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Caso Bárcenas

El PSOE presentará moción de censura si Rajoy no comparece

Alfredo Pérez Rubalcaba, este martes ante la reunión del Grupo Socialista en el antiguo salón de plenos del Senado.

El PSOE presentará una moción de censura contra el presidente del Gobierno si el PP se vuelve a negar en banda a que comparezca en el Congreso por el caso Bárcenas.

Con ese anuncio, Alfredo Pérez Rubalcaba cruzaba este martes el Rubicón. Un río que muy pocas veces se ha atravesado en democracia. Sólo en 1980 y en 1987. Una herramienta parlamentaria excepcional de la que ahora echará mano el PSOE para poner contra las cuerdas a Mariano Rajoy. No para reemplazarle en la Moncloa, porque no puede y el PP disfruta de una amplia mayoría absoluta, sino para defender la "dignidad" del Parlamento frente a un Ejecutivo que pone al Congreso "en un estado de excepción" al negarse a hablar.

El secretario general de los socialistas había convocado a sus diputados esta mañana. Lo hizo en el antiguo salón de plenos del Senado, porque la Cámara baja está de obras. Se había anticipado que su intervención sería en abierto para los medios de comunicación. Su discurso lo seguían menos de 60 parlamentarios, de los 110 que componen el grupo. 

Rubalcaba enhebró una intervención más anodina, de resumen de todo el camino recorrido por el PSOE en los últimos meses, desde que la aparición de los papeles de Bárcenas motivara su petición de dimisión del presidente en febrero. Se centró después en la "deriva definitiva" del caso producida en la última semana, lo que había hecho que volviera a exigir su salida del Gobierno. Pero ahora las cosas, reivindicó, son muy diferentes a como eran hace unos meses. "Había que actuar para conseguir la dimisión. Actuar para conseguir que dimita". 

Fue entonces cuando el líder de los socialistas anunció lo que nadie esperaba para tan pronto. Todos los grupos del Congreso, dijo, comparten la "propuesta" de que el jefe del Ejecutivo acuda al Congreso para "desbloquear la situación". Él mismo pudo pulsar su opinión en sus conversaciones con los portavoces del domingo y ayer. "Y yo os voy a decir lo que voy a hacer. Si el Grupo Popular vuelve a negar la comparecencia del presidente del Gobierno, presentaré una moción de censura". En ese mismo momento, los diputados arroparon a Rubalcaba con aplausos. Él prosiguió: "En realidad, es una moción por la dignidad de esta Cámara. Para que en esta Cámara podamos debatir y votar. No quiero sustituir al presidente del Gobierno, lo que quiero es que venga a la Cámara. No quiero sustituirle. Sé que no tenemos diputados suficientes. Lo que quiero es que venga a esta Cámara, que explique, que podamos votar. Lo que no quiero es que en su huida hacia delante se lleve la dignidad del Congreso, que es la sede de la soberanía popular". Nueva ovación.

Y sorpresa, porque había sido hace apenas cuatro días, el sábado, cuando Rubalcaba se había atrevido a amagar con esa posibilidad, y no se daba siquiera como primera alternativa para presionar al jefe del Gobierno. La condicionó a que la situación se deteriorase. El momento ha llegado. Hoy ya es un hecho. 

Diputación Permanente el 24 de julio

"No quiero que debatamos si hay otro dirigente del PP que sustituye a Rajoy. Es su responsabilidad. Quiero que debatamos si este presidente puede continuar o no. Esa es la moción. Sé que está en los límites del Reglamento, pero el Gobierno, con su bloqueo a esta Cámara, no nos ha dejado otra solución, y es un problema de dignidad parlamentaria, de la soberanía popular. La oposición no tiene fuerza parlamentaria ni para cambiar al Gobierno del PP ni tampoco para convocar elecciones, pero tenemos una fuerza política y moral para exigir a Rajoy que tiene que hacer un servicio a España y dimitir, porque sus hipotecas le inhabilitan. Lo vamos a hacer por convicción democrática, y porque es nuestro deber", concluyó, de nuevo entre aplausos de sus compañeros. 

El tiempo de descuento empieza a correr ya. Hoy mismo, el PSOE registrará su octava solicitud de comparecencia por el caso Bárcenas. Esta vez, "no para que dé explicaciones", sino para gritarle a la cara "que tiene que dimitir". Petición que se discutirá el próximo 24 de julio en la Diputación Permanente del Congreso. Esa será la última oportunidad que el PP tendrá para frenar la moción de censura de los socialistas. Si ese día los conservadores se niegan a que el jefe del Ejecutivo se explique en la Cámara, el principal partido de la oposición registrará la moción de censura. Está por ver todavía qué más grupos lo apoyan y si es el mismo Rubalcaba, como parece más que probable, quien se erija como candidato alternativo.

El secretario general dejó de camino otros mensajes muy duros contra el PP. Aludió a la "atolondrada intervención" del portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, el pasado jueves, cuando llamó "delincuente" –sin presunto– a Luis Bárcenas y acusó a la oposición de "apadrinarlo". Después, a los SMS que el presidente se intercambió con su extesorero. "A la vista de esos mensajes, la palabra delincuente y apadrinamiento son las que mejor describen la relación entre los dos. Su relación epistolar. Ni más ni menos que el apadrinamiento de un delincuente. El tono de cariño, de protección y de ánimo con el que Rajoy se dirige a Bárcenas no es la manera con la que un presidente se dirige a un delincuente. Parece más bien la forma en la que alguien se dirige a un socio que le puede acabar poniendo en apuros". 

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"El problema es que admite que puede ser chantajeado"

La declaración de Bárcenas ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz y las comparecencias de Rajoy y de María Dolores de Cospedal fueron el último episodio del grave serial, prosiguió. "Un auténtico esperpento", a lo Valle-Inclán. "El presidente admitió el chantaje y se ufanó de haberlo resistido. Este el problema. Al reconocer que ha sido chantajeado, admite que puede ser chantajeado. El problema es tener un presidente que esté en disposición de ser chantajeado por quien fue su tesorero. No estamos hablando de un chantaje al Estado", como el jefe del Ejecutivo defendió ayer, "sino un chantaje al presidente del Gobierno y del PP". Rubalcaba también reprobó a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por haber dejado caer que lo que hizo que Bárcenas entrara en prisión fue que no hubo pacto, pero que se podía haber evitado. "¿Qué entiende por el Estado de derecho? A la cárcel envían a los delincuentes los jueces y los sacan de la cárcel los jueces". 

Por último, el líder de los socialistas rebatió la "estabilidad" de la que volvió a presumir Rajoy ayer en la Moncloa. "Estamos convencidos de que su permanencia al frente del Gobierno es una fuente de permanente inestabilidad". Fue entonces cuando introdujo el sorpresivo anuncio de la moción de censura, como una respuesta excepcional a una "situación extraordinariamente difícil".

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