Sistema electoral

Aragón y Castilla y León, un reparto de escaños que podría ser más justo pero abriría una pugna territorial

Hemiciclo de las Cortes de Aragón.

El año 2026 arranca con dos elecciones prácticamente consecutivas, las de Aragón y Castilla y León, que se celebrarán el 8 de febrero y 15 de marzo, respectivamente. El resultado de esos comicios condicionará la política nacional, como ocurrió con las elecciones en Extremadura. Los sondeos dan prácticamente por segura la mayoría de la derecha en ambos territorios, con una victoria del PP y un Vox en auge. Un escenario que tratará de aprovechar el principal partido de la oposición para reclamar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la convocatoria de elecciones generales.

¿Pero pueden extrapolarse esos comicios a nivel nacional? Aunque hay unas comunidades más conservadoras que otras, sus resultados sí que se pueden utilizar como termómetro electoral, teniendo en cuenta que en Aragón gobernaba el PSOE hasta 2023—al igual que en Extremadura, histórico bastión socialista—. ¿Pero hasta qué punto el sistema que rige en estas autonomías es proporcional? Es decir, refleja de manera más exacta la distribución de votos en la asignación de escaños o puestos. A nivel nacional, el sistema no es proporcional y las formaciones mayoritarias son las más beneficiadas del reparto de escaños (que no es igual a su porcentaje de votos). ¿Sucede lo mismo a nivel autonómico?

Pese al mantra popular, el factor fundamental no es tanto la fórmula elegida, que se rige por el sistema d'Hondt, como la elección de la provincia como circunscripción y, de forma especial, el establecimiento de escaños fijos por provincia sin relación alguna con la población. Es lo que ocurre con la elección al Congreso. Sin embargo, en el caso autonómico los expertos consultados por infoLibre apuntan a que es "más proporcional" que el sistema para acceder a la Cámara Baja. Lo que sí hay es un mínimo de escaños por provincia que provoca que el escaño "valga" más o menos en función del territorio. Cambiarlo podría afinar proporcionalidad y favorecer a algunos partidos, pero también abrir un conflicto territorial.

"Un modelo más proporcional no alteraría de forma sustancial el resultado"

En Aragón, el Parlamento autonómico cuenta con 67 escaños frente a los 81 procuradores asignados a Castilla y León y en ambos hay que pasar del 3% de los votos para obtener representación. En el primer caso, se reparten en tres circunscripciones: Zaragoza, Huesca y Teruel. Hay un mínimo de 14 escaños por provincia —42 fijos en total— y los 25 restantes se reparten por población. En el segundo caso, son nueve: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. El mínimo, en este caso, son tres escaños por provincia, con 27 escaños fijos. El resto se reparte en función de la población.

"La proporcionalidad viene marcada por el número de escaños que tú tienes en cada circunscripción", explica Pablo Simón, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid y doctor por la Universitat Pompeu Fabra. "Si tú la comparas con la ley electoral que tenemos en vigor en el Congreso, es muchísimo más proporcional", sintetiza. Tanto él como Cristina Monge, politóloga y doctora por la Universidad de Zaragoza, aseguran que con otro modelo "no se alteraría de forma sustancial el resultado", con la derecha por encima del 50% de los votos, según los sondeos.

Simón identifica, no obstante, un factor relevante en el peso demográfico desigual dentro de cada comunidad. En Aragón destaca la "macrocefalia" —la concentración desproporcionada de población, poder económico, administrativo y político en una sola ciudad, usualmente la capital— de la provincia de Zaragoza "respecto a Teruel y a Huesca", lo que impacta en las opciones de las fuerzas pequeñas. "Es normal que los partidos pequeños y medianos consigan más fácilmente diputados en la provincia de Zaragoza que en las otras". En Castilla y León, matiza, ese efecto existe con Valladolid pero la diferencia "es mucho menor". Es más, el politólogo cree que por ese motivo la izquierda se presenta por separado, porque le es más sencillo conseguir representación en Zaragoza.

¿Si se cambiara el modelo por uno de circunscripción única se alteraría mucho el resultado? Simón admite que, en ese caso, podrían entrar "uno o dos escaños más" para formaciones como Unión del Pueblo Leonés o para fuerzas pequeñas de izquierdas. Pero insiste en que con las tendencias de voto que maneja, el cambio "no sería estructural". Una tesis que Monge comparte, partiendo de las últimas elecciones autonómicas. "En todos los escenarios había una mayoría de PP y Vox, con una horquilla de escaños entre 34 y 36, en función de la simulación", en el caso de Aragón. Sucede lo mismo con Castilla y León, donde ambas fuerzas superarían la barrera de los 41 escaños.

La circunscripción única o la eliminación del 3% beneficiaría a Podemos e IU/Sumar

En el plano nacional, las voces expertas coinciden en que una circunscripción autonómica ayudaría a reducir las desigualdades. Para las elecciones europeas, opera la circunscripción única, en la que todo el país se convierte en un solo distrito electoral. ¿Ese modelo a quién beneficiaria en el caso de las elecciones autonómicas? ¿Y qué pasaría si no hubiera un umbral mínimo de votos , en este caso del 3%, para para poder entrar en el reparto de escaños?

En Aragón, al contrario de lo que sí ha pasado en Castilla y León, ningún partido ha tenido nunca la mayoría absoluta. "Siempre ha sido tierra de pactos", explica Monge, nacida en Zaragoza. Sobre a quién afectaría más que el modelo fuera más proporcional, apunta que "los perjudicados estarían sobre todo en Teruel por su sobredimensionamiento electoral, pero dependería del modelo. Simón cree que si se eliminara el mínimo de escaños por provincia, implicaría que más escaños de provincias menos pobladas pasarían a las más pobladas, lo que generaría un "desequilibrio" territorial.

Por lo que respecta a Castilla y León, que sufre de este fenómeno de despoblación, si se redujera o eliminara el mínimo de tres escaños por provincia, Soria, Ávila, Segovia, Palencia y Zamora perderían peso relativo y los escaños se desplazarían hacia las más pobladas, sobre todo Valladolid, León, Burgos y Salamanca. Esto, a su vez, beneficiaría a partidos pequeños como Izquierda Unida, Podemos y Sumar, que se suelen quedar a las puertas. En el caso de UPL, dependería de si el voto se reparte solo en León o logra extenderse y de si existe "una circunscripción autonómica de compensación". Los perjudicados serían PP y PSOE, por el bonus recibido en las provincias pequeñas.

Aragón va a las urnas con el PP en manos de Vox y con Alegría como termómetro del estado del PSOE

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En el caso concreto de Aragón, con un modelo de circunscripción única Monge asegura que ganarían Podemos, Vox e IU, mientras que perderían PP, PSOE y PAR. En el caso de mantener las tres circunscripciones, pero sin la barrera del 3%, explica que "ganarían PSOE, Vox y Podemos", mientras que perderían Teruel Existe y el PAR. Con un modelo de cuatro circunscripciones, con Huesca, Teruel, Zaragoza ciudad y Zaragoza provincia, ganarían PSOE y Vox y volverían a perder Teruel Existe y PAR, según los datos recopilados por la experta.

¿Están partidos como UPL o CHA infrarrepresentados?

En las próximas elecciones también hay formaciones que están ligadas al territorio. Es el caso de Unión del Pueblo Leonés (UPL) y de la Chunta Aragonesista (CHA). ¿El sistema electoral les infrarrepresenta? Los expertos apuntan a que no es así. "La Chunta no estaría especialmente perjudicada porque su voto está repartido de forma eficiente territorialmente. En las últimas autonómicas, recuerda Monge, obtuvo el 5,10% del voto y tres diputados 5,35%de la cámara). Y añade un dato relevante: en tres simulaciones distintas —circunscripción única autonómica, provincias sin mínimo y separar Zaragoza ciudad como circunscripción propia— CHA mantendría tres escaños en todos los escenarios. En otras palabras, no habría “efecto mariposa”.

En el caso de UPL, al ser un partido muy concentrado en la provincia de León, no suele estar "infrarrepresentado" por dispersión, como les pasa a partidos con voto repartido por toda la comunidad. Su límite suele ser otro: que el sistema provincial no le "devuelve" escaños por votos fuera de León, y que en provincias pequeñas no tiene representación.

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