes vacíos a estrenar –<em>Recuperación, Transformación, Resiliencia–</em> pone rumbo hacia una posición de centro ideológico y fuerte liderazgo nacional interclasista, convocando bajo el lema <em>España puede</em>. Trata, así, de resignificar en clave nacionalista aquel sujeto quincemayista del “sí se puede”, que antaño encarnó Podemos y hoy vuelve a estar<strong> huérfano, disuelto, deshecho</strong>. Quién puede. España puede. “¿Sánchez, nacionalista y populista?, pero si es lo contrario”, dirán quienes repiten clichés hasta creérselos. Pues sí, Redondo también lee a Laclau. O lo intuye. ¿Había quienes pedían Más País? Pues tomen siete tazas. Claro, que igual son nociones de país muy diferentes, es lo que tienen las banderas, que hay que llenarlas de sentido.</p><p>Tras los primeros roces del curso a costa de Ciudadanos, Pablo y Pedro han acordado el carácter general de los Presupuestos: serán “progresistas-no-excluyentes”. Sólo falta saber qué es eso, más allá de la etiqueta. “¿Acaso no es progresista<strong> invertir en el tejido productivo?</strong>”, preguntaban esta mañana ya en la radio tertulianos de extremo centro. Claro que sí, hombre.</p><p><strong>¿Qué progresismo?</strong></p><p>La cuestión es cómo se hace esa inversión y en qué tipo de tejido. Más progresista será invertir en I+D+i social, verde y de alto valor añadido, para generar empleo sostenible, que sostener la <a href="//infolibre.es/noticias/politica/2020/08/12/los_jovenes_espanoles_deben_destinar_su_sueldo_para_adquirir_una_vivienda_segun_estudio_109934_1012.html" target="_blank">burbuja inmobiliaria</a> y del alquiler, o las industrias más contaminantes, o la hiperdependencia del turismo, por concretar ejemplos. Más progresista será, sin duda, rehabilitar con urgencia el sector de la cultura, especialmente sus pymes, que son <strong>motor de empleo directo e indirecto</strong> –y se han llevado un palo mortal con la epidemia–, que inyectar liquidez a la banca y luego rezar para que dejen caer miguitas hacia abajo, y no desaparezca ese dinero en los casinos financieros <em>offshore</em>.</p><p>Lo que seguro no es progresista es lo que ya hizo PSOE en anteriores ocasiones, y Sánchez aplaudió como diputado. Desmantelar el sistema de cajas de ahorro para <strong>favorecer a los bancos</strong> y traspasar su carácter social a fundaciones privadas (RD 9 julio 2010); o anteponer el pago de intereses de deuda con la banca alemana antes que el gasto social en España (Art.135 CE); o rescatar a fondo perdido; o “flexibilizar” despidos y debilitar los convenios colectivos (reforma laboral 2010), precarizando el empleo en una España que ha llegado a <strong>liderar rankings de temporalidad, pobreza asalariada y crecimiento de la desigualdad.</strong> Ejemplos no van a faltar, por algo PSOE lleva perdidos 4.536.352 votos entre las elecciones de 2008 y las últimas. Así pues, toca disputar a continuación el sentido del progresismo.</p><p>Esa es una tarea que no podemos dejar sólo en manos de UP, pero en la que Iglesias y los suyos tienen un papel clave que jugar. Es su oportunidad para demostrar iniciativa, realismo, alto nivel técnico y anticipar propuestas de sentido común, sin poses idealistas. Minimizar improvisaciones y bandazos, unificar discurso en torno a una campaña de comunicación clara, con fuerte anclaje técnico (memorias de viabilidad, referentes internacionales, las cuentas hechas). Dado que les van a atizar digan lo que digan, su única oportunidad es un discurso blindado, cohesionado, con objetivos comprensibles y claros, para evidenciar que ciertos poderes les atizan por lo que representan y no por lo que dicen. Si se atascan en poses radicales, ocurrencias imprevisibles y rectificaciones (no sería la primera vez), ese <em>progresismo</em> adquirirá tintes naranjas, y nadie pondrá el grito en el cielo por ello. Para que el progresismo sea social y no tecnocrático, <strong>este otoño toca menos Monedero y más Yolanda Díaz en pantalla</strong>. Ojalá sus cuitas internas lo permitan.</p><p>En cuanto a Sánchez, el problema de su noción de progresismo es<strong> saber a qué paradigma económico se atiene</strong>, aunque ya lo ha ido dejando muy claro. Saber si asumirá con hechos, o sólo con discurso, la necesidad de profundizar en la transición verde, los retos laborales que impone la transición digital, reforzar los maltrechos sistemas de sanidad, investigación y educación pública que no soportan ni medio recorte más, liderar <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/06/19/los_viejos_compromisos_los_nuevos_retos_materia_igualdad_mas_urgentes_que_nunca_tras_crisis_sanitaria_107944_1012.html" target="_blank">la revolución de los cuidados</a> que la pandemia ha puesto en agenda, e incluso apoyar al capital productivo –y a PYMES y autónomos, que son verdaderas minas de empleo– frente al financiero. O si por el contrario volverá a <strong>aferrarse a viejos dogmas neoliberales</strong> que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2016/10/19/el_neoliberalismo_modelo_quot_agotado_quot_que_necesita_quot_alternativas_quot_56408_1011.html" target="_blank">han demostrado sobradamente su inoperancia en las últimas décadas</a>, produciendo una desconexión tóxica entre finanzas y economía productiva, y la hegemonía absoluta de las primeras sobre las segundas.</p><p>Hay liberales honestos en todo el mundo (<a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/09/23/la_reforma_fiscal_del_futuro_86986_1011.html" target="_blank">véase The Economist</a>, o aquellos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/07/13/millonarios_todo_mundo_piden_por_carta_pagar_mas_impuestos_para_luchar_contra_pandemia_108834_1012.html" target="_blank">ultramillonarios preocupados por la fractura social</a>) pidiendo que los ricos paguen más impuestos, que de verdad se combata la evasión fiscal, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2020/04/28/los_gobiernos_eeuu_se_lanzan_rescate_publico_economia_sin_miedo_entrar_capital_las_empresas_106264_1011.html" target="_blank">se nacionalicen empresas estratégicas</a> si hace falta para mantener empleos y servicios básicos, en vez de regalarles dinero sin contraprestaciones para mantener sólo sus beneficios; que se relocalice industria para <strong>recuperar empleo y soberanía</strong> (Macron <em>dixit</em>) y se habiliten rentas básicas eficaces ante la ola de desempleo que va a generar la Inteligencia Artificial y la robotización del trabajo “intelectual”, como recomiendan desde Sillicon Valley. No socialistas, ni obreros, como su partido, no: liberales.</p><p>Y luego hay también, claro, adeptos al fundamentalismo de mercado, que es otra cosa. Que siguen repitiendo viejos mantras que ningún técnico se toma ya en serio, pero con amplio eco mediático: que si se inyecta dinero arriba de la pirámide irá fluyendo hacia abajo, que si subimos el impuesto de sociedades hasta alcanzar la media europea las empresas se fugarán, que basta ayudar al ÍBEX y ellos ya crean el empleo, que <strong>los mercados se tranquilizan a base de sacrificios sociales</strong>, y demás tontunas sin base científica alguna cuya futilidad está sobradamente demostrada. Tontunas, como digo, con potente altavoz periodístico por el mero hecho de favorecer a los más poderosos. Sin embargo, Sánchez se deja arrastrar por esos mantras una y otra vez en lugar de escuchar a liberales sensatos: se ha bajado de sus promesas de reforma fiscal, de subir impuestos a la banca, de derogar la reforma laboral (“será lo primero que haga, prometió”), de perseguir el fraude con recursos de verdad, etc. Se deja arrastrar por el viento mediático, aunque a largo plazo le lleve al mismo arrecife en que naufragó Zapatero.</p><p>El problema, a fin de cuentas, es que está a punto de confirmarse de nuevo <strong>la imposibilidad de un gobierno fuerte</strong> con un proyecto de reconstrucción nacional valiente como hace falta, por más que Sánchez lo presentase ayer ante el IBEX. Esto no se debe (o no sólo) a los caracteres personales de los liderazgos actuales, sino a los incompatibles paradigmas económicos (es decir, políticos) en que se mueven, e incluso a la incoherencia de los mismos.</p><p>La retahíla de gestos que viene a continuación, que ya despega (líneas rojas, amenazas, indignaciones…) para tratar de seducir a una Arrimadas y un Rufián que <strong>venderán caro su apoyo </strong>(aunque ambos saben que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/08/01/rufian_asume_que_erc_no_tan_imprescindible_para_gobierno_tras_ultima_bala_partido_nocivo_desintegracion_109586_1012.html" target="_blank">sólo su apoyo garantiza su influencia</a>, frente al difícil contexto interno y externo que afrontan sus aparatos de partido), será percibida como puro teatro vil por una población empobrecida y asustada. Se volverá a disparar el desapego postpolítico, el rechazo hacia el parlamentarismo en su conjunto y la canalización de malestares hacia otras vías. En la derecha, la marca mejor posicionada para capitalizar esa emoción es Vox, que a pesar de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=SvnJaKvmim0&feature=youtu.be" target="_blank">albergar discursos nazis</a>, no es un partido antisistema ni fascista, como bien <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_hFm83S1RaE" target="_blank">señala Iglesias</a>. El fascismo originario era racista, castrense y machista, pero no jugaba siempre a favor de los ricos, y menos aún de las élites extranjeras. <strong>Vox es la escisión gore del PP, sin más.</strong> No trae orden, sino un caos nuevo, seguramente peor.</p><p>Entre la izquierda, por su lado, pudiera ser que UP estuviera en posición de <strong>capitalizar el descontento </strong>que va a sembrar el melodrama de los Presupuestos, pero no es así, por un pequeño detalle: ostenta cinco ministerios en este Gobierno. Y no todos bien gestionados. (¿<strong>Alguien ha visto a Castells</strong>? ¿Estará con Ángel Gabilondo?). Habría de tramitar muy bien la ruptura, manejando con frialdad los tiempos, dejando que sea Sánchez quien se salga del sentido común de su electorado. Pero han empezado el curso con vetos y rectificaciones, no parecen ir en esa dirección. Y a juzgar por su evolución electoral reciente, nada promete la disposición para capitalizar el fallo de su propio gobierno.<strong> Esto deja un vacío preocupante</strong>. Absorbida IU, a la izquierda de UP no queda nada, o nada visible.</p><p>Quizá eso suponga una oportunidad para Más País, Compromís, CHA, Equo y compañía, que le hablan a esas mayorías sociales que con dificultad nos vemos representados por este gobierno, pero lo apoyaremos por miedo a lo que pueda venir tras él. Nos hablan pero se les oye poco. Capitalizar el descontento inminente exigirá un proyecto fuerte, identificable, bien articulado, que deje claras <strong>sus distancias políticas e identitarias </strong>con ambas patas de actual Gobierno y a la vez tienda la mano a toda su base electoral. Tal cosa no parece posible hoy día, pero lo será cada vez más conforme Sánchez siga descubriendo su patita temblorosa.</p><p>Representar mayorías no implica tibieza ni moderación, como bien saben sus dirigentes, sino sentido común. El impuesto a los ricos o la renta universal que han propuesto son buena muestra de que lo saben. Que les roben todas las propuestas que ponen sobre la mesa señala que no van mal encaminados. Los meses que vienen serán clave para definir el nuevo reparto de identidades, y las izquierdas no pueden volver a cometer los errores del ciclo pasado. Desde “la izquierda de la izquierda” no se construye un pueblo, pero <strong>contra ella tampoco</strong>. Nuevos Presupuestos se aprobarán, pero con mucho desgaste para sus protagonistas. Lo que se juega en la representación de las negociaciones es el ciclo siguiente, el balance de fuerzas, de aprecios y rechazos sociales para las próximas mociones e investiduras.</p><p>Lo menos que podemos pedirle a los portavoces de izquierda, a todos, es que eleven el nivel de la discusión, que dejen trabajar a los técnicos que (me consta, lo he vivido) siempre se entienden mejor, y que la pantomima del nuevo duelo a muerte no arrastre la posibilidad de Presupuestos sociales y de futuro para dejarlos finalmente en un desleído irreconocible que nadie defiende, como nos pasó con RTVE y tantas otras cosas. <strong>Sí se puede, España puede</strong>. Ustedes también.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Presupuestos progresistas-no-excluyentes]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PP,Presupuestos Generales Estado,PSOE,Ciudadanos,Vox,Podemos,El futuro de la izquierda,Gobierno de coalición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no te habla de fondos reservados hoy, no es periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/si-no-habla-fondos-reservados-hoy-no-periodismo_1_1179715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En el famoso <em><strong>caso Watergate</strong></em>, el periodismo de servicio público logró la <strong>primera y única dimisión de un presidente </strong>de los Estados Unidos. El republicano<strong> Richard Nixon</strong> había usado recursos de seguridad nacional para espiar a sus adversarios, acosar a la oposición y tapar actos de corrupción de su partido. Primero el <em>Washington Post</em> y luego el resto de medios, cubrieron el escándalo. La enorme atención mediática provocó tal bombazo político que se produjo un vuelco en las siguientes elecciones presidenciales. En plena Guerra Fría,<strong> Jimmy Carter </strong>logró la única victoria del Partido Demócrata en los casi 30 años que estuvo en pie el Muro de Berlín.</p><p>Es normal, y es sano. <strong>Un crimen así debe provocar terremotos políticos </strong><strong>imprevistos</strong>. De no ser así, una democracia estaría desactivada, enferma por falta de riego informativo, aturdida por el ruido, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/portada/" target="_blank">pixelada</a>.</p><p>Este lunes supimos que el Ministerio del Interior español destinó<strong> medio millón de euros de la partida de seguridad nacional al espionaje </strong>y la destrucción de pruebas sobre la Caja B del PP, durante el gobierno de <strong>M.Rajoy</strong>. Dinero público de todos, empleado para tapar dinero negro de partido. No para sobresueldos, o compra de medios, o trampear campañas, como en otras ocasiones, no. Financiando<strong> sobornos y secuestros a punta de pistola</strong>, según informa <a href="https://cadenaser.com/ser/2020/02/03/tribunales/1580712941_605575.html" target="_blank">la Cadena SER</a>. Tampoco hablamos de cualquier partida presupuestaria, no: la destinada a combatir el terrorismo y el narcotráfico. <strong>En vez de luchar contra el crimen organizado, habrían usado nuestro dinero para ejercerlo</strong>. Esta filtración debería generar un terremoto de magnitud similar al<em> Watergate</em>.</p><p>Pero en España, año 2020, queda ya poca capacidad de sorpresa para reaccionar ante cada nueva porción de <strong>#PPGate</strong><em> </em>que llega vía filtraciones (<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/05/21/la_proteccion_los_denunciantes_crucial_para_lucha_europa_contra_corrupcion_95065_1012.html" target="_blank">benditos filtradores</a>, por cierto, que en España <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2019/02/18/la_proteccion_los_denunciantes_corrupcion_queda_manos_ue_91964_1011.html" target="_blank">siguen sin estar protegidos</a>, tarea pendiente para este Gobierno). Conocemos el hedor de la podredumbre que se va destapando, pero también, ante la sensación de impotencia, nos vamos <strong>disociando de esa realidad</strong>. Gran parte del electorado ni siquiera llegó a vincularse con ella. El problema hoy ya no es la falta de información, ni siquiera la habituación e <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2017/05/13/septimo_aniversario_indignacion_efecto_shock_indefension_aprendida_64962_2004.html" target="_blank">indefensión aprendida</a>. Es peor aún. <strong>La peor amenaza hoy es la hiper-polarización política y mediática</strong>, la total fragmentación y desquiciamiento de la esfera pública. El pluralismo es sano, pero el autoencasillamiento en posiciones “duras”, en relatos incompatibles sin puentes comunes, es algo muy distinto. Genera un ambiente irrespirable.</p><p>Mientras escribo estas líneas, ninguno de los portavoces de los partidos de la derecha, y ninguno de los tres grandes diarios conservadores, ha reaccionado a este escándalo. Nada.<strong> ¿No merecen los lectores conservadores estar informados de semejante primicia?</strong> Cada vez más, los españoles vivimos ya <strong>realidades paralelas</strong>, incompatibles, sin espacios solapados para el encuentro,<strong> sin un relato común</strong> que permita solucionar problemas comunes. El periodismo debería ser arquitecto de esos espacios, de esa macronarrativa común. ¿Acaso es incompatible ser conservador, monárquico, religioso, o partidiario del liberalismo financiero con indignarse ante la putrefacción de las instituciones democráticas? No, no lo es. Hay amplios sectores política y mediáticamente huérfanos en España. No se dejen engañar, sea la cabecera de izquierdas o de derechas, <strong>si hoy no habla de fondos reservados, no es periodismo</strong>. </p><p>La fragmentación y polarización nos aíslan y paralizan el país. Avanzar requiere siempre de grandes consensos sociales, renuncias parciales de todas las partes para poder emprender la marcha en alguna dirección.<strong> Los únicos beneficiados de la parálisis nacional son las élites</strong>, quienes prefieren mantener el actual estado de cosas, porque en él se mantienen, con mayor o menor dificultad, en su posición privilegiada. Pero si ancianos y jóvenes, izquierdas y derechas, centralistas y periféricos, urbanitas y rurales, politizados e indiferentes, radicales y moderados, escuchamos y hablamos ya solamente en nuestras cámaras de eco personales, el horizonte no será de esperanza. </p><p>Si habitamos<strong> universos simbólicos diferentes</strong> (Yuri Lotman habla de semiosferas particulares), imaginarios enfrentados, apretados, impermeables, sin apenas puntos de contacto entre ellos, entonces quizá sólo una gran crisis pueda sacudirlos todos y volver a sacarnos de nuestras burbujas para movernos en alguna dirección, como tantas veces ha ocurrido a lo largo de la historia. Quizá, si ese fuera el caso, la labor política por excelencia sea hoy definir el carácter de esa crisis comúnmente percibida y el sentido de ese movimiento. O quizá todavía estemos a tiempo de hacer periodismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Feb 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Si no te habla de fondos reservados hoy, no es periodismo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,PP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora sí, fin de ciclo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ahora-si-ciclo_1_1178862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Los <strong>ciclos políticos</strong>, como los golpes de Estado, cada cual los ve donde quiere, o donde puede. Cataluña, Bolivia, Venezuela, Junta Electoral, investidura… los relatos que llegan a nuestros oídos son múltiples y a menudo contradictorios. Aquellos que logren más eco quedarán acuñados como versión oficial de la Historia. El resto será pasto del olvido, o materia prima para teorías de la conspiración y subculturas de resistencia, en el mejor caso. Así, señalamos los ciclos y eventos según nos parece más interesante desde nuestra perspectiva, aunque también hay quien lo hace según le reporte mayor interés, que no es lo mismo.</p><p>Hay quien vio cambios de ciclo en cualquiera de<strong> los eventos acaecidos en Vistalegre</strong>, enclave fetiche para PSOE, y por eso después para Podemos, y por eso después para Vox. O en los resultados inesperados de <strong>cualquiera de las elecciones recientes</strong>, sean las <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/06/01/fin_ciclo_terremoto_electoral_anticipa_una_larga_fase_recomposicion_del_tablero_politico_95541_1012.html" target="_blank">pasadas de mayo</a>, las andaluzas de 2018, o <a href="https://blogs.publico.es/dominiopublico/15529/abriendo-brecha-apuntes-estrategicos-tras-las-elecciones-generales/" target="_blank">aquellas primeras de 2015</a> en que Podemos cosechó su mejor resultado tras una espectacular remontada. Otros vieron un cambio de ciclo político en eventos como <strong>la investidura de Rajoy que partió por la mitad al PSOE en 2016,</strong> la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/09/25/espana_fin_ciclo_reiniciamos_69898_1023.html" target="_blank">consulta catalana de 2017</a> o <strong>la moción de censura que llevó a Sánchez al poder</strong> en 2018. Opciones no faltan, desde luego. Tampoco para ubicar el comienzo de ese ciclo, que suele fijarse en<strong> la irrupción de nuevos partidos en 2014</strong>. Pero si hablamos de movimientos en la cultura política, más allá de lo parlamentario, deberíamos cifrarlo en <strong>las manifestaciones del 15 de mayo de 2011</strong>, que comenzaron a derrumbar las defensas electorales del bipartidismo, cuando aún no existían alternativas innovadoras.</p><p>La llegada de Podemos y Ciudadanos al Parlamento nacional en 2015, por tanto, y cuatro años después la de Vox o Más País, junto a otros partidos de implantación local como Teruel Existe, las CUP o el PRC de Cantabria, no es más que <strong>la concreción en España de un ciclo supranacional de mayor calado</strong>, que arrancó con la crisis global de 2008. La gestión “austeritaria” de los recortes y rescates que provocó esa crisis erosionó la reputación y estabilidad de las élites políticas en todo el mundo. Aquel descontento se canalizó a través de <strong>nuevas formas de movilización ciudadana</strong> al margen del sistema de partidos, alejadas de las configuraciones ideológicas que habían dominado el siglo XX. Movimientos que se reapropiaron de tecnologías recién estrenadas, como la conectividad permanente a través de dispositivos inteligentes o las redes sociales digitales. “Que dejen las plazas y se presenten a las elecciones”, nos dijeron. Pues aquí estamos. Hemos construido <strong>organizaciones, partidos, liderazgos, bloques, espacios mediáticos, agendas políticas</strong>. Y hemos conseguido ya no pocas victorias.</p><p><strong>Crisis, 15M, Podemos, ministerios: de la impotencia a la conquista de poder institucional</strong></p><p><strong>En el caso español fue el 15M</strong>. En otros, la Primavera Árabe, Occupy Wall Street, el <em>Vaffanculo Day</em> en Italia o la <em>kitchenware revolution</em> islandesa. Poco después, algunos estallidos sociales se fueron traduciendo en liderazgos electorales como el de Iglesias en España o Sanders en EEUU, el británico Corbyn y el italiano Beppe Grillo. <strong>Nuevas fuerzas políticas de corte populista, tanto de izquierda como de derecha</strong>, lograban aquí y allá rearticular demandas dispersas e inatendidas, y hacer orbitar las ansias de cambio en torno a figuras que se alzaron como portavoces del malestar popular contra las élites corruptas. Se daba respuesta así también a la sensación general de indefensión ante las amenazas que genera la transición digital global, y a la percepción de un mundo a la deriva. Un mundo en el que las distopías cibernéticas o climáticas resultan más creíbles que las desgastadas utopías del siglo pasado. Para constatar esto, basta asomarse al catálogo de ficción que ofrece cualquier plataforma global como Netflix. O googlear <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/12/23/el_primer_ministro_australiano_dice_que_tomar_mas_acciones_contra_cambio_climatico_pais_imprudente_102248_1022.html" target="_blank">Australia</a>.</p><p>El subciclo 2015-2020, por tanto, desde que Podemos irrumpe con 69 escaños hasta que UP entra a formar gobierno pese a haber caído ya del tercer al cuarto puesto, no es sino una onda corta de nivel nacional, inscrita en ciclos globales de onda más larga. ¿Por qué me parece interesante, entonces, señalar en esta investidura un cambio de ciclo? Porque <strong>se dan varias “primeras veces” importantes</strong>, que van a marcar un antes y un después en la política nacional.</p><p><strong>Coaliciones, ministros, golpes de Estado… para todo hay una primera vez</strong></p><p>Por vez primera desde la recuperación de la democracia,<strong> los españoles seremos gobernados por una coalición y no por un partido </strong>–algo que le ocurre a la mayoría de países (73%) y ciudadanos europeos (77%), por otro lado–. ¿Qué retos implica este cambio? ¿Está preparada la sociedad e instituciones españolas para funcionar en un marco cada vez menos “de partido” y más multilateral y fragmentario, en un clima de crispación? ¿Lo está nuestra cultura parlamentaria? ¿Y la periodística?</p><p>Por primera vez en Europa, <strong>un partido social-liberal como el PSOE gobernará en coalición equilibrada exclusivamente por un partido a su izquierda</strong>, en base a un programa socialdemócrata. Esto, que es el resultado de la voluntad popular expresada en las urnas, y síntoma de la normalización del pluralismo político garantizado por nuestra Constitución, es visto por millones de compatriotas, manipulados o no –para el caso poco importa–, como una antesala del caos.</p><p>Por primera vez desde la Segunda República veremos a <strong>un comunista al frente de un ministerio en España</strong>. La primera y última vez que esto ocurrió, con <strong>Vicente Uribe </strong>en Agricultura y <strong>Tomás Hernández </strong>en Educación al mismo tiempo (aunque ambos terminaron siendo apartados del PCE) fue en 1936 en medio de una guerra que empezó con un golpe de Estado. Ochenta y cuatro años después, unos pocos historiadores, muchos más periodistas, y centenar y medio de diputados, no conciben aquel alzamiento rebelde como una sublevación ilegítima sino como un responsable acto de rebeldía ante la “deriva” marxista y el riesgo de ruptura que acechaban al país. Ese relato, marginal hasta hace poco, vuelve a estar muy presente en los medios. Gobernar en un escenario así no es un reto menor, marcará el desarrollo del país e involucra una serie de responsabilidades colectivas, que trascienden con mucho al Gobierno e incluso a los medios. Conocer la Historia debería ayudarnos a no repetirla.</p><p>El día de la investidura, sin ir más lejos, un eurodiputado español –que antes fuera subdirector y jefe de opinión del diario <em>El País, </em>para más señas– <a href="https://www.lasexta.com/noticias/nacional/tertsch-vox-llama-a-la-actuacion-de-las-fuerzas-armadas-para-interrumpir-un-obvio-proceso-golpista-de-sanchez_202001055e11eb1d0cf29c7144b3dd06.html" target="_blank">incitaba al ejército a interrumpir lo que él denominaba “proceso golpista”</a>. Este periodista y político, vio (y pidió) un golpe de Estado en la investidura de Sánchez. Sin embargo, considera que los militares que se levantaron junto a Franco “frenaron una usurpación y devolvieron España a una senda civilizada”. Lo dicho, <strong>cada cuál ve los golpes donde quiere, o donde puede. O donde le interesa</strong>. El golpe en <strong>Bolivia</strong>, por ejemplo, como los eclipses australes, apenas ha sido visible desde el hemisferio norte. El de <strong>Cataluña</strong>, en cambio, tan invocado desde la mitad ultraderecha del hemiciclo, resultó inapreciable para el Tribunal Supremo, que ahora, al igual que Estrasburgo o Bruselas, deben haber sido tomados por peligrosos bolivarianos, a juzgar por algunos titulares e intervenciones parlamentarias.</p><p>Así las cosas, conviene insistir en la pregunta. <strong>¿Estamos políticamente preparados para una etapa de coalición en medio de tanta crispación? </strong>¿Para pensar y actuar de una vez como país, o al menos como bloque amplio y no como siglas? ¿Lo están nuestras culturas parlamentaria, mediática y ciudadana? Y si la respuesta es dubitativa, ¿cómo nos preparamos para este nuevo ciclo?</p><p><strong>Frente a la ‘derecha punk’ y sus medios de agitprop, sensatez y civismo</strong><em>agitprop</em></p><p>En el seguidismo que ha caracterizado al ecosistema de medios en España, no resulta difícil identificar<strong> cada periódico del kiosko no ya con un partido, sino con una familia política concreta </strong>dentro de cada partido. Dependientes como son los grandes diarios <a href="https://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/62258" target="_blank">de las ayudas públicas y privadas en forma de publicidad</a> corporativa, no cabe contar con que sus portadas contribuyan a “despartidizar” la esfera pública, civilizar los debates, rebajar tensión y templar el ambiente, desmontando bulos de todas las partes y despolarizando su léxico, su manera de enmarcar la información. Con la radio ocurre algo parecido. Tengo <a href="http://www.usc.es/revistas/index.php/ricd/article/view/5145" target="_blank">más esperanza en los nativos digitales</a> e incluso en espacios televisivos, pues son mucho más esclavos de sus audiencias. Al fin y al cabo, orden, tranquilidad, seguridad y civismo, son casi siempre las aspiraciones y demandas legítimas de las clases medias y trabajadoras, es decir, de las grandes bolsas tanto de audiencia como de voto. Por último, y sobre todo, <strong>hoy la esperanza depende de la presión ciudadana a todos los niveles</strong>. Desde la calle hasta la participación institucional organizada. Foros vecinales, asociaciones profesionales, de usuarios, de consumidores, académicas, ONGs, sindicatos. Su papel, tanto de motor político como de freno, será clave en el próximo ciclo.</p><p>Porque ese <em>hooliganismo </em>periodístico que alimenta <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/01/11/no_sois_referentes_102703_1023.html" target="_blank">el frentismo parlamentario incívico</a> que hemos sufrido durante la investidura, viene calando también en el propio electorado. No solo hay sectores independentistas y de izquierdas, minoritarios, denunciando que pactar con el PSOE es una traición y los ministerios son una trampa. También hay derechas, mayoritarias en visibilidad, <strong>propagando la necesidad de desestabilizar el gobierno </strong>y evitar que cumpla sus promesas “por todos los medios”.<strong> Cataluña, para ellos, es un problema y a la vez su mejor oportunidad</strong>.</p><p>Diputados y medios al servicio de las élites<strong> utilizan el conflicto catalán para movilizar pasiones indirectamente contra otras medidas que les preocupan aún más,</strong> no así a sus votantes, como la subida de impuestos a ricos y bancos para reducir la desigualdad (<a href="https://www.businessinsider.es/fmi-pide-subir-impuestos-ricos-reducir-desigualdad-558651" target="_blank">recomendada, por cierto, por el FMI</a>) o la reforma laboral para reducir la precariedad. Pero claro, esos temas no dan para sobreactuar con tan sonoros aspavientos. España no se veía tan polarizada desde el final de la dictadura. Y esto, que algunas tradiciones políticas supuestamente radicales querrán leer como buena noticia (se acabó la “larga siesta”), personalmente me hace añorar los tiempos en que <strong>el 15M, pese a su radicalidad</strong>, o mejor dicho gracias al modo en que esta era construida, gozaba del apoyo del 82% de la sociedad. Y fue eso, no los aspavientos, lo que permitió meter 70 diputados y formar este gobierno. Los aspavientos y estridencias tenderán a romperlo.</p><p>Hay dos vías seguras para hacer descarrilar este pacto de coalición. <strong>Una es que Sánchez falte a las expectativas de reforma progresista y diálogo fértil que ha despertado</strong>. Otra es que <strong>sus socios cedan a las presiones más extremistas </strong>para juzgar insuficiente todo avance en esas reformas y ese diálogo, hasta el punto de facilitar la desestabilización. Como si el balance de fuerzas mejorara con la “radicalización” de las posiciones y el "cuanto peor mejor", en lugar, por ejemplo, de con una estratégica construcción del adversario, con hablar más hacia fuera que hacia dentro de la parroquia, o con erigirse en garante de un orden justo. Esclarecer esto va a ser decisivo para alargar la vida de la coalición. Pero además tenemos aún otros interrogantes pendientes.</p><p><strong>Analizar cada ciclo para preparar el siguiente </strong></p><p>Hay más singularidades y primeras veces, en este ciclo. <strong>El logro de la alianza Más País, junto a Equo, Chunta, Compromís y otras formaciones</strong>, de conseguir entrar en el Congreso con tres diputados, resultó descorazonador en contraste con el objetivo de tener grupo propio y con las expectativas que inicialmente les daban todos los sondeos, públicos y privados, internos y externos, los que acertaban y los que fallaban. Ese revés se debió, en mi humilde opinión y dicho con trazo grueso, a factores internos y externos.</p><p>Entre los <strong>internos</strong>, la falta de tensión, falta de organización y extenuación entre sus filas militantes, y la ejecución técnica demasiado artesanal de una campaña carente de tensión, un poco encerrada en clichés, imagino que por el agotamiento de recursos que para una formación tan incipiente supone afrontar dos campañas electorales en tan poco tiempo y nada más nacer, en un contexto donde todo suena ya repetido.</p><p>Entre los <strong>externos</strong>, de igual o mayor peso, el auge de una formación de ultraderecha que ha sabido navegar con éxito la ola provocada por el derrumbe de Rivera y su patológica crisis de identidad liberal-nacionalista y radical-moderada, de la que Arrimadas parece no haber tomado nota. Esa amenaza disparó la lógica del voto útil entre la izquierda, concentrándolo, con toda razón, en aquellas fuerzas progresistas que tuvieran representación asegurada en cada provincia.</p><p>Pero la magnitud de ese derrumbe y ese auge no eran previsibles en el momento en que había que tomar la decisión de presentarse o no, salvo por los omniscientes todólogos que a posteriori siempre tienen todas las respuestas, pero por desgracia no difunden sus conocimientos a tiempo. Es de suponer, por ejemplo, que Unidas Podemos no hubiera ido a por terceras elecciones teniendo ya en su poder tres ministerios y una vicepresidencia, si se hubiera previsto que en ellas serían sorpasados por Vox. Por primera vez desde que los españoles volvimos a votar gobierno, una fuerza a la derecha del PP es tercera en España, y el desplazamiento que esto genera en los discursos políticos también supone un antes y un después, y condicionará este ciclo. <strong>No sé si a Sánchez e Iglesias también, pero al país le hubiera ido mejor si el pacto se hubiera dado en diciembre de 2015</strong>, cuando Vox no existía siquiera y Cataluña no figuraba entre las preocupaciones de los españoles. Este será el primer Gobierno progresista que gobierna frente a una competición desbocada entre tres derechas nacionalistas centralistas y otras tantas independentistas. Carrera que hasta el momento se dirime siempre por el carril del histrionismo en vez de la compostura.</p><p>Hechas las críticas y esbozado el análisis, hay que anotar también que el hecho de que la comunicación de campaña de Más País fuera <strong>manifiestamente mejorable</strong> y el resultado decepcione debido a las altas expectativas de partida, no quiere decir que tres diputados no sea un logro meritorio. No es nada fácil ingresar en el parlamento, en <strong>un sistema electoral diseñado para frenar a las fuerzas minoritarias de ámbito estatal</strong>. Así lo demuestran experiencias como la de PACMA, que teniendo porcentajes de voto similares al PNV y más de un millón de votos para el Senado, jamás ha logrado representación, mientras que el partido vasco siempre logra escaños en ambas cámaras, e incluso grupo parlamentario propio. También la experiencia de IU que, pese a su implantación territorial y décadas de experiencia, no lograba más que cinco y dos diputados durante la era Llamazares, al comienzo de la crisis. O la de Unidad Popular, su coalición para 2015, que obtuvo dos escaños. Por tanto, romper esa barrera de entrada, aportar dos escaños decisivos para hacer posible la investidura sin restárselos a otros partidos, y <strong>visibilizar un marco teórico nuevo y diferente dentro del campo progresista</strong>, no dejan de ser motivos de celebración, y constituyen otras “primeras veces” que también configurarán el nuevo ciclo.</p><p>Por último, esta es también la primera vez desde su fundación que<strong> la “escuela política” de Izquierda Unida</strong>, casa matriz de varias tradiciones de izquierdas en España, consigue no ya uno, como se está diciendo, sino <strong>cuatro ministerios</strong>. ¿Qué lectura hacemos de esto, tanto desde dentro como desde fuera? ¿Se debe a los aciertos de las direcciones de IU y UP en los últimos años? ¿Debemos por tanto estudiar e insistir en ese itinerario? ¿Cuáles son sus claves? ¿O se debe también, en parte al menos, a un estilo muy distinto, el de la dirección inicial de Podemos, hoy dedicada de nuevo a otros menesteres prácticamente en su totalidad? Si aquella primera operación fue decisiva, ¿deberíamos entonces también estudiarla a fondo y analizar qué bases teóricas dieron pie a sus factores de innovación?</p><p>Estos debates se están obviamente teniendo en el seno de partidos, <em>think-tanks</em> y ámbitos expertos. Pero convendría tenerlos también en abierto para que <strong>pasen a formar parte del acervo colectivo de las izquierdas</strong>. </p><p>Es necesario <strong>ir más allá de revanchismos inútiles y disputas intestinas contraproducentes,</strong> que no tienen ya ningún interés. Sería interesante en cambio responder colectivamente, de la forma más desapasionada y despersonalizada posible, a estas cuestiones, para lo cual seguramente haga falta entrelazar las percepciones de quienes vivimos desde dentro esa experiencia con las de quienes se dedicaron a analizarla como observadores externos, menos involucrados emocionalmente. A mi juicio,<strong> un objetivo urgente debiera ser tratar de revertir la actual tendencia decreciente en los resultados electorales</strong>. Las respuestas certeras servirán para repetir más los aciertos y menos los errores, no sólo en este ciclo que ahora iniciamos, sino en la futura vida política del campo progresista en España, y en sus posibilidades de éxito.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Ahora sí, fin de ciclo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La nueva legislatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni liberales, ni de centro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/liberales-centro_1_1173767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Es preocupante <strong>cómo ha evolucionado el IPC</strong> en España desde los años previos a la crisis económica global. No, no hablo de la inflación. Aunque bien merecería una columna, si pensamos que bienes tan básicos como electricidad o educación han subido más del 55% en ese periodo, y la fruta un 34%, mientras que salarios y pensiones siguen sin salir a flote. Pero, en fin, a lo que iba. Estoy hablando del <strong>Índice de Percepción de la Corrupción</strong>, que no está del todo desligado de lo anterior. Es un indicador calculado por Transparencia Internacional, el más aceptado para medir la preocupación sobre hasta qué punto los políticos de cada país abusan de su poder en beneficio propio. Y España no sale muy bien parada.</p><p>Después de la crisis <strong>hemos caído en picado en ese ranking hasta 20 puestos (del 22º al 42º)</strong>, lo que evidencia una creciente preocupación generalizada que concuerda con los datos de nuestro CIS. Hace tiempo que el barómetro oficial suele señalar "corrupción" como segundo problema percibido por los españoles, tan sólo por detrás de la sempiterna tragedia del paro. Pero esto ha cambiado recientemente. Una nueva preocupación quita hoy el sueño a los españoles. <strong>"Los políticos en general, los partidos y la política"</strong>, ha vuelto a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/10/el_bloqueo_dispara_desafeccion_politica_tras_diez_anos_cebandose_con_crisis_corrupcion_97801_1012.html" target="_blank">dispararse como problema</a> percibido a partir de las elecciones de abril y mayo, alcanzando este verano su récord histórico. En sólo un año se ha duplicado desde el 19,2% hasta el 38,1%. Hemos pasado de inquietarnos por la corrupción a directamente hacerlo por la clase política en su conjunto. Y eso a pesar de que la encuesta del CIS está hecha antes del lamentable espectáculo de la investidura fallida.</p><p><strong>El retorno de la post-política que nunca se fue del todo</strong></p><p>Antes de las negociaciones entre Calvo y Echenique, <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/una_donacion_bajo_sospecha/dosierdonacionayuso.html" target="_blank">los escándalos de Ayuso</a> y los nuevos acuerdos entre Ciudadanos y Vox, <strong>dos de cada tres españoles ya consideraban la situación política "mala" o "muy mala"</strong>. Sólo uno de cada siete pensaba que fuese a mejorar en un año. Me atrevo a afirmar que hoy esa percepción habrá empeorado aún más. Hablamos además de una<strong> intranquilidad transgeneracional</strong>, que atraviesa toda condición sociodemográfica. Es cierto que son empresarios, autónomos y altos funcionarios quienes más desasosiego muestran (más del 51%), también es algo mayor entre los varones y los votantes de derechas (superior al 40% en ambos casos), pero en todo sentido es muy transversal. En cierto modo, esto es un <em>déjà-vu</em>.</p><p>Pensemos en el clima político que expresan esos datos. ¿Seguro que, como dicen muchos tertulianos, se cerró definitivamente la ventana de oportunidad abierta por el 15M a los nuevos partidos? Dicho de otro modo, ¿existe de nuevo un imaginario dominante estable, que garantice ordenar la vida política de manera eficiente y duradera? ¿O más bien estamos ante un nuevo clímax anti-político tras la desazón generada por una infructuosa primera oleada de nuevos partidos? Quizá, seis años después de la creación de Podemos, nos asomemos de nuevo a eso que Mouffe y Panizza llaman <strong>un "momento populista"</strong>, aunque sea uno de carácter radicalmente distinto. Con esa expresión se refieren a momentos en que el imaginario socialmente dominante, las narrativas de vida comunes, la confianza en ciertas instituciones o promesas de futuro, las expectativas generacionales de las clases medias, el reparto de identidades políticas tradicionales, etc. comienzan a dar muestras de agotamiento, dejan de servir para regir la vida política y social en común, y esto <strong>pone en un aprieto a las élites</strong>. La certidumbre de poder decidir democráticamente sobre el futuro, de que las normas fundamentales se cumplen, de pertenecer a una colectividad armónica, todo comienza a tambalearse debido a una suma de factores (salida en falso de la crisis, digitalización de la vida, triunfo de la subjetividad neoliberal). En esos momentos, distintos sujetos buscarán "construir un nuevo sujeto de la acción colectiva —el pueblo— capaz de <strong>reconfigurar un orden social vivido como injusto</strong>" (Mouffe). <strong>Si no lo hacen fuerzas progresistas, lo más probable es que lo hagan fuerzas reaccionarias</strong>. Yo creo que seguimos estando en uno de esos momentos, aunque no haya movilización en las plazas.</p><p>Pensemos que cuando estalló el 15M, en mayo de 2011, <strong>la mención a la clase política como problema del país se daba sólo en un 22% de encuestados, casi la mitad que hoy</strong>. Y entonces ya parecía mucho. La mención a la corrupción era cinco veces menor (5%). Sin embargo, la crisis de hegemonía del relato oficial se reveló en toda su profundidad en cuestión de semanas, en un estallido social de nuevo tipo, contra la corrupción y la clase política en su conjunto. Acordémonos de los lemas: <strong>"No hay pan para tanto chorizo", "No nos representan", "Lo llaman democracia y no lo es"</strong>. Al igual que el actual, aquel sentimiento antipolítico era transversal y, según el CIS, con algo más de incidencia entre las derechas y la extrema izquierda, en ambos casos.</p><p>Lo irónico es que este tipo de "momentos populistas" que como un fantasma recorren el mundo, estas crisis del orden discursivo-simbólico con que las élites vinculaban las mayorías sociales a su proyecto de globalización, están siendo <strong>alimentados involuntariamente por demagogos destropopulistas </strong>que no dejan de lanzar proclamas para "combatir los populismos". Alimentan las situaciones que dicen querer resolver.<strong> En España, por ejemplo, Albert Rivera</strong>.</p><p><strong>Ultraderecha de centro y liberales con la mafia</strong></p><p>Las derechas habituales, antaño aglutinadas en el PP, bracean hoy en un mejunje ideológico deconstruido en el fragor de<strong> su pugna "trifálica"</strong>, hasta que de nuevo se pacifiquen sus aguas. La derecha liberal-cosmopolita y la conservadora-monárquica, la filoanglosajona y la de inspiración siciliana, la taurina y la <em>new age,</em> la católica, la cristiana y la atea. Las derechas renegocian su parte del pastel en un tripartito lleno de vasos comunicantes, hasta que nuevos equilibrios clarifiquen las nuevas jurisdicciones y jerarquías y cuenten con la bendición del poder genuino, el que rehúye los focos, ese que solamente reconoce un dios verdadero:<strong> las finanzas</strong>.</p><p>Mientras tanto, ultras de centro, demagogos antipopulistas, neofascistas neoliberales, y liberales de la <em>Púnica</em>, son algunos de los monstruos que surgen en este claroscuro. Matrimonios imposibles, uniones contra-natura y, sin embargo, varias veces repetidas a lo largo de nuestra historia. <strong>Arrimadas lo comprobó al tratar de aprovechar la manifestación del Orgullo LGTB para lavar su imagen</strong>. Los españoles tenemos memoria.</p><p><strong>Ciudadanos, cooperador necesario</strong></p><p>Rivera gusta llenarse la boca de Europa, agitar esa bandera, y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/06/20/el_eliseo_desmiente_que_haya_felicitado_rivera_por_sus_acuerdos_gobierno_96211_1012.html" target="_blank">presumir de avales europeos</a> que en realidad no tiene. Sin embargo, <strong>los partidos europeos que se toman en serio la etiqueta de "liberales"</strong>, tratan en sus países de aislar a los discursos de odio homófobos, islamófobos y xenófobos con los que Rivera pacta en España. En cambio, él pone el cordón sanitario al conjunto de fuerzas progresistas, en sentido amplio. A todos los partidos salvo a dos de derechas, en resumen. Tal sectarismo no puede pasar en Europa como centro ni centroderecha, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2018/09/04/trumpizacion_albert_rivera_causas_efectos_86328_2004.html" target="_blank">y su electorado hace tiempo que se ha dado cuenta</a>. Un liberalismo honesto sería incompatible con normalizar partidos intolerantes con la libertad sexual, ideológica y religiosa. <strong>Pero las peores incoherencias de Arrimadas y Rivera no están en su vínculo con la ultraderecha</strong>.</p><p>Nuestro Código Penal señala que el cooperador necesario de un crimen no es cómplice del mismo, sino que es autor, y por tanto merece la misma pena (arts.28 y 29). Siguiendo esa lógica, no sería exagerado decir que si el Partido Popular es culpable de gobernar por y para estructuras de corrupción endémica, <strong>Ciudadanos habrá de ser considerado su cooperador necesario</strong>. Esto también lo tienen claro los partidos liberales europeos.</p><p>En Europa, como es sabido, los políticos y periodistas que se dicen liberales manejan <strong>estándares de rechazo a la corrupción mucho más exigentes que en España</strong>. La transparencia, meritocracia y separación entre Estado y negocios son principios teóricos y morales del liberalismo honesto (la práctica ya es otro cantar). Basta pensar que un diario regional y un bloguero tumbaron a Merkel sendos ministros de Defensa y Educación, tan sólo demostrando que habían plagiado algunas partes de su tesis doctoral. <strong>El plagio académico o en columnas periodísticas ha fulminado la carrera de no pocos altos cargos en Europa y Estados Unidos</strong>.</p><p>El ministro canadiense <strong>M. Bernier </strong>dimitió en 2012 por dejar unos documentos en casa de su ex. Ese mismo año, el británico <strong>Chris Huhne</strong>, por haber ocultado una multa de tráfico que le habían puesto diez años antes. El portugués <strong>Soares</strong>, por amenazar con un par de bofetadas a dos columnistas. La ministra sueca <strong>Hadzialic</strong>, "furiosa consigo misma" y "profundamente arrepentida", dimitió por registrar 0,2 en un control de alcoholemia.</p><p>Son casos difícilmente imaginables en España, y eso es un problema muy grave. Aquí cunde más<strong> el ejemplo de Cifuentes</strong>, que resistió a su vinculación con la trama <em>Púnica</em>, y al escándalo de su máster fraudulento, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2018/04/25/cremita_para_mafia_82155_2004.html" target="_blank">y no conjugó el verbo dimitir</a> hasta que todos vimos su vídeo sacando del bolso unas cremas robadas en un supermercado. Miles de imputados, docenas de tramas, tesoreros encarcelados, etc. El Partido Popular, único partido estatal condenado por corrupto en la historia de la democracia, constituye una rémora para el progreso de nuestro país que todo liberal honesto debería aborrecer y combatir de corazón, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2017/05/12/subtrama_mediatica_comunidad_madrid_como_epicentro_corrupcion_64959_2004.html" target="_blank">especialmente en la Comunidad de Madrid</a>. Urge generar<strong> una "cultura ciudadana" de la limpieza</strong>. Exigir representantes con reputaciones a la altura de su tarea debería ser una prioridad para regenerar nuestra política. En eso sí sería necesario parecernos más a Europa.</p><p><strong>Acordarse de Bruselas sólo cuando truena </strong></p><p>Albert Rivera, sin embargo, que a menudo esgrime a Europa como cachiporra para amenazar a Cataluña o proteger intereses de los bancos que le patrocinan, en lo referente a estándares éticos se sitúa a años luz. <strong>Sostuvo en Andalucía al PSOE de los ERE y en Madrid al PP de Aguirre-Cifuentes</strong>. Fichó para su lista en Madrid al secretario general de la charca donde tantos fichajes salían rana, <strong>el tránsfuga Ángel Garrido</strong> (que ahora entrará en el gobierno de sus antiguos compañeros ocupando la Consejería de Transportes), y a nivel estatal puso en<strong> el gobierno a Eme Punto Rajoy</strong>, el presidente de los sobres, la contabilidad en B, la <em>Gürtel</em>, los discos duros, la sede en negro, y un largo etcétera.</p><p>Rivera ha sido la muleta perfecta para <strong>sostener a esas mafias que se financian ilegalmente y compiten dopadas en decenas de campañas electorales</strong>, implicadas en cientos de delitos documentados por toda España. Esta colaboración necesaria con la corrupción sistémica tiene una gravedad extrema en un país como <a href="https://www.lasexta.com/noticias/nacional/corrupcion-cuesta-espana-mas-90000-millones-ano_201812085c0c07700cf222fc94f2ed2d.html" target="_blank">España, que pierde 90.000 millones de euros al año por corrupción</a>, el 8% de su PIB, según un estudio presentado por el grupo verde en la Eurocámara. Casi 300 veces la cantidad que invierte para vivienda, y cuatro veces el presupuesto de ayudas al desempleo. Esas advertencias vienen también de Bruselas, pero esas no le llegan tanto a Rivera.</p><p>Esta semana, en una nueva oportunidad para demostrar su estándar ético, <strong>Ciudadanos ha unido fuerzas con la ultraderecha para investir como presidenta de Madrid a Isabel Díaz Ayuso</strong>, candidata del PP. En su discurso de investidura, ésta <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/14/cesiones_vox_discurso_ayuso_97894_1012.html" target="_blank">ha asumido públicamente las posiciones de Vox</a> en asuntos como educación religiosa, violencia "intrafamiliar", políticas de natalidad y expulsión de menores no acompañados. Ciudadanos ha votado por ella pocos días después de que este diario publicase <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/10/las_seis_preguntas_del_caso_ayuso_que_candidata_presidenta_no_responde_97819_1012.html" target="_blank">varias investigaciones que la implican en escándalos muy graves</a>, incluyendo impago de impuestos, presunto alzamiento de bienes al aceptar la donación de dos inmuebles, trato de favor, tráfico de influencias y participación en la trama<em> Púnica</em>, entre otros (<a href="https://www.infolibre.es/suplementos/una_donacion_bajo_sospecha/dosierdonacionayuso.html" target="_blank">aquí pueden ver el dossier</a> publicado por infoLibre). El partido naranja, incluso, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/13/aguado_quiere_cerrar_avalmadrid_pedira_responsabilidades_ante_cualquier_atisbo_corrupcion_gobiernos_pasados_97891_1012.html" target="_blank">se ha negado a responder</a> si secundará la investigación parlamentaria sobre Avalmadrid, la entidad pública encargada de avalar y subvencionar a Pymes que aparece acusada de corrupción en esas y otras investigaciones, limitándose a pedir que la cierren, sin más.</p><p><strong>¿"Liberales y de centro", se dicen ustedes?</strong> Ni lo uno, ni lo otro, señor Rivera. Las pocas personas que aún mantenían esos ideales desertaron de su partido en la última oleada de dimisiones. John Locke o Adam Smith les repudiarían a ustedes hoy por cínicos y paniaguados, por cooperadores necesarios de los crímenes e injusticias que el liberalismo originario, al menos en teoría, pretendía combatir. Dejen de insultar la inteligencia de los españoles y pregúntense por qué son <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2018/09/04/trumpizacion_albert_rivera_causas_efectos_86328_2004.html" target="_blank">el partido que más se ha escorado hacia la derecha</a> y también <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/07/31/el_cis_refleja_desgaste_ciudadanos_mientras_rivera_insiste_estrategia_contra_sanchez_97491_1012.html" target="_blank">el que más se hunde en las últimas encuestas</a> (3,5 puntos en sólo un mes), pasando a ubicarse ya como cuarta fuerza.</p><p>Si de verdad aspirasen ustedes a honrar los ideales del liberalismo político o el espíritu humanista y pacifista de Europa (dejemos para otro día las contradicciones que ese ideario pueda encerrar), <strong>no caminarían de la mano del neofranquismo homófobo para apuntalar mafias corruptas</strong>. Ustedes solo confían en que el independentismo catalán vuelva a proporcionarles la centralidad mediática, apuestan todas sus fichas a la carta del conflicto divisionista, esa es su esperanza. Pero <strong>lo que este sufrido país necesita hoy es conciliación y justicia</strong>. Fomentar su diversidad, no sus fracturas.</p><p>Lo mejor que le podría pasar a España es que este momento populista no lo capitalicen fuerzas polarizadoras para enfrentarnos aún más, sino <strong>una gran fuerza mediadora realmente valiente</strong>, que no se amedrente ante esos poderes que gobiernan sin presentarse a las elecciones, ni tampoco se acomode en la lógica de la denuncia autocomplaciente. Una fuerza o suma de fuerzas que plante cara a los de arriba sin reconvenir a la mayoría social, que lleve a cabo <strong>un programa realista de reformas que necesitamos urgentemente</strong>. Alguien que muestre ante todo el mundo, finalmente, una naturaleza distinta a la de los profesionales del <em>fracking </em>político que, como usted, viven de cultivar nuestras fracturas culturales, económicas y sociales. Cualquier otra cosa, me temo, es alimentar el desastre.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Ni liberales, ni de centro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ciudadanos,Albert Rivera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro conclusiones falsas sobre el 26M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/cuatro-conclusiones-falsas-26m_1_1171236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estoy viendo tantos titulares de ficción acuñando <strong>relatos interesados o aleatorios</strong>, que me parece importante rescatar algunos para repensarlos. Si usted sabe leer resultados electorales, quizá todo esto le parezcan obviedades. En ese caso, quizá este artículo no sea para usted.</p><p><strong>1. Carmena ha perdido</strong></p><p>Tantas veces <a href="https://www.lasexta.com/el-muro/antonio-maestre/carmena-perdio-abandonando-madrid-casas-apuestas_201905295cee27410cf21b72629d61fc.html" target="_blank">lo hemos leído o escuchado</a>, tanto <a href="https://www.elmundo.es/madrid/2019/05/28/5cec217ffc6c834e2a8b45f3.html" target="_blank">se ha repetido</a>, que al final casi parece verdad. Los más críticos de <strong>la gestión de Carmena</strong> están reiterando la idea de que ha perdido por su mala gestión, pero no es así. Carmena perdió las elecciones de 2015, cuando logró sumar apoyos para ser alcaldesa, aunque las ganó <strong>Esperanza Aguirre</strong>. Ahora, en 2019, las ha ganado por primera vez. Sin embargo, tanto <strong>Más Madrid</strong> como el <strong>PSOE</strong> pierden un concejal cada uno, que han resultado decisivos. Esto se debe a que la derecha, que entonces andaba desmovilizada, ha vuelto a sus niveles de movilización habituales, recuperando unos 70.000 votos que en 2015 no acudieron a la urna. Dicha recuperación se da en parte gracias a tener tres papeletas de derecha distintas, y a que el único partido que creció en votos en Madrid entre las generales de abril y las autonómicas de mayo ha sido el PP de Ayuso (86.000 nuevos votos).</p><p>Aun así, <a href="https://www.elplural.com/politica/espana/begona-villacis-ciudadanos-vox-fichaje-candidata-diputada-madrid_211699102" target="_blank">si Villacís no se arrimara de nuevo a Vox</a> y siguiera el criterio de algunos líderes de su partido como Valls y Garicano, o si el PP cumpliera sus promesas para que gobierne la lista más votada, Carmena sería alcaldesa. Pero no, Carmena no ha perdido las elecciones en Madrid. <strong>Madrid ha perdido a Carmena</strong>, lo cual es una desgracia cuyas causas habrá que analizar con más detenimiento.</p><p>2. Que haya una nueva fuerza de izquierdas en Madrid es lo que ha matado a Podemos</p><p>Esto también <a href="https://www.publico.es/politica/juan-carlos-monedero-monedero-cloacas-convencieron-errejon-rompiera-merecido-pena-inigo.html" target="_blank">se está repitiendo mucho</a>, de hecho es la lectura que compartían <strong>Iglesias y Monedero</strong> en su aparición para valorar resultados. La mejor manera de desmentir tal falacia es ver cómo estaba Podemos antes y después de que apareciera Más Madrid, y ver también qué ha ocurrido en el resto de comunidades autónomas.</p><p>Hay tantos análisis que lo desmienten con datos, que no merece la pena entrar aquí en numerología, lo diré con rótulos: Unidas Podemos se había desmoronado ya en las generales hace un mes, y ha terminado de desplomarse ahora en todos los territorios y también en Europa. No resulta creíble que castellanos, extremeños, murcianos, canarios, ni todos los votantes al norte del Ebro elijan su papeleta en función de un partido llamado Más Madrid, que no se presenta en su ciudad ni en Europa, al cual la mayoría no conocen y al que no podían votar. Que el ruido generado por las divisiones sea uno de los factores desmotivantes nadie lo puede negar, pero achacar a ese único elemento regional toda una debacle nacional como es perder el 61% de tus representantes autonómicos (45% de los europeos, donde Más Madrid ni siquiera concurría), sin sugerir ningún otro factor (¿<strong>plebiscito por Galapagar?</strong> ni mencionarlo) demuestra el cinismo de tal “análisis”. <strong>Es echar balones fuera buscando un chivo expiatorio</strong>. Y creo que a ese relato le sale el tiro por la culata, porque con tal argumento se está proyectando la pujanza y el potencial estatal de esa izquierda que ha nacido en Madrid, que no ha hecho otra cosa que recuperar la fórmula original del primer Podemos. <strong>No, Más Madrid no ha matado a Unidas Podemos</strong>, más bien han coincidido el parto con la extremaunción. La única comunidad donde la izquierda del PSOE salva el batacazo es Madrid.</p><p><strong>3. La hipótesis de Errejón ha fracasado</strong></p><p>También se ha escrito, aunque no haya como justificarlo. En España, el espacio a la izquierda del PSOE se ha contraído de media un 50,2% en votos (en escaños más, todavía) mientras que en Madrid se contrae cinco veces menos (10%) y logra de nuevo 27 escaños. Si atendemos al bloque progresista incluyendo al PSOE, prácticamente mantiene resultados en la Comunidad, dado que pierde sólo 669 votos respecto a 2015, con el 0,11% del escrutinio pendiente a día de hoy. Por tanto, no es eso lo que ha fallado. La izquierda madrileña ha aguantado mejor. El problema ha sido que <strong>el bloque de derechas recupera 150.000 votos en estas elecciones</strong>, no a pesar de sino gracias a su fragmentación.</p><p>Sin embargo, la única comparación relevante no es con 2015, que es la que hacen todos los análisis, también es importante comparar con el voto en las generales de abril. En este tiempo político acelerado, 2015 es ya prehistoria del actual paisaje electoral. <strong>Ni Galapagar, ni Vistalegre, ni Waterloo, ni El Ejido, eran aún enclaves destacados en la topografía política española </strong>poraquél entonces. El PSOE aún no había tenido gestora y Sánchez era un recién doctorado que se encontraba por sorpresa en la Secretaría General. Ha llovido demasiado y han rotado muchos personajes por el escenario en estos cuatro años.</p><p>Entre abril y mayo, el espacio a la izquierda del PSOE no sólo no se derrumba en Madrid como ha ocurrido en el resto de España, sino que ha crecido de un 16,2% a un 20,2%, cosechando 40.782 nuevos votos en esta comunidad. El bloque progresista crece también un 4%, y gracias a eso puede que veamos un gobierno con Gabilondo en vez de con Monasterio. Se podía contener el derrumbe con nuevos estilos y marcas, y era posible ensanchar con tres papeletas. Hipótesis confirmada.<strong> Madrid, qué bien resistes.</strong></p><p>No, no ha fracasado la idea de que hay de nuevo un hueco creciente entre un PSOE que decepciona cada fin de mes y un Podemos en caída libre. Al revés, se ha verificado, mejor aún que en 2014. Pretender que Más Madrid ha restado voto a la izquierda es poner el carro delante de los bueyes: la cosa va al revés. Dado que la nueva dirección de Podemos decidió en Vistalegre-2 <strong>hablar como IU, moverse como IU y asimilarse a IU</strong>, ha terminado ocupando el lugar electoral de IU y <a href="https://twitter.com/Andresmg_5/status/1132794232564068353" target="_blank">obteniendo resultados similares a los de IU</a>. No debería sorprender a nadie. Fue por esa deriva voluntaria que muchos fueron dimitiendo, desistiendo o siendo purgados. Y otros muchos aguantan sin demasiada ilusión. No hablo sólo de fundadores y dirigentes, hablo de inscritos en los círculos y sobre todo de votantes, que son los que al final deciden. <strong>Podemos seguir culpando a una persona</strong>, pero son millones las que han decidido castigar ese cambio de identidad. Insultar su inteligencia no hará que vuelvan. <span id="_com_1"></span></p><p>4. Madrid cambia de signo debido al voto obrero</p><p>Otro cliché varias veces repetido es que Madrid habría cambiado de signo por el abandono de Carmena <strong>al cinturón sur como principal factor</strong>, porque el Ayuntamiento habría gobernado mirando sólo al centro. Como toda visión estereotípica, reduccionista, encierra un cierto núcleo de verdad y por eso desde el Ayuntamiento se <a href="https://ctxt.es/es/20190529/Firmas/26454/Guillermo-Zapata-ciudad-de-Madrid-resultados-sur-cinturon.htm" target="_blank">ha hecho autocrítica</a> en ese sentido. Pero, en primer lugar, <a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/lectura-derrota-Madrid_6_903669667.html" target="_blank">una buena autocrítica debe también reconocer lo que sí se ha hecho</a> por los barrios vulnerables del sur, que no es poco y jamás se hizo desde anteriores consistorios. Pudiera ser que no se haya comunicado bien. En segundo lugar, toca esperar a ver la relación entre renta y voto en estudios postelectorales, para evitar conclusiones reduccionistas apresuradas. También ha crecido la abstención en elecciones autonómicas y europeas, y tampoco la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, ha atendido mejor sus competencias en esos barrios. Sin embargo al PP le afectó menos la abstención. Sobre los factores que movilizan el voto obrero, <strong>no me parece acertado comprar automáticamente la visión de un discurso obrerista</strong> que sin embargo nunca consigue ese voto. Requiere mayor discusión.</p><p>Que el Ayuntamiento podría y debería haber hecho más por ampliar su base en el sur es un hecho innegable que comparto, y debemos analizarlo, aunque <a href="https://elpais.com/politica/2019/05/26/actualidad/1558902696_768054.html" target="_blank">ha vuelto a ser la fuerza más votada en esos distritos</a>. <strong>Ha habido mayor abstención en los barrios deprimidos</strong>, igual que ocurrió en Andalucía (un fenómeno muy frecuente) y eso sin duda es muy grave, no cabe echar balones fuera. Sin embargo, la interpretación de la “fuga de voto obrero”, no cunde por sus evidencias numéricas, que no son tales, sino más bien porque coincide con la crítica que hace de Más Madrid ese sector al que llaman la <em>whiskizquierda</em>, esa nueva <em>nomenklatura</em> que fetichiza la clase obrera en su prosa tanto como se distancia de ella en su práctica, y que ve la campaña de Más Madrid como un discurso para familias acomodadas supuestamente ajeno a las subjetividades obreras.<strong> Y esto es, en mi opinión, radicalmente erróneo</strong>. Sería peligroso comprar esa conclusión sin más.</p><p><strong>La whiskizquierda nunca falla… ni acierta</strong><em>whiskizquierda</em></p><p>Si esa hipótesis fuera cierta y determinante, no se entiende por qué <a href="https://www.abc.es/20111121/madrid/abcp-psoe-solo-gana-puente-20111121.html" target="_blank">en esos mismos barrios obreros antes ganaba el PP</a>, o por qué IU tiene<strong> una estructura de voto de élites y no obrero</strong>, ni por qué Madrid en Pie tampoco logró resultados mejores en ese sur que algunos tratan cual reserva indígena del obrerismo, con mirada casi antropológica. Habrá quien pasa tan poco por barrios obreros que cree que en Vallecas se escucha sólo a Silvio y a Reincidentes, que allí no se ven las teleseries de Los Javis, los programas de Jorge Javier Vázquez, ni las películas de Almodóvar, algunas de las celebridades que han movilizado Errejón y Carmena, <strong>todas ellas récords de audiencia entre la clase obrera española. </strong>Una orientación de campaña muy criticada por esa izquierda.</p><p>El fetichismo operario pensará que en Carabanchel suena El Nega más que <em>Operación Triunfo</em>, o que, en tanto que reserva india auténtica, se ve <em>Fort Apache</em> más que <em>Amar</em><em> en tiempos revueltos</em> o <em>Cuéntame, </em>que el problema es el exceso de glamour de los Javis y compañía. Esa <em>whiskizquierda</em> que<strong> comparte asados en la sierra </strong>y siente su tribuna tambalearse ante el nacimiento de una izquierda de nuevo cuño, cree que la imagen blandita de los Javis y Almodóvar, los besos, las sonrisas y las magdalenas han sido clave y han caído mal en Villaverde o en la Orcasitas obrera, que allí son más serios. <strong>El chaletaco no, eso ha debido caer genial, por eso no aparece en sus análisis.</strong></p><p>Para ellos, Errejón es el principio y fin de las explicaciones, imán de todas las excusas, <strong>una especie de Yoko Ono que subsume todas las culpas</strong>. Y lo hará <em>ad infinitum</em>. Para qué revisar tu propia obsolescencia teniendo un tipo con gafas al que arrojar los piolets de ahora en adelante. Volvemos a la conspiración como cierre explicativo permanente, impenetrable.</p><p>Qué más da si Errejón triplica sus resultados aunque la Junta Electoral prohíba su cara en televisión y farolas, o que levante una campaña sin subvenciones. Será que las cloacas le apoyan, punto, suficiente análisis. No hagáis números, que eso es de yuppies encorbatados. Qué más da si en los círculos no queda nadie, si nuestra marca y nuestro líder se hunden en los sondeos, todos manipulados, qué más da cargar contra Carmena en la jornada de reflexión, o tener el voto más masculinizado de la historia de la democracia. <strong>Qué más da perder la comunidad en 2015 y la ciudad en 2019</strong> con terribles consecuencias para millones de madrileños, mientras se apoyan candidaturas extraparlamentarias. Para la <em>whiskizquierda,</em> el problema es esa tontería de la transversalidad, es que ya no quedan hombres que hablen claro, el problema son las identidades eco-feministas y arcoíris que brotan por doquier para tapar la identidad de clase, la única identidad verdadera. Para qué revisarnos y cambiar la estrategia, mientras haya parroquia, hielo, bourbon y un púlpito. Y la marca personal siga tirando.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Jun 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Cuatro conclusiones falsas sobre el 26M]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias Turrión,Podemos,El futuro de la izquierda,Íñigo Errejón,Manuela Carmena,26M | 'Superdomingo' electoral,Más Madrid,Unidas Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crece la izquierda madrileña, ¿el milagro de los panes y los peces?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/crece-izquierda-madrilena-milagro-panes-peces_1_1170420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Es sorprendente la habilidad que tenemos<strong> las izquierdas</strong> para tropezar en las falacias electorales clásicas, una y otra vez. Sabemos que la aritmética electoral no funciona como la cesta de la compra, pero tenemos una asombrosa capacidad de olvidarlo periódicamente. Quizá porque vivimos tiempos de incertidumbre y recomposición. A mí me ocurre que necesito <strong>parar y recapitular de vez en cuando</strong>, no para reabrir heridas, sino para <strong>pensar el contexto donde votamos</strong> la semana que viene los madrileños y madrileñas.</p><p>Veamos. A principios de año, Íñigo Errejón anunció que su estrategia sería acudir a las elecciones en la Comunidad de Madrid haciendo tándem con Manuela Carmena, y en una plataforma nueva llamada Más Madrid en vez de con la marca morada. Eso le permitía anticiparse a otros pretendientes que buscaban posibles tándems con la alcaldesa, y construir una propuesta electoral renovada para tratar de <strong>ampliar su rango de acción</strong>. Una de las hipótesis subyacentes a esa apuesta es que existen <strong>bolsas de potencial abstención a las que Podemos ya no moviliza, pero el PSOE tampoco</strong>, y a las que llegar es más necesario que nunca.</p><p>La dirección estatal respondió urgente y contundentemente. No trató de negociar en qué condiciones se haría eso, sentenció que esa plataforma era “otro partido” y situó al candidato y la alcaldesa fuera de sus filas. Anunciaron que presentarían otra candidatura en la Comunidad. El motivo aducido es que las bases no habían votado esa estrategia, pero tampoco se propuso una votación. Lo cierto es que los inscritos ya habíamos vivido muchas <strong>decisiones estratégicas que no habíamos votado</strong>. Sea como fuere, no habría ya renovación de marca, sino competencia entre la ya consolidada y una nueva. Echenique llegó a pedir a Errejón que se diera de baja, “aunque de algo tendrá que vivir de aquí a mayo”, dijo. El madrileño respondió entregando su acta de diputado en el acto, para <strong>despejar cualquier duda</strong> sobre si su motivación era financiera o ideológica. Hasta aquí la explicación de por qué hay dos candidaturas.</p><p>Sea por acierto o por fortuna, dentro de quince días los y las <strong>votantes de izquierdas</strong> en Madrid serán apelados por tres papeletas distintas: Más Madrid, PSOE y Unidas Podemos. A raíz de ello llevamos meses escuchando en tertulias y análisis la ya conocida letanía de que esto es un desastre porque la división desilusiona y desmoviliza votantes. Y no dudo de que disgusta a muchos votantes potenciales. Sin embargo, conforme se acerca la cita, los sondeos apuntan a que ocurrirá el efecto contrario: <strong>la diversidad sirve para ampliar el “bloque progresista”</strong>.</p><p><strong>¿Toda unión hace la fuerza?</strong></p><p>En realidad, esta supuesta paradoja no debiera tener nada de sorprendente. Es más bien un fenómeno conocido. Bajo ciertas condiciones, disponer de opciones más específicas, de modo que cada votante se identifica más específicamente con la suya, evita que muchos caigan en la apatía y se queden en casa. Pondré un ejemplo. Muchos militantes de izquierdas y de movimientos sociales han (hemos) leído el marco teórico de<strong> Íñigo Errejón </strong>como <strong>un aprendizaje de ciclos políticos anteriores</strong>, por eso su campaña está creciendo en barrios y <a href="https://twitter.com/search?q=%23MasBalcones&src=tyah" target="_blank">balcones</a> sin necesidad de grandes estructuras o presupuestos, pese a que en general no se les interpela directamente a ellos sino al conjunto de la población. Lo saben, y lo agradecen. Es lo que le pedimos que haga.</p><p>Pero otros muchos preferirán, o incluso necesitarán, escuchar un registro más netamente izquierdista, con el<strong> imaginario sedimentado claramente reconocible</strong>, su jerga propia, los símbolos, algunas concreciones programáticas bien claritas, y una actitud menos sonriente, una pose más dura frente a “el sistema”, menos empeñada en negociar marcos comunes necesariamente ambiguos, y más dedicada a hacer<strong> pedagogía para explicar verdades por largo tiempo ocultadas</strong>. Seguramente muchas de las papeletas, tanto de unos como de otros, quedarían fuera de la urna de no existir ambas opciones. Son identidades diferentes, y ambas tienen sentido en su sector ideológico, responden a estrategias diferentes.</p><p>El votante de identidad más izquierdista priorizará confrontar con el PSOE antes que atraer a la base electoral desencantada con el mismo, por lo que seguramente preferirá votar a Izquierda Unida y Anticapitalistas, que responden mejor a esas coordenadas. Me lo decía una amiga, diputada de Podemos, en la Plaza del Reina Sofía tras la noche electoral de las autonómicas de 2015: “<strong>Esos votos que han vuelto al PSOE son de derechas</strong>, que se vayan, no los queremos”. Yo había propuesto a esa persona para entrar en nuestra lista, y en ese momento entendí que no podríamos compartir hoja de ruta. Yo si los quería. Los necesitábamos. El votante de Más Madrid, en cambio, no se sentiría cómodo en un espacio demasiado homogéneo, de identidad definida en términos clásicos. Significaría un fracaso total de su apuesta. Son, por tanto, espacios menos solapados y sobre todo menos solapables de lo que se suele pensar. <strong>Juntos crecen, pero revueltos se pueden neutralizar</strong>.</p><p>Lecciones aprendidas</p><p>Observamos otro ejemplo de este efecto hace sólo tres años. Podemos había pulverizado el techo electoral de la izquierda en sus primeras elecciones generales. IU logró dos diputados y Podemos 69, con <strong>un discurso en clave transversal, personalista y patriótica </strong>que IU rechazaba abiertamente, pero que sin embargo el PSOE llevaba poniendo en práctica desde los años ochenta (basta analizar sus campañas). La gran mayoría de ese <strong>voto nuevo conquistado</strong> procedía de dos caladeros: la abstención y el PSOE, que había perdido 1,5 millones de votos en esas elecciones, y casi seis millones contando las anteriores. Seis millones de votantes desencantados en el campo progresista, que habían rechazado la opción de pasarse a IU pero que volvían a movilizarse con una nueva marca electoral y una estrategia novedosa. La pregunta es, ¿movilizan mejor a esa gran masa de población una o dos opciones, además del PSOE? La respuesta, depende.</p><p>Revisemos tres hechos: en 2011, las dos papeletas progresistas de IU y PSOE movieron <strong>8,7 millones</strong> <strong>de votos</strong>; en 2015, con una papeleta más, la de Podemos, se movieron <strong>11,6 millones</strong>. Meses después, Podemos e IU se unían en UP, volvía a haber dos papeletas. ¿Qué pasó? ¿La unión hizo la fuerza? No, la cifra <strong>cayó de nuevo a 10,4 millones</strong>. La unión de IU con Podemos perdía un millón de votos. La suma no había sumado.</p><p>En el caso de Madrid, el posible efecto beneficioso de la múltiple opción se intensifica porque, al ser circunscripción única, el <strong>sistema d’Hont </strong>no machaca a las terceras y cuartas fuerzas en el reparto de escaños. El reparto es más proporcional, hay menos incentivos para unirse. Pero incluso en elecciones de ocho circunscripciones, como las andaluzas, se ha visto esta hipótesis confirmada. Las tres papeletas de la derecha cosecharon más votSo en 2018 que cuando presentaron solo dos en 2015 (371.000 votos más), y más escaños que las dos opciones de la izquierda.</p><p>Efectivamente, aquí también, <strong>Podemos e IU obtenían peor resultado yendo juntos en 2018</strong> (584.000 votos y 17 escaños) que por separado en 2015 (864.000 votos y 20 escaños). Al margen de otras variables, y dicho <strong>en neolengua mercantil: diversificar la oferta puede servir para estimular la demanda</strong>. Francamente, yo no sé dónde y cuándo se ha verificado la hipótesis contraria, que dos partidos con identidades diferentes y estrategias divergentes puedan juntar sus votos como si no fueran a dejarse por el camino muchos de ellos, como si la fuerza resultante fuese a tener mayor brío, mayor potencia para producir nuevas identificaciones.</p><p>Madrid, otra vez, capital del cambio  </p><p>Hoy en Madrid, volvemos a observar de nuevo este efecto virtuoso. Para <a href="https://twitter.com/EnricJuliana/status/1126789931131637760" target="_blank">sorpresa de quienes habían augurado lo contrario</a>,<strong> el CIS pronostica</strong> que la irrupción de Más Madrid no sólo no desmoviliza voto progresista, sino que, <strong>cual “milagro” de los panes y los peces, amplía el campo</strong>. Si UP ha obtenido un 14,3% de voto en España, y en Madrid un 16,24%, la encuesta pronostica a la suma de Más Madrid y UP un 25,8%. Y visto el acierto del último CIS, <strong>a ver quién le enmienda a Tezanos</strong> ahora su impredecible y movedizo método. Lo cierto es que el resto de encuestas (Invymark, Metroscopia, etc.) también recoge esa ampliación. Crece el voto “a la izquierda del PSOE” y crece el bloque progresista incluyendo al propio PSOE. Todo ello pese a que esos sondeos nacieron caducados, porque se hicieron antes de las elecciones generales, cuando Errejón y Carmena aún no habían entrado en escena.</p><p>Si pensamos en nuestro entorno, todos entendemos <strong>por qué más oferta puede generar más voto</strong>, aunque a la mayoría nos duela la división y nos quejemos por ella. El votante anticapitalista que quiere una opción que hable su idioma, tendrá ahora un voto propio. Quienes preferimos seguir probando la vía experimental, más venturosa, del ex-secretario político de Podemos, que consiste en trabajar <em>en</em> y <em>con</em> el sentido común popular, desprendiéndose de etiquetas sobrecargadas, también. En este escenario <strong>hay menos motivos para que el desencantado del PSOE se quede en casa</strong> con tal de no votar comunista, <strong>o para que las identidades clásicas de la izquierda se abstengan</strong>, para no traicionar su identidad votando discursos ambiguos. En todos los flancos, junto al riesgo de una guerra cainita, hay oportunidades para una competencia virtuosa.</p><p>En el municipio, sin embargo, al concurrir Izquierda Unida por su cuenta sin Podemos, todo parece indicar que <strong>ese voto no se traducirá en escaños para frenar a la derecha</strong>. Los votos a Sánchez-Mato podrían convertirse en una triste llave para un gobierno de derechas, como ya pasó con el voto a IU en la Comunidad de Madrid en las últimas elecciones autonómicas.</p><p>La diversidad hace la fuerza</p><p>Volviendo al supuesto milagro de Galilea, en realidad no hay tanto lugar para la sorpresa: siempre hemos sabido que<strong> los votantes de los partidos no son tropas de infantería</strong>, que sus líderes puedan juntar o dividir a voluntad, conservando su número. Tenemos nuestras filias y fobias históricas, contextuales, la aritmética electoral es más compleja. A veces dos más dos son cinco, pero muy a menudo son tres, e incluso uno y medio. Casi nunca son cuatro.</p><p>Por eso, más bien lo que sorprende es que analistas lúcidos de los que en general aprendo mucho <a href="https://blogs.publico.es/escudier/2019/05/10/podemos-en-madrid-se-disparo-en-el-pie/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=publico" target="_blank">vuelvan a producir análisis</a> que de nuevo lamentan que si “las izquierdas” fueran por fin unidas podrían pronto sobrepasar al PSOE, si sumamos las cifras de las encuestas. Esas cifras mejorarán en los próximos días, pero aun así no es cierto que puedan sumarse, los segmentos de voto no se juntan como garbanzos en una olla. Lo vimos en las generales y andaluzas, sabemos que no es así. <strong>Hay una pequeña bolsa de voto de identidad izquierdista radical, de discurso ardoroso y revolucionario</strong>, que no votará a Más Madrid porque lo considera una opción reformista y algo tibia. Y hay una gran bolsa de voto desencantada con el PSOE, más tibia, y con la política en general, revolucionaria en su reformismo, que toda su vida han tenido la opción de votar a IU y otras opciones a la izquierda del PSOE pero no han querido hacerlo.</p><p>Esa brecha no es exclusiva de España, se repite por todo el mundo y es uno de los datos que explica por qué a la crisis de las socialdemocracias europeas no le ha seguido un auge de las izquierdas transformadoras sino del populismo de derechas. Explica también, entre otras cosas, por qué todas las experiencias de gobierno progresista en Latinoamérica, único continente donde las izquierdas lograron en general posiciones de gobierno en el siglo XXI, tuvieron en la oposición y no en su vanguardia a los partidos comunistas de sus países, que se vieron sometidos a fuertes tensiones y divisiones durante ese ciclo. También <strong>el bloque de gobierno progresista en Portugal se construyó con tres papeletas diferentes</strong>. Syriza nunca hubiera sorpasado al Pasok de haberse intentado aliar con los 26 escaños del comunista KKE, en Grecia. Si hubiera analizado todos esos procesos en profundidad, no es que Podemos no debiera haber integrado al partido comunista en 2016 (y mucho menos entregar a exdirigentes de ese partido el control de su ejecutiva, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/05/01/verstrynge_monedero_los_transfugas_podemos_94543_1023.html" target="_blank">como ha ocurrido</a>), es que necesitaba a ese partido firme a su izquierda para no convertirse él mismo en el margen izquierdo del tablero.</p><p>Pero <strong>volviendo a Madrid</strong>, hay otros motivos por los que ciertas sumatorias de fuerzas derivan en restas y divisiones. No es sólo que las identidades previas y relatos acuñados generen rechazo mutuo entre sus votantes. Es que además<strong> las fuerzas políticas son movidas por personas concretas, con líderes y métodos concretos, que producen reacciones imprevisibles al mezclarse</strong>. Si fueran juntos, los equipos de Más Madrid y Podemos no harían las campañas que estamos viendo. Si rodeas a Errejón de tricolores y puños en alto o si tratas de que Isa encarne una competencia virtuosa con el PSOE, no va a salir bien, porque ellos y sus equipos<strong> piensan, trabajan, proyectan en claves teóricas diferentes</strong>. El cocido madrileño y el merengue tienen sus devotos por separado, pero no hay cocinero que pueda preparar un cocido de merengue apetecible.</p><p>Personalmente, soy partidario de dejar que cada cual disfrute su menú preferido y de cuidar la armonía dentro de esa diversidad, que cada fuerza termine de desplegar completamente sus alas para abarcar el mayor terreno posible. Y dentro de unos años, cuando la Ley d’Hont obligue, ya necesitaremos otra vez toda nuestra<strong> pasión, organización e inteligencia para coordinar de nuevo un menú variado y apetecible sin dejar de ampliar terreno</strong>. En esta ocasión, el gusto está en la variedad, y tenemos al alcance de la mano revalidar la capital y cambiar de signo una Comunidad gobernada por la derecha de la <em>Púnica</em> y la <strong>Gürtel</strong> desde hace veinticuatro años. Dos semanas para movilizar un electorado diverso. Centrémonos en eso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Crece la izquierda madrileña, ¿el milagro de los panes y los peces?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones autonómicas,Elecciones municipales,IU,PSOE,Podemos,26M | 'Superdomingo' electoral,Más Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verstrynge, Monedero y los tránsfugas de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/verstrynge-monedero-transfugas_1_1170004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Yo tendría que escribir hoy una columna analizando los resultados electorales. Pero otro problema urgente se me atraviesa, uno que me preocupa enormemente y del que es mejor ocuparse cuanto antes. <strong>Veinticuatro horas han tardado Monedero y Verstrynge en volver al ruedo tras la campaña para defender el perímetro del pablismo</strong><em>pablismo</em>, no sea que alguien achaque el mal resultado de Podemos a la corriente que dirige el partido. Nunca faltan a la cita: son los perros de presa del partido, la máquina de fango encargada de hacer el trabajo sucio para que otros no tengan que mancharse.</p><p>Primero fue Verstrynge, en entrevista con Ferreras. Relataba cómo el resultado de Podemos ha sido una remontada espectacular, y que si no puede ser mejor es por culpa de Errejón. Dos datos para calibrar el desatino de semejante <em>análisis</em>: 1) Podemos ha perdido 29 diputados, todos sus senadores y 1,5 millones de votos. 2) Como bien <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/podemos-del-sorpasso-a-la-trinchera_es_5cc8318de4b05379114acc71" target="_blank">explica Clara Ramas</a>, la actual dirección monocolor tiene el control total del partido desde febrero de 2017. Se fueron yendo Xavi Domènech, Pablo Bustinduy, Bescansa, Luis Alegre, Errejón, David Bravo, Edu Maura, y tantos otros: no queda nadie que rechiste a Irene Montero. <strong>Argumentario, campaña, redes, cargos, listas, relación con medios: todo está en sus manos desde hace dos años</strong>, pero la culpa del descalabro electoral (¡oh, sorpresa!) es de Errejón que, para más Inri, ha pedido el voto a Unidas Podemos.</p><p>Después salió Monedero a agitar el avispero con mensajes-trampa ingeniosísimos. Criticaba ambiguamente el transfuguismo, y claro, mucha gente que sabe de su inquina personal salió (salimos) a afearle el gesto. Entonces él responde que hablaba del PP. <strong>Jiji, qué divertido.</strong></p><p>Que a Monedero le gusta jugar con gasolina y que no tiene medida bien lo sabemos quienes le conocemos desde hace 25 años. Pero aquí además está cumpliendo una tarea precisa, que es marcar frontera política y <em>mear terreno</em> para evitar que empeore la fuga de voto en Podemos en las elecciones autonómicas y municipales, dentro de cuatro semanas. Echar responsabilidades fuera y buscar un chivo expiatorio. Fijar relato como guardia pretoriana del líder, diciendo lo que otros no pueden permitirse.</p><p>Nada nuevo. Esto es lo que han hecho Monedero y Verstrynge en todas las votaciones, internas y externas. <strong>La culpa siempre es de los medios, de las encuestas, de quien hizo la campaña andaluza</strong>, de Errejón cuando logró la remontada de 2015 pero no logró el <em>sorpasso</em>, etc. Monedero pidió dimisiones en Andalucía porque sacamos un 16%. Dijo que era mala campaña porque la marca no figuraba en la papeleta. Ahora sí figuraba y han sacado un 14%, pero nuevamente la culpa es de Errejón. <strong>Jamás, jamás será de ellos.</strong></p><p>Hablemos claro y vayamos al fondo de la cuestión: tanto Monedero como Verstrynge confrontan a Errejón porque saben que <strong>encabeza el proyecto que ha seguido desarrollando la identidad inicial, transversal y abierta, sin falsos radicalismos narcisistas </strong>y sin nacionalismos de partido. La responsabilidad, la contención y la competencia virtuosa. Una estrategia que podría tener éxito en el futuro inmediato, y así certificar el fracaso de la suya. Por eso quieren machacarla ahora en mayo, antes de que sea tarde.</p><p><strong>Hablemos de tránsfugas</strong></p><p>A mí me deja atónito que este par se atrevan a hablar de transfuguismo. Hace falta un rostro muy duro, o un punto de inconsciencia, o ambos. Pero si quieren que hablemos, hagámoslo, abramos ese melón.</p><p>La trayectoria de Verstrynge es conocida. <strong>Sucedió a Fraga como secretario general del PP en 1979</strong>. Antes era su mano derecha. Hoy es pablista fiel, pero aún le quedan resabios de aquella época de diputado post-franquista, como su <a href="https://twitter.com/nicoGalton/status/1111963090910892033" target="_blank">posición racista con la inmigración</a> y su cercanía a la monarquía marroquí y <a href="https://www.elconfidencialsaharaui.com/2019/03/jorge-verstrynge-rojas-podemos-el.html" target="_blank">contraria la autonomía del pueblo saharaui</a>.</p><p>Su itinerario trásfuga es largo. <a href="https://elpais.com/diario/1993/09/09/espana/747525604_850215.html" target="_blank">Pidió ingresar al PSOE en 1988</a>, y lo consiguió en el 93. Luego pasó a <a href="https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20170514/jorge-vestrynge-maldita-memoria-6034933" target="_blank">asesorar al PCE de Paco Frutos, pero sin dejar de coquetear con el Frente Nacional de Le Pen</a>. En fin, que tiene una amplísima experiencia por todo el arco político, sin duda.</p><p>Monedero, por su parte, no se queda a la zaga. <a href="https://www.europapress.es/nacional/noticia-juan-carlos-monedero-revela-milito-psoe-1982-1986-20150423144602.html" target="_blank">Entró a militar en el PSOE en 1982</a>, año en que Felipe González ganó las elecciones y poco después nos metió en la OTAN que tanto critica ahora. <strong>Cuando empezó a ir mal, pasó a IU, donde trabajó asesorando a Llamazares</strong>. Juntos llevaron al partido de los 21 diputados que alcanzó con Anguita hasta los dos únicos diputados logrados en 2008. Personalmente, yo le conocí en CEPS, cuando Monedero abandonaba la Fundación para montar su propia consultora, ganando en la operación un buen dinero que luego saldría inoportunamente a la luz más adelante. </p><p><strong>Yo no sé cuál es el problema del trásfuga</strong>. Todo el mundo tiene derecho a cambiar de ideas, o a cambiar de partido cuando este cambia de estrategia. Es perfectamente legítimo. Lo que no sería tan legítimo es cambiar por dinero, como en el <em>tamayazo</em>. Ni tampoco el entrismo: desembarcar organizadamente en un partido para tomar el control y cambiarlo de rumbo. Sería una ofensa al resto de militantes y sobre todo a los votantes. Un momento... pero justo esto es lo que pasó en Podemos.</p><p><strong>El desembarco del PCE en Podemos</strong></p><p>Fue después de Vistalegre I, donde <strong>Pablo e Íñigo confrontaron juntos la propuesta de organización asamblearista y rotativa</strong> <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/11/04/el_equipo_echenique_presenta_una_lista_personas_para_direccion_podemos_23542_1012.html" target="_blank">presentada por Anticapitalistas y capitaneada por Echenique</a>. Comenzaron a aparecer diferencias legítimas entre ellos sobre la dirección que debía tomar Podemos. Iglesias, políticamente forjado en su paso por el PCE, optaba por una línea más netamente izquierdista, muy confrontada con el PSOE. La cal viva, la tricolor, el puño en alto, o el famoso <em>speech</em> de "la sonrisa del destino", eran muestras de ello. Errejón insistía en <strong>su línea nacional-popular, más innovadora, reivindicando una idea de España progresista y confrontando</strong> contra "los de arriba" desde un <em>abajo</em> lo más transversal posible. Más similar al 15M. Y para la relación con el PSOE, proponía la famosa "<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/04/14/podemos_psoe_competencia_virtuosa_81737_1012.html" target="_blank">competencia virtuosa</a>", que ha terminado tratando de imitarse, pero ya sin él.</p><p>Para ganar aquél debate sobre la línea política, <strong>Pablo llamó a sus viejos camaradas del PCE, con experiencia en controlar aparatos de partido</strong>. Rafa Mayoral, secretario general de la Juventudes Comunistas, cargo que después había heredado Juanma del Olmo (actual Secretario de Comunicación en Podemos), Irene Montero, Alberto Rodríguez, y tantos otros que proceden de las filas del PCE. Cuadros expertos en manejar secciones sindicales, fontaneros con el culo pelado de brear asamblea a asamblea, purga a purga, para ganar congresos, controlar federaciones, etc. Lo sé porque lo viví en mis carnes: yo también pasé por esa organización en mi adolescencia, y le guardo un respeto enorme por su rol histórico. Una cosa no quita la otra. Pero estos son los que la fueron enterrando,<strong> expulsando a federaciones enteras una y otra vez para ganar los congresos.</strong> Y desembarcaron en Podemos, cuya hipótesis inicial no compartían, para poner en práctica sus artes. Si el lector se molesta en googlear, verá que ninguno de ellos aparece en las fotos de Vistalegre I. Y los que allí aparecían, ya no están.</p><p><strong>La purga y el cambio de rumbo</strong></p><p>Y claro, el resultado era previsible. Errejón tenía mucha simpatía entre los cinco millones de votantes, y mucho voluntario quincemayista, pero<strong> no tenía un ejército estructurado ni nada que se le pareciera entre las filas militantes</strong>. Y <a href="https://twitter.com/trecet/status/1122811189497663488" target="_blank">como señala Trecet,</a> son cifras de diferente orden de magnitud. Le apoyaban intelectuales independientes, estudiantes izquierdistas que de verdad le habían leído, y los chavales de Juventud Sin Futuro, cuyas habilidades incluían el diseño y el videoactivismo, pero sin experiencia de partido. El leninismo experto entró en Podemos como cuchillo en mantequilla.</p><p>Rápidamente tomó control del partido dejándonos a todos atónitos con la eficacia y dureza de la operación. Purgaron uno a uno a todos los fundadores:<strong> otros fuimos dimitiendo por la imposibilidad de trabajar coherentemente</strong>. Empezaron a dar bandazos entre momentos de imitar la línea <em>errejonista</em> (en el fondo sabían que funcionaba), como en la moción de censura o el debate en Atresmedia, y otros momentos en que la cabra tiraba al monte del folklore soviético, que es ineficaz pero calentito para quien lo ha mamado.</p><p>Hoy <a href="https://twitter.com/ensanro/status/1122637493692698625" target="_blank">el Partido Comunista se enorgullece de tener la representación parlamentaria que no lograba</a> en los primeros años de la crisis (2008-2015). Mientras, la suma de Podemos e IU ha caído de 6 a 3,5 millones de votos en cuatro años. Misión cumplida, gobiernan una IU 2.0.</p><p>El problema no es el transfuguismo, Monedero, ni que unos dirigentes desalojen a otros. La representación política es un lugar de paso: eso es incluso sano. El problema es que esa operación ha alterado la naturaleza misma del proyecto,<strong> ha dejado que se cierre la ventana de oportunidad malgastando una oportunidad histórica</strong>, y que el debate gire hoy en torno a la cuestión catalana – y por muchos años–. Ha salvado la vida profesional de un aparato grupuscular a costa de arruinar las esperanzas de una línea política novedosa y exitosa, muy distinta a la izquierda tradicional, que no supo interpretar el 15M.</p><p>En 2015 votamos para asaltar los cielos y cambiarlo todo. <strong>Hoy votamos en defensa propia para no cambiar a peor. </strong>Si Podemos no se ha hundido más ha sido por la movilización social de urgencia para frenar a Vox, que ha traído voto prestado tanto al PSOE como a Podemos. Y por la <em>errejonización</em> de última hora, con el Pablo más respetuoso y moderado ganando los debates en TV, mientras perfiles como Verstrynge y Monedero desaparecían de la campaña. Pero<strong> una identidad política no se construye en los últimos quince días, sino en dos años de gestión.</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Verstrynge, Monedero y los tránsfugas de Podemos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Íñigo Errejón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A las urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/democracia-pixelada/urnas_1_1169804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Este domingo votamos en una <strong>encrucijada histórica</strong>. Toda mi vida, desde que nací, las citas electorales en España habían sido muy monótonas: dos partidos acaparaban en torno al 70% de voto y ningún otro se acercaba siquiera al 10%. La única excepción la protagonizó Anguita en el año 96, cuando surfeó la ola del hundimiento de Felipe González, quien había presidido durante catorce años. IU rebasó entonces el 10% y aunque yo aún no podía votar, recuerdo que aquello generó esperanzas en la izquierda. Por desgracia, fueron muy fugaces.</p><p>Durante toda la vida electoral de mi generación, en torno a <strong>la cuarta parte de los electores no acudía a votar</strong>. Las fuerzas a la izquierda del PSOE lograban sólo un peso testimonial y los partidos nacionalistas ejercían su <strong>papel de lobby</strong>, completando el equilibrio estable de fuerzas que dimos en llamar <em><strong>Régimen del 78</strong></em>. El Estado del Bienestar se iba desmontando año tras año y la precariedad iba creciendo con nosotros. Ante las urnas, <strong>nos tocaba elegir entre el voto menos malo y el voto idealista</strong>, en ambos casos sin grandes esperanzas de cambio. Ni siquiera la <strong>crisis económica de 2008</strong> había alterado significativamente ese esquema bicolor, que se repitió de nuevo en 2011.</p><p><strong>La indignación toma las plazas, el final del largo bostezo bipartidista </strong></p><p>Ese mismo año, el estallido del <strong>15M</strong> inauguraba un tiempo nuevo. Su rechazo transversal “populista” al sistema de partidos fue correctamente leído por los analistas que fundaron Podemos (hoy todos ya fuera del partido), que supieron <strong>conectar con la indignación</strong> hasta llegar a dominar los pronósticos oficiales a mediados de 2014. Sólo unos meses después de su nacimiento. Tanto crecían, que la banca dio una voz de alarma: “Hace falta urgentemente <strong>un Podemos de derechas</strong>”.</p><p><strong>Albert Rivera acudió raudo </strong>a la llamada, y logró rozar el 14%, pero Podemos sorprendió con una remontada histórica superando el 20% en sus primeras elecciones generales. <strong>El muro bipartidista comenzaba a ceder</strong>. Desde entonces, PP y PSOE no han vuelto a acaparar más de la mitad de los votos en casi ninguna cita electoral. La situación sigue siendo por tanto de<strong> impasse</strong> abierto, de incertidumbre y <strong>volatilidad </strong>máxima, aunque a los más jóvenes les parezca ya repetitiva. No sabemos qué dos fuerzas dominarán el futuro del país, pero sí podemos calcular que el sistema electoral español, diseñado para crear mayorías estables, no tolerará esta fragmentación multipartidista por mucho tiempo.</p><p>Mucho ha llovido en estos cuatro años, políticamente más densos que las cuatro décadas anteriores. La reluciente superficie de los nuevos partidos se ha descascarillado rápidamente, erosionada por el fuego mediático y por sus propias torpezas.<strong> Podemos y Ciudadanos perdieron su transversalidad</strong> y se fueron escorando respectivamente a izquierda y derecha, <strong>mientras PP y PSOE se readaptaban</strong> para resistir el envite. Los efectos devastadores de los <strong>recortes</strong>, la fiscalidad irresponsable y la <strong>corrupción</strong>, se han ido tapando con banderas catalanas y rojigualdas. Guste o no guste, <strong>el juego dominante hoy es de nuevo el de la construcción nacional</strong>. Entretanto vamos <strong>naturalizando la precariedad</strong> omnipresente.</p><p>En ese caldo de cultivo, donde <strong>lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir</strong>, aparecen los monstruos. Surge una fuerza nueva entre las que rompen el techo del 10%. Mejor dicho, no una, sino dos: la desbordante <strong>abstención</strong> se perfila como el <strong>agente de mayor impacto</strong>. Si en 2016 ya había superado el 30%, en las recientes andaluzas se disparó hasta un escalofriante 43,4%.</p><p>Por culpa de ese creciente desapego a las urnas, en Andalucía circulan hoy <strong>listas negras de funcionarias</strong> que temen perder su puesto si cumplen con las políticas de igualdad, el neofranquismo preside la Comisión de <strong>Memoria Histórica</strong>, se bajan impuestos a los más ricos en una reforma fiscal regresiva, y algunos <strong>derechos consolidados como las pensiones, la sanidad o el aborto</strong> se ven abiertamente amenazados. Un oscuro invierno se acerca a las puertas del pueblo andaluz.</p><p>Viendo pelar las barbas de mi vecino, no me andaré con rodeos: estas elecciones tienen una trascendencia histórica e incluso global. La prioridad es frenar a estas derechas siamesas enloquecidas por su tricefalia. No nos engañemos, <strong>Vox no es una fuerza “rebelde” o “popular”</strong> en sentido alguno, son otros hijos más de Esperanza Aguirre, se formaron cantando <strong>odas a la privatización</strong> mientras vivían a expensas de lo público. Pero han encontrado su hueco en la ultraderecha, y eso tira de <strong>sus mellizos hacia ese extremo</strong>, descabalando como nunca antes el imaginario político nacional. <em>Winter is here</em>.</p><p>Ante la amenaza de polarización extrema, cuatro ideas</p><p>Frente al riesgo de<strong> una derecha asalvajada como no veíamos hacía mucho tiempo</strong>, no me limitaré a pedir el voto. Quienes leéis <strong>infoLibre </strong>sois ya mayoritariamente votantes, pero <strong>somos aún esa minoría social que lee prensa</strong>. <strong>Debemos multiplicarnos</strong>. La petición es que <em>saquéis a todo vuestro mundo </em>a votar, y lo que vote cada cual, si me permiten la confianza, no es lo que toca hablar a estas alturas. Os pido que convoquéis cuanto antes, al terminar de leer esta columna, a la familia, a los conocidos del barrio, compañeros de trabajo, del gimnasio, del AMPA, <strong>a todas y a todos</strong>, a un café o un vermú junto al colegio electoral pasado mañana. Será <strong>el reencuentro más saludable en mucho tiempo</strong>. Escribidles el domingo para aseguraos que votan, ya pediremos perdón por haber sido pesados el lunes.</p><p>Pero, ¿que voten a quién? Francamente, bajo la amenaza actual, hace <strong>falta un antifascismo amplio</strong>, no estamos para idealismos en el campo progresista. Yo votaré a Unidas Podemos, porque voto en Madrid y la historia me ha enseñado que <strong>el PSOE necesita un fuerte contrapeso a su izquierda</strong> para no dejarse arrastrar hacia políticas económicas de derechas. En las comunidades uniprovinciales (Madrid, Navarra, Murcia, Asturias, Cantabria) así como en las periféricas (Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía, Comunidad Valenciana y en las islas), Podemos tiene en general opciones claras de lograr representación. En casi todas las provincias que reparten más de cuatro escaños, porque en virtud del sistema <strong>D’Hont</strong> el primer escaño de Podemos es más fácil de lograr que el tercero del PSOE.</p><p>Pero mentiría si dijera que no tendría un dilema serio<strong> si me tocara votar en otras provincias</strong> de la meseta. En las dos Castillas, Aragón o Extremadura, por ejemplo, las opciones de UP son más escasas (con excepción de Zaragoza y, quizá, Badajoz), y en algunas <strong>Vox amenaza con colarse gracias al voto oculto</strong>, por lo que el riesgo que implica no convertir voto en escaños se agrava. A nadie sorprenderá demasiado que el partido morado baje significativamente en <strong>la España vaciada</strong>. De los motivos ya hemos hablado y hablaremos la semana que viene.</p><p>Ante esa realidad, ¿quiénes somos los izquierdistas de Carabanchel, de Triana, Ruzafa, Torrero u Hospitalet, para regañar a los de esas provincias si deciden votar PSOE a nariz tapada, sólo para restarle escaños al Partido Popular? ¿Son ‘pusilánimes’, o ‘poco auténticos’, o ‘alienados’, por votar al partido del Artículo 135 pese a sentirse de izquierdas, para evitar que sumen las derechas? Yo no lo creo. No seré yo quien les juzgue así, y me <strong>preocupa ver cuán arraigada está esa lectura</strong> en ciertos círculos y redes digitales.</p><p><strong>Votar tan a la defensiva no es plato de buen gusto</strong>, pero tampoco lo será arrepentirse después si al final nos gobierna la triada histriónica, cuando empecemos a sentir las consecuencias. Desde luego, ese votante tiene mi respeto <em>en tanto que votante de izquierdas</em>, aunque anteponga la responsabilidad a sus principios y apetencias, o precisamente por ello.</p><p>Es más, creo que no hay tarea política más urgente que la de construir un hogar político común a ese izquierdista urbanita que puede ‘cómodamente’ votar a su opción ideal, y <strong>al progresista de la España vaciada</strong> que lleva toda una vida votando a la defensiva. Y también a varios <strong>segmentos abstencionistas desapegados de la dinámica electoral</strong>, especialmente los más jóvenes. Para construir esos puentes, las identidades cerradas, históricas, ‘duras’ y regañonas, sirven de muy poco. Y las cuentas pendientes y gestos de superioridad, aún menos.</p><p>Un espacio político fragmentado no necesita activistas arrogantes que impartan lecciones, sino una fuerza que ejerza de Gran Conciliadora, capaz de acoger las muy diversas quejas y demandas inatendidas en un relato de futuro esperanzador, abierto pero realista. Sólo un espacio relativamente novedoso y poco recargado, tendencialmente vacío, de fronteras lábiles, podría llenarse con retazos de ese <strong>mosaico de identidades</strong>, y a partir de ellas tejer una nueva, construir país, <strong>articular un pueblo hoy fracturado</strong>. Dejen pues los activistas principistas de mirar desde arriba al votante pragmático o al abstencionista desencantado, y hablemos de <strong>cómo haremos para seducirles de nuevo</strong> en el ciclo que se avecina.</p><p>Pero ese es un debate para después del lunes, centrémonos ahora en <strong>convocar los cafés y vermús de este domingo</strong>. Literalmente, sobre todo en el caso de las mujeres, nos va la vida en ello.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Apr 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[A las urnas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Prensa,Derecha,El futuro de la izquierda,28A | Elecciones generales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay veto en el debate electoral de Atresmedia: la ley obliga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/no-hay-veto-debate-electoral-atresmedia-ley-obliga_1_1169492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Gran revuelo se ha formado con la decisión de la Junta Electoral de suspender este martes el debate electoral a cinco que preparaba Atresmedia. El motivo aducido es que <strong>Vox no cumple los criterios para participar</strong> en tal debate. Rápidamente, candidatos y periodistas se han sumado al guirigay en redes, levantando cierta polvareda de confusión al respecto.</p><p>Escasos segundos tardó <strong>Rosa Díez </strong>en arrimar el ascua a su sardina a golpe de tuit. <strong>Insinuó que Pedro Sánchez habría manipulado a la Junta</strong>, puesto que en 2015 se permitió debatir a Podemos y Ciudadanos aunque no tenían representación parlamentaria. Total, una vez que la derecha anda con la boca caliente y ensanchando el espectro de lo decible, que lo mismo te meten nonatos en el libro de familia que a bajar el SMI le llaman subida, pues una acusación de prevaricación no hace tanto ruido. Tampoco ha reivindicado llevar armas o dejar morir inmigrantes. Y el listón hoy ya está ahí. Fue suave, Rosa.</p><p>Poco después se pronunció <strong>Pablo Iglesias</strong>. Criticaba el "veto" a Vox y pedía que<strong> la Junta obligara a todos a debatir en la pública</strong>. Tiempo ha tenido Podemos para proponer esa y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2017/04/19/sistema_medios_espana_diez_reformas_pendientes_63938_2004.html" target="_blank">otras reformas pendientes</a> para nuestra esfera mediática nacional. No hay prisa, ya llegarán. Por ahora, <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20160429/401454210052/podemos-quiere-impulsar-el-fomento-del-tercer-sector-de-la-comunicacion.html" target="_blank">la mayoría de las propuestas que hicimos en 2016</a> han desaparecido del programa.</p><p>Pero no, Rosa, no hay prevaricación, ni tampoco hay veto, Pablo.<strong> La Junta solo está aplicando la LOREG de manera imparcial</strong>, como luego explicaré.</p><p>Mucho menos fino, <strong>Pablo Casado aprovechó para sacar pecho en redes, retando a Sánchez a un cara a cara entre dos.</strong> Soltó un "de qué tienes miedo" que sonó como un "a la salida te espero" de patio de colegio. A veces, el fanfarrón que lo dice se arriesga a que le cojan el guante. A lo que tiene miedo Casado, claro está, es a seguir <strong>perdiendo protagonismo frente a sus socios verdes y naranjas</strong>. No sea que al final tenga que darles más de un Ministerio.</p><p>Por más que la decisión de la Junta genere graves problemas, porque <strong>le ha hecho a Vox media campaña electoral</strong>, en mi opinión, la decisión es correcta. Cualquier otra sentaría un grave precedente. La LOREG establece en su Artículo 66 que "durante el periodo electoral las emisoras de titularidad privada deberán respetar los principios de proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates y entrevistas electorales así como en la información relativa a la campaña electoral de acuerdo a las Instrucciones que elabore la Junta Electoral". Y <strong>por proporcionalidad, no corresponde esa cobertura a Vox</strong>.</p><p>En 2015, <strong>Podemos y Ciudadanos habían logrado representación en elecciones de nivel nacional (las europeas de 2014)</strong>, lo que justificaba su inclusión en los debates. <strong>Vox no lo ha conseguido</strong>, por tanto no hay veto. Si el criterio a tener en cuenta fuera que ha conseguido representación en las andaluzas, entonces habrá que reconocer que otros partidos han conseguido mucha más en las vascas o gallegas, y además también en anteriores estatales, por lo que <strong>ERC, PNV, Bildu o En Marea, tendrían prioridad</strong>.</p><p>Si me permiten un paréntesis, en lo que sí tiene razón Díez en es que <strong>UPyD e IU no deberían haber sido vetados en el debate a cuatro de 201</strong>5, pues ambas habían sacado más votos que Ciudadanos en 2014 e incluso logrado representación en anteriores estatales. Aquello fue un balón de oxígeno de Atresmedia a Rivera. De hecho, la Junta Electoral dio la razón a esos partidos y obligó a Atresmedia a <strong>compensarles con el famoso debate a nueve</strong>.</p><p>Más allá de los candidatos, también se han pronunciado periodistas de renombre, como Ana Pastor, que expresó una demanda muy compartida en la profesión, la de la Federación de Sindicatos de Periodismo y de diversos consejos de informativos y colegios regionales: <strong>que la información electoral no esté regulada y se decida sólo en base a criterios periodísticos</strong>.</p><p>Sé que aquí confronto con gran parte de la profesión, pero no puedo compartir esa demanda. Esos criterios "periodísticos", ¿serían como los de Inda o los de Jiménez Losantos, por ejemplo? En este país<strong> no hay un Colegio de Periodistas oficial o un Consejo Estatal de Medios</strong> que pueda fijar criterio ni siquiera amonestar, como los hay en países del entorno. Muchas de las personas que toman decisiones en los medios ni siquiera son titulados de periodismo.<strong> ¿Cómo se fijaría ese criterio?</strong> ¿Tendrían los periodistas de a pie más opciones de confrontar el criterio de los dueños de los medios si no está regulado? ¿Disfrutarían los partidos minoritarios de mayor cobertura, o probablemente de mucha menos todavía, con las consecuencias que esto tendría para el pluralismo democrático? Mucho me temo que hay evidencias de lo segundo.</p><p>En fin, en la humilde opinión de quien suscribe, <strong>el origen de todo este sarao está en el hecho de que Sánchez rechazara debatir en la pública</strong><em>sarao </em>. La propuesta de RTVE sí cumplía desde un principio con los criterios de proporcionalidad fijados en la ley. Los Consejos de Informativos han hecho bien en exigírselo, porque un debate electoral es el mejor ejemplo de servicio público y <strong>no tiene sentido llevárselo a la privada sólo porque esta consiente en incluir a la ultraderecha aunque eso vulnere la ley</strong>. Por mucho que Vox ayude a resaltar el perfil moderado y progresista de Pedro Sánchez, esa jugada hizo ruido desde el primer momento.</p><p>Si la apuesta del PSOE por el servicio público es sincera, una rectificación a tiempo para aceptar ese debate en la pública evitará seguir dando alas al neo-franquismo, compense estratégicamente o no compense. No hay fin que justifique esos medios. Ojalá no haya que lamentar más tarde <strong>haber dado esas alas, cuando se cierna ya sobre el país la sombra del aguilucho</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Apr 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[No hay veto en el debate electoral de Atresmedia: la ley obliga]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Debate electoral,28A | Elecciones generales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedir el voto a la vaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/pedir-voto-vaca_1_1164868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A los políticos habría que darles las gracias por cada <em>lapsus </em>(del latín ‘resbalar’) que sufren. Los hay de muchos tipos. Lingüísticos, gestuales, de acción. A veces, sus deslices verbales, sus impulsos espontáneos y traspiés en <strong>comunicación política</strong> revelan algo de su psicología. Nos dejan pistas de su manera de ver el mundo, de lo que saben pero reprimen, de cómo entienden su oficio.</p><p>Ha viralizado estos días el vídeo de<strong> Moreno Bonilla</strong>, candidato del PP a la Junta de Andalucía, <strong>pidiendo el voto a una vaca estabulada</strong>. Algún comentarista de <strong>derechas</strong> trataba de apañarlo diciendo que ahí se ve la alta estima que el PP tiene por la ganadería española. Desde la izquierda en cambio señalan que la escena ilustra el desprecio que los Populares sienten hacia el <strong>populacho</strong>: puestos a pedir votos en cadena, no distinguen entre la vaca y el trabajador que la ordeña. En realidad no hay contradicción, son interpretaciones compatibles. Se puede tener estima por la industria ganadera como sector de mercado al tiempo que se considera al votante andaluz bajo forma animalesca, e inconscientemente se homologan ganadero y vaca cuando toca gastar suela de zapato para comerle la oreja al respetable en <strong>periodo de campaña</strong>.</p><p>Mientras reímos y comentamos el <em>meme</em>, el candidato Moreno tiene lo que buscaba, su foto a pie de establo, su imagen vinculada al <strong>sector agrario</strong> en todos los telediarios, saltando de tuit en tuit, de teléfono en teléfono. Son las alcachofas de Rajoy, la peineta de Cospedal, o el arado de Pablo Casado. Pero el periodismo y la izquierda urbanita no aprenden. Todo lo que huela a rural les suena paleto, sucio, viejuno, sin glamour, irrisorio. Identidades vetustas que jamás lo petarían en Instagram. Pero esos <em>memes</em> viralizan, el supuesto humillado <a href="https://twitter.com/pablocasado_/status/765125856561926144" target="_blank">les hace una de judo</a>, y nos la vuelve a colar, <em>Bolsonaro style</em>.</p><p>Jugada <strong>calculada o lapsus</strong>, es cierto que el candidato seguramente no hubiera pedido al cuadrúpedo otro tipo de tarea o compromiso cívico distinto al voto, ese objeto de valor supremo que el pueblo llano posee y las élites políticas necesitan. Pedir el voto a la vaca <strong>evidencia</strong> la relación jerárquica entre demandante y demandado, el constructo relacional que el candidato habita cuando sale a pasar la gorra. <em>Para votar mi partido no hace falta ser muy inteligente, para votarme cualquiera vale.</em> Más o menos la opuesta a la que maneja cierta izquierda militante, también elitista, que se preocupa muy poco por ampliar su base de voto y mucho por ‘revelarnos’ las <strong>contradicciones</strong> con las que convivimos en este mundo globalizado. Y a regañarnos por ello: <em>Para ser de los nuestros no vale cualquiera, para considerarte un igual, tienes que haberte revisado, deconstruido y corregido lo suficiente.</em></p><p>Fue Sigmund Freud, abuelo de no pocas corrientes de la psicología contemporánea, quien asoció los <em>lapsus linguae </em>con una expresión involuntaria de lo real reprimido, que se produce en <strong>momentos de tensión</strong> o fatiga. Rajoy ha dejado un largo reguero de ejemplos. Mi favorito es aquella vez que sobre Bárcenas y Correa dijo “ellos afirman su inocencia y yo estoy convencido (guiño de ojo) de que nadie pobrá… probá… podrá demostrar (<strong>guiño de ojo</strong>) que no son inocentes”. Al final alguien pudo demostrarlo, por eso bailaban su párpado y su lengua. Los lapsus hablan del miedo oculto, la culpa inconfesa, el deseo, el pecado consciente. Como aquella otra vez que prometió “haré todo lo que pueda y un poco más, si es que es posible” para llegar al <strong>ansiado acuerdo</strong> de financiación con las autonomías, cuando avistaba ya la moción de censura que se le venía encima. ¿No estaba revelando, trabalenguas mediante, su <strong>inconfesable disposición</strong> a trasgredir el marco vigente con tal de salvar la legislatura?</p><p>En otros lapsus notables, Rajoy admitió ante el Parlamento “lo que nosotros sí hemos hecho es engañar” (bien lo sabía su inconsciente) o proclamó aquello de “ETA es una gran nación”. Revelaba así la proximidad y simetría entre la <strong>marca ETA</strong> como imagen del anti-país y su idea de España. La estructura ideológica profunda que subyace a la construcción de una identidad nacional, no mediante la integración de derechos y libertades entre colectivos heterogéneos, sino <strong>por oposición al enemigo común</strong> que construye un <em>nosotros</em> cohesionado. Cuanto peor el enemigo, más fuerte la cohesión, una operación habitual en política <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/democracia_pixelada/2018/09/04/trumpizacion_albert_rivera_causas_efectos_86328_2004.html" target="_blank">que ya hemos comentado al hablar de Cataluña</a>.</p><p>Todos los políticos han dejado casos de estudio. Zapatero anunció la alianza para promover el <strong>turismo español</strong> en Rusia como “un acuerdo para follar”. Cospedal, casada con uno de los empresarios que más se ha enriquecido gracias a la política, ha alardeado en más de una ocasión de su esfuerzo por “saquear adelante” España y Castilla-La Mancha. Es fácil ver en <strong>esas sinapsis</strong> que patinan al niño interior deseando romper la máscara, <strong>confesar la culpa</strong>, librarse de la carga y quedar en paz con su (mala) conciencia. Volver a ser humano, persona antes que personaje. Pero ser político profesional implica, por desgracia, apegarse al personaje, reprimir al niño.</p><p>En fin, la vaca no le votará porque no tiene DNI, señor Moreno, pero no se preocupe que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/10/15/dirigentes_del_lugo_imputados_por_llevar_votar_enfermos_alzheimer_22701_1012.html" target="_blank">llegarán votos por caminos más allá de la razón, como es costumbre</a>. El historial de menosprecio al ejercicio del voto en España es largo, su lapsus tiene contexto, señor Moreno, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/04/19/voto_espanoles_extranjero_31433_1012.html" target="_blank">kilómetros y kilómetros</a>. En todo caso, el capítulo de la vaca bien pudiera servir para hacer reflexionar a líderes políticos <strong>de todo signo</strong>. Si quieren mantener alejados los fantasmas de la <em>lepenización</em>, la <em>trumpización</em> y el <em>bolsonarismo</em>, dejen de menospreciar eso que llaman <em>La España Vacía</em>, que todavía no lo está. Soy profesor de comunicación en Cuenca desde hace siete cursos, la <strong>matrícula en la facultad no ha menguado</strong>, y ahora lanzamos un nuevo grado en Comunicación Audiovisual. Cada año, mis alumnos me enseñan mucho sobre las poblaciones amenazadas de <strong>despoblación</strong> en el siglo XXI.</p><p>Cuando vayan al agro a por la foto, no le hablen a la vaca, ni se rían de quien lo hace. Escuchen al peón agrícola. Vengan a preguntar, a tratar de entender a las <strong>familias del mundo extraurbano</strong>, no a explicarles lo que tienen que hacer o lo anticuados que están. Quizá puedan captar que esa casi mitad de la población española que no vive en grandes ciudades, especialmente afectada por la crisis, se siente <strong>abandonada </strong>por el país oficial, perdedora en el mercado global y acorralada por el éxodo rural. Malditas las ganas que tienen de migrar a Madrid a buscarse otra vida. Son, junto a las megaperiferias urbanas, nuestros <em>oubliés, </em>nuestro<em> Sertão, </em>nuestro <em>Midwest.</em> Y darán al <em>establishment</em> un <strong>bofetón electoral</strong> utilizando al primer político que de verdad se preocupe por conectar con sus legítimos <strong>miedos y aspiraciones</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Nov 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Álvarez Peralta]]></author>
      <media:title><![CDATA[Pedir el voto a la vaca]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Elecciones autonómicas,PP,Política]]></media:keywords>
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