CAMBIO CLIMÁTICO
La mortalidad y los avisos sanitarios por calor se disparan en el verano más cálido de la historia
El verano meteorológico de 2026, que terminó el pasado lunes 31 de agosto, es una prueba más de cómo el cambio climático es una amenaza para la salud pública de millones de personas en la península ibérica. Este verano no ha sido solo el más cálido de la serie histórica, sino que también ha establecido un nuevo récord de avisos sanitarios por calor, con más de 6.000 alertas del Ministerio de Sanidad, concentradas en el norte del país, donde la población está menos habituada a las temperaturas tórridas.
Al mismo tiempo, se han registrado nuevos máximos de fallecimientos atribuidos a las altas temperaturas. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III, estima 5.111 muertes entre el 1 de junio y el 31 de agosto, mientras que la aplicación de Mortalidad Atribuible en verano por Calor en España (MACE), del CSIC, eleva la cifra a 17.431 fallecimientos atribuibles al calor durante esos tres meses.
La diferencia entre ambas cifras radica en que el primero solo tiene en cuenta las muertes ocurridas cuando la temperatura de una zona supera los umbrales de riesgo establecidos para esa región, mientras que el MACE utiliza para su cálculo cualquier temperatura elevada asociada a un incremento del riesgo para la salud. No obstante, es el MoMo el que el Ministerio de Sanidad emplea como referencia y el que forma parte del sistema europeo de monitorización de la mortalidad asociada a las temperaturas.
Diana Gómez, responsable del MoMo, explica que la inmensa mayoría de los fallecimientos se centran en la población de más de 65 años y especialmente entre quienes superan los 85 años y padecen alguna enfermedad crónica. "En este grupo es donde se concentran casi todas las víctimas. Población envejecida que ya tienen una enfermedad de base que se agrava con el calor, muriendo de manera prematura", explica.
También añade que, cuando se habla de número de muertes por calor, se tiende a pensar en golpes de calor fulminantes provocados por la exposición a altas temperaturas, por ejemplo, entre trabajadores de la construcción o agricultores expuestos durante largas jornadas a pleno sol. Sin embargo, estos casos son minoritarios.. "Los golpes de calor apenas son un 2% o un 3% del total de nuestra estadística", subraya.
Cuando se calcula la relación entre la salud y la temperatura, siempre se tiene en cuenta el factor geográfica, ya que una máxima de 35 grados no afecta igual al organismo en Toledo que en Vigo. Y esa es precisamente una de las alarmas que encienden las estadísticas de este verano: el riesgo se está extendiendo hacia el norte de la península.
El Ministerio de Sanidad aborda ese peligro desde que en 2024 creó el mapa Meteosalud, que se actualiza cada día con el riesgo sanitario por altas temperaturas en España en las 182 zonas meteorológicas en las que se divide el país, y emite avisos amarillos, narajas o rojos para advertir del riesgo de hacer deporte en el exterior o prevenir a los grupos de riesgo. Ese sistema cruza la temperatura prevista para las siguientes tres jornadas y los datos históricos de mortalidad por calor.
El Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud, donde está incluido Meteosalud, se activó el 16 de mayo, y entre ese día y el 27 de agosto (último dato disponible), se emitieron en España 6.404 avisos regionales por altas temperaturas, un nuevo máximo. Aunque la temporada de monitoreo no termina hasta el 30 de septiembre, ya se han superado el número de alertas de otros años, y la cifra sigue creciendo porque septiembre ha comenzado con temperaturas de más de 40 grados. En 2025, el hasta ahora verano más cálido de la historia de España, se emitieron 5.178 avisos.
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Como las anomalías de temperatura se registran con mayor intensidad en el norte, donde los veranos solían ser más frescos, es allí donde el riesgo sanitario es especialmente preocupante. Por comunidades autónomas, el MoMo señala a Navarra y Cantabria como las regiones donde se produjo la mayor desviación positiva de los fallecimientos atribuibles al calor durante junio y julio, y a Cataluña en agosto.
Un ejemplo de los eventos sin precedentes registrados este verano fueron los 43,7 grados que llegaron a marcar los termómetros a finales de junio en Tama (Cantabria). La zona de Levante también es una de las que más desviación concentra, debido a la combinación de elevada humedad y calor tórrido, que dificulta la capacidad del cuerpo para regular su temperatura. Un ejemplo son los más de 60 grados de sensación térmica que se registraron el 23 de julio en Sumacàrcer (Comunidad Valenciana).
Los avisos de Meteosalud también evidencian que el riesgo sanitario en verano se concentra en el norte peninsular, siendo Barcelona (282 avisos), Girona (249), Baleares (240), Tarragona (240) y Almería (227) las provincias con mayor número de avisos, sumando amarillos, naranjas y rojos.