Un grupo de presión proisraelí reabre una causa por delito de odio contra Suso de Toro
La Audiencia Provincial de Madrid acaba de reabrir la investigación contra Suso de Toro por un presunto "delito de incitación al odio antisemita", atendiendo parcialmente el recurso presentado por el lobby Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) contra el sobreseimiento provisional de la causa determinado hace dos años por el Juzgado de Instrucción nº 37 de la capital estatal.
La Audiencia Provincial de Madrid acaba de reabrir la investigación por un presunto delito de incitación al odio antisemita, atendiendo el recurso del lobby ACOM
El tribunal considera prematuro el cierre de la causa, señalando que las publicaciones realizadas por el escritor en X podrían ser constitutivas del delito de fomento, promoción o incitación al odio, hostilidad o discriminación tipificado en el artículo 510 del Código Penal. El lobby ACOM, “organización pro-Israel referencia en España”, celebra la decisión judicial y critica publicaciones como la realizada por De Toro el 3 de marzo de 2024 en la que afirmaba que: “Al final los sionistas con su crueldad sin frenos convencen de que, después de todo, los nazis no eran tan malos. Tantas películas de Auschwitz y resulta que Gaza es peor”.
El autor, acusado por unos tuits publicados en 2024 en los que tiró “de ironía con poca fortuna” para denunciar el genocidio en Gaza, dice que “no me puedo ni debo arrepentir” y añade que “no es la primera vez que el Estado de Israel me intimida con alguno de sus instrumentos”
La organización proisraelí considera que la resolución judicial “supone un importante respaldo judicial a la tesis que esta organización mantuvo desde el primer momento: que las expresiones denunciadas no constituyen una mera crítica política legítima al Gobierno de Israel, sino que configuran un discurso de odio antisemita que deshumaniza y criminaliza colectivamente al pueblo judío, banalizando uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente”.
Suso de Toro respondió a la noticia a través de las redes sociales señalando que de momento no tiene “comunicación oficial” y que solo puede saber lo que publica ACOM en su web. En todo caso, el escritor critica ser “investigado por denunciar el genocidio que comete Israel” y se pregunta: “¿debo arrepentirme de haber escrito comparaciones entre el nazismo alemán y lo que hace el Estado sionista en Palestina?”. A continuación, De Toro responde “no me puedo ni debo arrepentir. Lamento las consecuencias que me van a llegar a mí y a mi entorno, pero no me puedo arrepentir. El autor añade que “no es la primera vez que el Estado de Israel me intimida con alguno de sus instrumentos queriendo anular mi libertad de expresión”.
El escritor comenzó a recibir el apoyo de numerosas personas a través de las redes sociales. También se posicionó la Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega (AELG)
En los días posteriores a la publicación del texto aludido por ACOM y ante la polémica que había generado, Suso de Toro procedió a corregir su redacción, escribiendo “corrijo este tuit, está mal redactado. Una maldad no tapa la otra. La intención era denunciar el genocidio palestino, no justificar el de los judíos europeos, evidentemente. Cualquiera que siga mis cuentas lo sabe”.
Dos días después, además, procedió a borrar el tuit inicial y señaló en otro post que “para denunciar la masacre en Palestina, tiré de ironía con poca fortuna...”. Añadía: “todo lo que está ocurriendo era lo esperable. Me retratan a mí interesadamente, también se retrata cada cual. Molesta la denuncia del genocidio palestino. Y, de paso, molesto yo también”.
En las últimas horas, desde que Suso de Toro hizo pública su situación, el escritor comenzó a recibir el apoyo de numerosas personas a través de las redes sociales. También se posicionó la Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega (AELG), que hizo público un comunicado en el que muestra su “apoyo y solidaridad” con el autor “ante la persecución de la que está siendo objeto”. La AELG considera que “no se pueden tolerar tales ataques a la libertad de expresión” y exige que “las instituciones condenen y acoten este tipo de propaganda que busca la autocensura de las personas sensibilizadas con la causa palestina”.
La AELG señala que estudiará “las medidas legales de respuesta frente a estas agresiones”. “La libertad de expresión y de creación de un escritor o escritora es inalienable e imprescindible en una sociedad que goza de una buena salud democrática”, declara Cesáreo Sánchez, presidente de la AELG. “La defensa de los derechos humanos es una responsabilidad y una obligación ética de todo escritor o escritora”, añade.
Entre los apoyos recibidos por Suso de Toro está el de Bruno Lopes Teixeiro, que fue denunciado por la Guardia Civil por una serie de publicaciones en las redes sociales que denuncian las políticas del Estado israelí y el genocidio en Palestina
La AELG “hace suyas” las “declaraciones publicadas por Suso de Toro” y se manifiesta “contra las agresiones del Estado de Israel al pueblo palestino, con el que está cometiendo un genocidio y por el que la propia Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU dictaminó que está cometiendo crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza”.
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Entre los apoyos recibidos por Suso de Toro está el de Bruno Lopes Teixeiro, activista ferrolano que fue denunciado por la Guardia Civil por una serie de publicaciones en las redes sociales que denuncian las políticas del Estado israelí y el genocidio en Palestina. El proceso judicial, durante el que recibió una ola de solidaridad, terminó el pasado 3 de agosto con el sobreseimiento de la causa, una decisión celebrada por Mar de Lumes, que destacó que los comentarios denunciados “están amparados por los derechos fundamentales a la libertad de expresión y a la libertad ideológica”.
En noviembre del pasado año, además, el Juzgado de Instrucción número 4 de Vigo decretó el sobreseimiento provisional de la causa que seguía contra un hostelero vigués por una presunta “incitación a la hostilidad y al odio antisemita”. El dictamen concluyó que la “crítica legítima contra Israel” no es antisemitismo.
El exterminio de la población civil gazatí hace tiempo que fue aceptado a nivel político y jurídico como un acto de genocidio, y así está siendo investigado por el Tribunal Penal Internacional, pese a las críticas de Israel y Estados Unidos. Según las cifras oficiales del Ministerio de Salud de Gaza, los ataques israelíes provocaron la muerte de más de 73.000 personas en la franja.