UGT denuncia el acoso de la extrema derecha a los periodistas de izquierdas

El humorista Héctor de Miguel en el acto de entrega de los Premios infoLibre 2025, en el Ateneo de Madrid.

Tras las reivindicaciones de Comisiones Obreras de hace unos días es las que exigían al Ministerio de Interior que tomara medidas para proteger a los comunicadores, periodistas o humoristas de izquierdas ante la oleada de ataques de la ultraderecha, el sindicato UGT (AGP-UGT) también pide contundencia. En un comunicado este lunes, el sindicato recuerda que ningún profesional de la información debe trabajar bajo amenazas, insultos o agresiones físicas.

Después de que varios comunicadores como Elena Reinés o Hector de Miguel hayan anunciado que se retiran temporalmente, desde el sindicato temen que este tipo de intimidaciones se puedan estar asentando como una práctica política habitual con el objetivo de "amedrentar, expulsar voces del espacio público y romper el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz". Las consecuencias, según el comunicado, podrían suponer que la propia estabilidad de la democracia se quebrara. Argumentan que si la violencia contra la prensa se asume como un coste más del oficio, el Estado de derecho quedaría degradado.

Desde el sindicato se detienen en cómo se construyen estas narrativas. Consideran que todo comienza en el lenguaje y la deslegitimación sistemática con comentarios que identifican a los periodistas como "enemigos" o unos "vendidos". De ahí se puede pasar al señalamiento para pasar a una situación de hostigamiento. Este tipo de acoso no es universal para todos, en el caso de las mujeres, la violencia puede ser incluso mayor, según apuntan. Para ellas el acoso llega en forma de comentarios machistas o amenazas sexualizadas. Muchas como Carla Galeote o Inés Hernand han tenido que soportar vejaciones y constantes comentarios sobre su cuerpo. En el caso de Galeote, fotografías suyas han llegado a aparecer en páginas pornográficas. Desde el Sindicato exigen medidas que refuercen la protección de las mujeres periodistas frente a este tipo de amenazas.

En el comunicado también consideran que aquellos que perpetúen agresiones o amenazas contra periodistas o comunicadores deberían ser identificados y sancionados. También piden que en las coberturas en directo, haya protocolos específicos para contextos de alto riesgo cuando existan antecedentes. De los políticos solo piden que se comprometan a no alentar discursos de odio contra la prensa y condenar cualquier tipo de intimidación. Por último, exigen cooperación con las plataformas para preservar pruebas, retirar amenazas con rapidez y evitar que denunciar suponga un castigo para la víctima.

Oleada de ataques ultraderechistas

El comunicado llega después de que varios comunicadores hayan denunciado amenazas e intimidación por parte de la ultraderecha. En las últimas semanas, tanto Elena Reinés, comunicadora y fundadora de Woke Up News, como Héctor de Miguel, humorista y presentador de Hora Ventipico en la Cadena SER, han anunciado su retirada temporal del ojo publico por distintas amenazas.

En el caso de Reinés, la comunicadora publicó una nota en Instagram en la que declaraba que se marchaba con un rotundo "voy a parar", después de recibir una multitud de mensajes con amenazas de muerte por parte de ultraderechistas y sufrir una campaña de acoso en redes sociales.

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En declaraciones a elDiario.es, la creadora indicaba que todo comenzó después de que Woke Up News, una red de creadores de izquierdas de la que es fundadora, publicara un video desmintiendo bulos sobre el accidente de tren de Adamuz. A partir de la publicación de ese video empezó a recibir mensajes que ella misma describe como "brutales, de violencia explícita y de deseos de muerte".

En el caso de Héctor de Miguel, todo llegó a raíz de su último programa, en el que parodiaba al presentador Nacho Abad por su cobertura con "imágenes truculentas" del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). La asociación de policías Jusapol lo señaló y criticó. Otros usuarios, como el activista ultra Alberto Pugilato, pasaron de las críticas a las amenazas directas: "Si algún familiar considera pasarse y darles un par de aplausos como se merecen, aquí tienen las fechas y sitios", publicó en redes sociales. A este comentario le sucedieron otros tantos mensajes de odio y amenazas directas, acompañados de simbología fascista en algunos casos.

Para Sarah Santaolalla, las amenazas no llegaron solo a través de las redes sociales. El pasado enero, aparecieron varios mensajes con amenazas de muerte a la analista política y tertuliana, pintados en la tumba de las Trece Rosas, ubicada en el Cementerio Civil de la Almudena. En letras rojas se podía leer: "Sara Santaolalla RIP".

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