Mónica García: "El buen periodismo defiende la verdad y la democracia; la ultraderecha lo contrario"
“Ministra de Sanidad. Portavoz de Más Madrid. Médica y madre de tres hijos. Con la mirada puesta en la sanidad pública y el bien común”. Así se presenta la propia Mónica García (Madrid, 1974) en sus cuentas en redes sociales, donde desarrolla una concienzuda labor de divulgación de su labor política, centrada en asuntos tan importantes como la nueva ley del tabaco o el anteproyecto de ley para prevenir el consumo de alcohol por menores de edad.
Temas que no deberían ser controvertidos, pero que levantan una polvareda considerable al estar implicados actores con intereses contrapuestos, por lo que es necesario hace mucha pedagogía para explicar adecuadamente las medidas a la ciudadanía. Eso es, precisamente, lo que hace García de manera insistente, consciente de la necesidad de una buena comunicación, aprovechando las posibilidades de las redes para garantizar el derecho a una información veraz.
Es por ello que, para la ministra, un periódico debe ser “un agente de salud pública”, ya que “una sociedad bien informada también es una sociedad más sana”. “Ya lo dije durante la crisis del hantavirus: cada periodista ofreciendo información veraz en una crisis es un agente de salud pública”, recuerda en esta conversación con infoLibre en torno al momento del periodismo y la democracia en tiempos de algoritmos.
Frente al 'scroll infinito', necesitamos pararnos a leer y ver contenido trabajado que nos lleve a la reflexión, a generarnos dudas, a aprender
Así, considera “muy necesario” el lema adoptado recientemente por este diario: Somos resistencia. ¿Y por qué es necesario? “Porque en un momento en el que el periodismo está siendo señalado y atacado, informar e informar bien y con rigor también es una forma de resistir”, plantea, poniendo en valor, además, al oficio periodístico en sí mismo: “El periodismo es una pata de la mesa democrática. Si el buen periodismo cojea, la democracia se tambalea. No puede haber una ciudadanía que ejerza sus derechos si no está bien informada”.
Usuaria asidua de las redes sociales, como decíamos, avisa García de que hoy hay que “prestar especial atención a peligros nuevos” sobre los que puede que no hayamos reflexionado lo suficiente, como la “amenaza de nuevas formas de comunicación online que pretenden hacer llegar al ciudadano unos contenidos y estímulos que poco tienen que ver con el periodismo y la información veraz y bien trabajada”.
Un periódico es resistencia cuando prefiere perder contratos de publicidad o algunos clicks si eso compromete su credibilidad
Lo mismo ocurre con la inteligencia artificial, una herramienta que, recuerda la ministra, “no decide por nosotros”. “El riesgo está en cómo la usamos y en quién la controla. El periodismo, igual que muchos otros trabajos, puede mejorar y avanzar con la IA. Pero también tiene peligros. Ninguna IA va a poder sustituir nunca a la empatía y la capacidad de análisis que ha de tener un periodista a la hora de sentarse delante de una hoja en blanco y ponerse a escribir”, plantea.
Para hacer frente a estos retos comunicativos a los que todavía nos estamos habituando, en su opinión, es “imprescindible” detenerse a pensar. Tirar del freno de emergencia y bajarse de este mundo acelerado, por así decirlo, en el que cohabitamos en una considerable “saturación” de estímulos. “Si todo hace ruido, nada se escucha”, advierte, apostando por hacer más a menudo un ejercicio que pareciera que cada vez hacemos menos.
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Y prosigue: “Detenerse a pensar es imprescindible. El pensamiento crítico es la vacuna frente al autoritarismo. También es la vacuna frente a unas formas de consumo de contenido que anestesian nuestro pensamiento. Frente al scroll infinito, necesitamos pararnos a leer y ver contenido trabajado que nos lleve a la reflexión, a generarnos dudas, a aprender. La complejidad de nuestro mundo no cabe en un reel”.
Una vez dicho todo esto, sin embargo, lamenta la ministra que nos hayamos acostumbrado a la desinformación, algo que nos lleva a "más odio, más desconfianza y una sociedad cada vez más fragmentada”. Eso es, justamente, lo que le interesa a la extrema derecha, que ataca a los buenos periodistas porque tiene “valores antagónicos” a ellos. “El buen periodismo defiende la verdad, la pluralidad y la democracia. La ultraderecha todo lo contrario. La reflexión siempre va a ser la principal vacuna contra el odio”, remarca.
Por último, defiende García la importancia de “los reportajes, los contextos, las historias que explican no lo que pasa, sino por qué pasa”, pues el periodismo, que actualmente está en una encrucijada entre “captar atención o generar confianza, tiene la obligación de señalar los abusos de poder, vengan de donde vengan”. “La pregunta que los periodistas hacen demasiado poco es ‘¿quién se beneficia de esta decisión?’ Se pone poco foco en los poderes que rigen nuestra sociedad y que no surgen de las urnas”, apunta, antes de rematar con una afirmación que en infoLibre nos suena familiar: “Un periódico es resistencia cuando prefiere perder contratos de publicidad o algunos clicks si eso compromete su credibilidad”.