Elecciones en Aragón

El PP se resigna a repetir el resultado de 2023 ante la fortaleza de Vox en Aragón: "Es el nuevo voto protesta"

El presidente de Vox, Santiago Abascal, interviene durante la clausura del acto un acto de campaña en Aragón

El Partido Popular quería iniciar un nuevo ciclo político con un carrusel electoral que evidenciara la debilidad del PSOE frente a la de su formación. Sin embargo, tras los comicios en Extremadura, lo que ha quedado patente es la fortaleza de Vox y la dependencia del partido de Alberto Núñez Feijóo de la extrema derecha. A escasos días de que se celebren las elecciones en Aragón, los conservadores ya asumen que el PP de Jorge Azcón podría "quedarse como está", con 28 escaños, frente a un Vox que pasaría de los siete diputados actuales a los 12 o 13, según los sondeos. Todo ello sin "hacer nada", según lamentan las fuentes consultadas. En ese sentido consideran que la extrema derecha de Santiago Abascal se está beneficiando de una "inercia global" en la que no le hace falta abordar los problemas del territorio para ganar votos. "Es el nuevo voto protesta", resumen.

Esa ha sido, precisamente, la queja manifestada por el líder del PP este miércoles en un acto desde Binéfar (Huesca). El conservador ha multiplicado su presencia esta última semana en Aragón y llamó a "no dividir las fuerzas" para garantizar un gobierno "estable" presidido por el PP. "Quien prefiera la presidencia de Azcón, que vote a Azcón. No hay subterfugios ni atajos. Y los que se queden en casa se convertirán en votantes de alguien que no se lo merece", señaló, apelando a los abstencionistas. Y añadió, dirigiéndose a los votantes que prevén dar su papeleta a Vox el próximo domingo: "El voto del enfado no soluciona ningún problema. El voto del enfado es un voto perdido. El único voto que soluciona problemas", subrayó, es el que "sirve para hacer mayorías".

Tanto Génova como el PP de Aragón temen que el adelanto electoral no mejore el resultado del PP —o lo haga mínimamente— y solo sirva para aumentar la dependencia de la formación ultra, con la que Azcón compartía gobierno hasta la ruptura de julio de 2024. Su consuelo es que el PSOE obtenga "su peor resultado histórico", pero eso no resolvería el que es el principal problema para la derecha tradicional y es que a Vox nada "parece afectarle", ni las cuitas internas dentro de su organización tras las últimas quejas de Javier Ortega Smith, ni las denuncias por el desvío de fondos de su organización juvenil y tampoco las sanciones del Tribunal de Cuentas por financiación irregular. "Eso a nosotros nos penalizaría, pero ellos siguen subiendo", analizan.

Azcón pasa al ataque en la recta final de campaña

La manera de encarar la campaña tampoco parece estar funcionando. Azcón no quiso repetir los errores de la presidenta extremeña, María Guardiola, y ha tenido mucha presencia en medios estatales, lo que ha implicado 'nacionalizar' la campaña frente a la que hizo su homóloga en Extremadura, más centrada en el territorio. Así, en el PP concluyen que no es un "problema" de la campaña sino de la propia "inercia electoral", en la que Vox consigue "colocar" mejor sus mensajes, aunque sean todos genéricos. Los ejes sobre los que ha pivotado la campaña de Alejandro Nolasco, candidato del partido ultra, no varían respecto a los de otros territorios: inmigración, vivienda, sector primario, bajadas de impuestos y el discurso anti-bipartidista.

Todo ello ha llevado al PP a cambiar de estrategia. El propio Azcón ha pasado de ignorar por completo a Vox hasta el pasado domingo a entrar al choque contra los ultras. "La política que hace Vox se basa o en el miedo o en el populismo. Lo que hoy está defendiendo Vox es que el PP y el PSOE somos iguales. ¿Os acordáis quién se inventó eso? Pablo Iglesias. Esto empezó a decirlo Podemos.", dijo en un mitin desde Teruel este martes. "¿Me queréis decir que yo soy igual que Pilar Alegría? ¿Qué nosotros hemos gobernado igual? [...] Venga, hombre. Vox hoy es el mismo populismo que era Podemos y no estamos dispuestos", añadió.

En el debate de RTVE, el presidente aragonés dijo que el candidato de Vox era una mezcla "entre el doctor House y [Donald] Trump", en referencia al famoso personaje televisivo y al presidente norteamericano, porque "siempre está enfadado". A renglón seguido le recordó a Nolasco, que fue su vicepresidente, después de que el ultra asegurara que la comunidad va camino de ser "Aragonistán" por culpa del PP y del PSOE. "Pues gobernó conmigo", le respondió Azcón en dos ocasiones.

Vox, el partido franquicia

Vox, en la práctica, funciona como un "partido franquicia". Se trata de un concepto acuñado por el consultor de comunicación política y redes sociales, Xavier Tomàs, y para referirse a un partido que basa su proyecto en temas nacionales y específicos, en el voto protesta y en el hiperliderazgo de su principal referente, en este caso Santiago Abascal, dejando de lado las acciones locales o regionales. "La dinámica organizativa y de mecanismos de toma de decisiones y de movilización del voto de Vox, y en general de la extrema derecha, es propia de este partido franquicia", explica el consultor en conversación con infoLibre.

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Tomàs realiza un símil para explicarlo. "Es como si un pequeño emprendedor decidiera invertir su dinero en abrir una franquicia de, por ejemplo, comida rápida de una gran cadena de restaurantes. Pues bien, el éxito o fracaso de ese proyecto —cuántos clientes van a comer al restaurante, es decir, votan por Vox en ese municipio— no depende de cómo cuide el restaurante, de si va cada día al negocio o no, de si el local está más o menos limpio, controlado o supervisado… ni siquiera de si hace acciones de márquetin propias. Todo el éxito o fracaso del negocio dependerá de vectores nacionales, con independencia de si el emprendedor —en este caso candidato—, dedica más o menos tiempo, tiene un u otro perfil, o hace más o menos acciones".

Esta cuestión, subraya el experto, es "clave" para "entender las tendencias locales y regionales de voto a Vox y el por qué de estas". Es la lógica detrás de cada campaña de Vox y, según Tomàs, sus rivales deberían tenerla "muy en cuenta". En ese sentido, recalca que tanto en las elecciones autonómicas de Extremadura como ahora en las de Aragón, el 50% de las referencias de los rivales hacia la formación ultraderechista han sido por el nombre de su candidato. Eso, señala, "es error estratégico" teniendo en cuenta "el mecanismo de marco mental como partido franquicia". Tomàs vuelve así al ejemplo del restaurante. "Es como si el local rival utilizara el nombre del empresario y no el de la franquicia ni sus características para persuadir a los clientes de irse", expone.

A modo de resumen, para este tipo de partido-franquicia, lo importante no es el quién —el candidato local, ni el dónde —el municipio, provincia o región— ni si en ese territorio se hacen muchos o pocos actos, mucho o poco activismo, etc... sino el qué. Es decir, los temas de la campaña, y el cómo se dice, con un tono enfadado en clave protesta. Para ello la formación ultra se sirve de las redes sociales y ha implementado sus propios canales, como plataformas de streaming como Bipartidismo Stream. A todo ello se le suma que "decir que eres de derechas ya no es un acto de vergüenza, sino todo lo contrario", según expone el consultor. "Hoy es un símbolo de rebeldía y movilización de voto", zanja.

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