Crisis en Ceuta

Una sentencia, varios avisos y las redes como catalizador: cronología de una entrada masiva que tensa al Gobierno

Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades, según pudo comprobar EFE. Cientos de ellos saltaron las vallas de protección, que no estaban custodiadas en ese momento por policías, y accedieron a Ceuta.

Los claroscuros alrededor de la inédita entrada masiva de migrantes en Ceuta persisten un mes después del asalto. Y la crisis ha terminado por tensar las relaciones dentro del propio Gobierno, que no logra ofrecer un relato claro y unánime de lo sucedido. Sobre todo, entre dos ministerios de Estado: Defensa e Interior. Aún no se sabe a ciencia cierta si los servicios de inteligencia españoles fueron capaces de anticiparse y avisar del riesgo de que decenas de miles de personas irrumpieran a nado en la ciudad autónoma o si no se supo dimensionar bien la amenaza. Sí se sabe, sin embargo, cuál fue el punto de inicio. Y la importancia que tuvieron las redes sociales. infoLibre reconstruye lo sucedido con la información disponible hasta la fecha.

El miércoles 8 de julio es clave en esta historia. Ese día, el Tribunal Supremo hizo pública una sentencia en la que dejaba claras las reglas del juego a la hora de aplicar los rechazos en frontera –más conocidos como devoluciones en caliente–. El fallo, de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, resolvía un recurso de un ciudadano argelino retornado a territorio marroquí tras ser interceptado en alta mar con intención de llegar a nado a Ceuta. Y establecía que el "rechazo en frontera" está contemplado en la ley "solo para aquellos" que intentan "cruzar ilegalmente" superando "los elementos de contención fronterizos establecidos". Es decir, no puede aplicarse a quienes pretenden "entrar a nado".

Las redes sociales comenzaron a moverse tras la sentencia. Quienes conseguían acceder a nado a la ciudad autónoma publicaban su logro. Los mensajes se viralizaban. Y la falsa idea de puertas abiertas se instalaba en grupos virtuales con miles de personas. Una suerte de ‘efecto llamada’ que se constató entre el 12 y el 26 de julio, cuando las llegadas a Ceuta por vía marítima se incrementaron significativamente. Solo en la segunda quincena de julio, según los datos difundidos en su momento por el Gobierno de Ceuta, se registraron más de un millar de nadadores. Muchos de ellos, menores no acompañados que llegaban a territorio español sin ninguna documentación que permitiese su identificación.

En el Gobierno eran plenamente conscientes de este goteo incesante de migrantes. La semana previa al asalto, según desveló la Cadena Ser, el Ministerio del Interior reconoció ante Migraciones que la situación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad autónoma podía llegar a ser "crítica" y que el fenómeno de los nadadores iba "para largo". Por aquellas fechas, el Ejecutivo de Ceuta ya había planteado a la Secretaría de Estado de Seguridad, órgano superior del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, la posibilidad de colocar algún medio de contención marítimo que permitiese cubrir el agujero derivado del fallo judicial. Una barrera de boyas que, sin embargo, no llegó a desplegarse antes de la entrada masiva.

El lunes 27 de agosto, tras un luctuoso domingo marcado por la recuperación en el mar de tres cadáveres de migrantes, se reunieron de urgencia el presidente de Ceuta, Juan José Vivas, y el delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, Miguel Ángel Pérez Triano. Y reclamaron una "respuesta extraordinaria e inmediata" ante la magnitud de la presión migratoria que estaba soportando la localidad. Un par de días después, con un ritmo de llegadas superior a las 200 personas diarias y una tasa de ocupación del 1.600% sobre la capacidad de los centros de acogida, el presidente de Ceuta planteó la necesidad de un mando único que coordinara y dirigiera la respuesta a la crisis. Una petición que entonces cayó en saco roto.

Las horas previas y el aviso del CNI

Aquel miércoles 29 de julio las redes echaban humo. "La campaña alcanza su máxima intensidad. La frecuencia de publicaciones aumenta de forma muy significativa y comienzan a difundirse instrucciones específicas relativas a horarios, puntos de reunión, equipamiento recomendado y condiciones del trayecto", especifica el analista de inteligencia José María Gil en un reciente informe. En redes y grupos de WhatsApp o Facebook, alguno de ellos con más de 180.000 miembros, se comenzó a instar a la gente a que intentase cruzar la frontera aprovechando la Fiesta del Trono en suelo marroquí.

Durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados, la titular de Defensa, Margarita Robles, explicó que ese mismo día la antena del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la zona, que integran algo más de una veintena de agentes, dieron cuenta en la Delegación del Gobierno en Ceuta "de esa convocatoria para el día siguiente". La ministra evitó dar más detalles sobre cómo actuaron los servicios de inteligencia. ¿Avisaron solo de la convocatoria o también de la llegada de miles de personas a la frontera? ¿Recibieron alguna advertencia de sus homólogos marroquíes de una posible entrada masiva o estuvieron en contacto con ellos? Ambas preguntas, planteadas este miércoles al ministerio por este diario, siguen sin respuesta.

Desde Interior han defendido en todo momento que la avalancha les pilló por sorpresa. Y que nunca recibieron "informe" alguno que alertara de una avalancha migratoria como la que se produjo. Una versión en la que también ha insistido la propia Delegación del Gobierno en Ceuta, a la que Robles dijo que informaron los agentes del CNI: "No se recibió informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el 30 de julio. Lo que sí se transmitió desde esta institución, desde finales de julio, fueron los datos diarios sobre el aumento de entradas por vía marítima, comunicados a través de los canales correspondientes".

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Ambas versiones, que han tensionado al Ejecutivo, pueden ser complementarias. Puede que se avisara de un aumento de la presión migratoria o de lo que se estaba moviendo en redes sociales pero que no se advirtiera del riesgo real de una entrada de decenas de miles de personas. Es decir, que no se dimensionara bien la amenaza. Desde Interior, de momento, prefieren guardar silencio. Fuentes de Moncloa consultadas por infoLibre señalan que se "disponía de mucha información" relativa a movimientos no habituales de gente intentando llegar a nado o grupos de Facebook incentivándolo. "Pero ni los servicios de inteligencia de Marruecos ni los nuestros ni, que sepamos, los de otros países tenían elementos para temer un asalto de decenas de miles de personas".

Un flujo de entrada de 5.200 personas por minuto

En estas circunstancias se llegó a aquel 30 de julio. A eso de las 11 de la mañana, se empezaron a observar familias enteras rodeando el espigón a nado. Y media hora después ya podía hablarse de asalto masivo. Un informe elaborado por el Estado Mayor de la Defensa hace referencia a un flujo de entrada de 5.200 personas por minuto. Una cifra que, señaló Robles, "sobrepasaría cualquier capacidad de contención y control fronterizo". Ya desde primera hora, los sindicatos policiales criticaban la inacción de las Fuerzas de Seguridad marroquíes a la hora de contener el avance hacia la frontera. De hecho, la ministra de Defensa resaltaba este martes que los primeros enfrentamientos en suelo marroquí no se vieron hasta la madrugada siguiente.

A las 20.00 horas del 30 de julio ya se contabilizaba la entrada de entre 45.000 y 55.000 personas. Fue entonces cuando el delegado del Gobierno solicitó el despliegue del Ejército para dar apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Las llegadas a nado continuaron durante toda la noche. Tanto que a las 7.00 horas del día 31 ya se calculaban alrededor de 60.000 migrantes. Por entonces el Ejecutivo aún no había dado ninguna cifra que permitiera dimensionar la crisis. Sólo el Departamento de Seguridad Nacional había emitido a primera hora de ese viernes una estimación de entradas en la ciudad autónoma. Al rato, esa alerta había sido eliminada. Y la responsable de comunicación del organismo cesada de manera fulminante.

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