El clítoris, otra vez. A 50 años del 'Informe Hite' Beatriz Gimeno
Quería centrar esta columna en un tema que me inquieta: la necesidad de apostar por la soberanía digital europea ante el oligopolio de Silicon Valley, más después del anuncio de Anthropic de suspender el acceso extranjero a sus modelos de IA más avanzados, para cumplir con una directiva aprobada por la Administración Trump. EEUU no quiere que ciudadanos extranjeros puedan acceder a la tecnología más potente del planeta, porque desea reservarse su posición privilegiada. Cero sorpresa. Los líderes occidentales reunidos en Francia en la cumbre del G7 enarbolaron inmediatamente su discurso de batalla: soberanía tecnológica europea. Algo habrá que hacer. El caso es qué y cómo.
En estas estaba cuando ayer mismo me tropecé con un gran titular: el Gobierno invertirá 719 millones de euros en un proyecto español para desarrollar una gigafactoría de IA que estaría cofinanciada por Telefónica, Banco Santander y ACS. Sin entrar a valorar los compañeros de viaje de esta iniciativa, mientras leía la noticia yo pensaba en el nuevo mapa de España que se va dibujando a golpe de titulares y anuncios de inversión pública y privada, que pinta una redistribución territorial del Estado en términos de negocio (y de futuro). Y ahí cambié de idea sobre el tema de esta columna.
Llevamos meses entretenidos con discusiones sobre ChatGPT, algoritmos y demás detalles que empequeñecen el debate sobre la inteligencia artificial cuando la cuestión importante es la del territorio. Se han ido encadenando los anuncios, realizados a bombo y platillo: Aragón quiere convertirse en la potencia eléctrica; Extremadura y Asturias piden la revancha de la periferia energética; Cataluña apuesta por la ciencia y el conocimiento; Galicia por la supercomputación; Madrid, Comunidad Valenciana, La Rioja… Miles de millones de euros y hectáreas de suelo industrial prometidos en clave de liderazgo o reindustrialización y resulta que el debate de fondo es cómo se posicionan para el futuro inmediato.
Seguramente en el corto plazo el dinero de las inversiones extranjeras será muy aplaudido. Las cifras espectaculares llegan acompañadas de excavadoras y empleo en el sector de la construcción, que son fáciles de inaugurar y de fotografiar
Durante décadas el foco se puso en cuestiones como a dónde y cuándo llegaba el AVE, dónde se construían fábricas, dónde se proyectaban los grandes centros logísticos y, como consecuencia de todo ello, dónde se sumaba población y dónde se vaciaba el territorio. Seguramente el efecto será el mismo, pero el objetivo hoy está en cómo competir para diferenciarse en el mercado de la inteligencia artificial. Mientras Aragón, Madrid y Extremadura (por citar algunos ejemplos) apuestan por localizar en su territorio grandes infraestructuras que atraigan a los gigantes tecnológicos, Cataluña lo hace por las universidades y el talento científico: supercomputación e inversión en startups tecnológicas. No es la única, Galicia y otras comunidades también han entendido que quizá compense más en invertir en el verdadero valor de una revolución tecnológica, que rara vez se sitúa en construir edificios.
Es pronto para saber quién acierta. Seguramente en el corto plazo el dinero de las inversiones extranjeras será muy aplaudido. Las cifras espectaculares llegan acompañadas de excavadoras y empleo en el sector de la construcción, que son fáciles de inaugurar y de fotografiar. El conocimiento, por otro lado, está muy devaluado y tiene peor prensa. Además, necesita tiempo y los políticos no lo tienen. Sin embargo, suele dejar una huella más profunda en el tejido económico. La inteligencia artificial está generando una nueva división territorial de España y ambas opciones no son incompatibles, pero tampoco son equivalentes.
Dentro de 20 años observaremos el mapa y puede que aplaudamos la inversión que llegó al calor de las infraestructuras, a pesar del coste energético y medioambiental. No sabemos qué sociedad juzgará este tiempo, pero quizá sea una capaz de reconocer dónde se instalaron las empresas, se patentaron los avances tecnológicos, se creó empleo de calidad y bien pagado. Y dónde se tomaron las decisiones. Hoy lo que toca es decidir qué parte de España se apunta a construir y cuál invierte en retener y captar el talento. Hay sitio y votantes para las dos.
Lo más...
Lo más...
LeídoRFI presenta a Marichalar como coordinador de una asociación de mujeres juristas que usa como aval
infoLibreLa pinza PP y Junts en vivienda: del rechazo al decreto, a oponerse a frenar la compra especulativa
Selina BárcenaEl trauma de la Guerra Civil no terminó con sus víctimas
Raquel Martín-Ríos y Francisco J. Leira-CastiñeiraEuropa busca soldados: Austria amplía la mili mientras otros países reactivan el reclutamiento
Hugo CalvoLa pinza PP y Junts en vivienda: del rechazo al decreto, a oponerse a frenar la compra especulativa
Selina BárcenaRFI presenta a Marichalar como coordinador de una asociación de mujeres juristas que usa como aval
infoLibreLa ciencia explica por qué las imágenes de Ceuta favorecen el discurso antiinmigración de PP y Vox
Alba Cabañero AinaIsrael asfixia financieramente a la Autoridad Palestina: “Estamos muriendo poco a poco”
Clothilde Mraffko (Mediapart)Tu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirlaEl placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés
Pasos de vida
Del Bienquerer
¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.