POLÍTICA
La política internacional zarandea el tablero con Sánchez tratando de liderar frente a un PP desubicado
El orden mundial vive un absoluto vuelco durante este arranque de 2026. El movimiento de Donald Trump en Venezuela y el foco en otras zonas clave como Groenlandia han sacudido la geopolítica. Una nueva era de carácter imperialista se abre paso en una escena internacional donde se entierran de forma vertiginosa las reglas nacidas tras el desastre de la II Guerra Mundial. Y esto afecta de lleno también a la política española. Todo es un hervidero con consecuencias impredecibles.
Venezuela es desde hace años un tema que sacude la política española. Y ahora aún más con La Moncloa tratando de armar alianzas ante el avance sin miramientos de Trump, mientras que la derecha se ha quedado descolocada tras la designación de Delcy Rodríguez al frente del Ejecutivo de Caracas por orden de la Casa Blanca. Y las izquierdas apretando contra las políticas de la UE y evidenciando diferentes sensibilidades a la hora de buscar respuestas.
A esto se ha sumado la variante ucraniana, con la posibilidad sobre la mesa de que España envíe tropas a ese país una vez se firme algún tipo de tratado de paz. Esto ha encendido las alarmas dentro del propio bloque de investidura. Y todo ello bajo la sombra de la pasividad y el desnorte de la UE ante una posible invasión de Washington de Groenlandia, dependiente de Dinamarca.
El debate nacional ha quedado en segundo plano en estos primeros días de enero. Pedro Sánchez, además, insiste en su perfil internacional en un momento muy complicado de la legislatura y trata de liderar iniciativas internacionales en un contexto en el que la UE está desdibujada.
España trata de armar alianzas
El Gobierno español se ha convertido en el que condena de forma más rotunda la acción “ilegal” de Trump en Venezuela y, por eso, está tratando de presionar no sólo de manera conjunta con Bruselas, sino que se mueve también en el ámbito iberoamericano como se evidenció con el comunicado conjunto firmado junto a Brasil, México, Colombia, Chile y Uruguay defendiendo la soberanía de los países frente a la administración norteamericana.
La UE sigue en estos momentos sin un plan público ante las ansias colonialistas de Trump, que apunta ya sin tapujos a Groenlandia. El mensaje que mandó el titular español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, es que la Unión debe tener una voz “unida y fuerte” y asumir “su propia soberanía” para ser un “referente global” y que no triunfe “la ley de la selva”.
Lo que sí ven en el Gobierno y en el PSOE es que la derecha ha caído en sus propias contradicciones y está en un atolladero por la situación que se está viviendo, al no atacar a Trump y ver a la vez cómo Delcy Rodríguez está al frente de Caracas después de años utilizándola como figura contra el Gobierno de Pedro Sánchez. “El PP está muy desubicado”, trasladó el propio Albares, quien echó en cara a Génova 13 haber utilizado al pueblo venezolano durante años para desgastar a Sánchez.
Las contradicciones del PP
El Partido Popular sigue atrapado en su posición. De hecho, en la rueda de prensa de Génova no salió ninguno de los responsables de temas internacionales y latinoamericanos del partido, sino que la ofreció el responsable económico, Juan Bravo, que volvió a reiterar la petición de un proceso electoral democrático en el que estén presentes Edmundo González y María Corina Machado.
“El futuro de Venezuela no puede pasar por Delcy Rodríguez, que era la mano derecha del dictador", aseguró este dirigente de los conservadores, quien no quiso entrar en críticas a Trump ni pronunciarse sobre las palabras de Faes lamentando la actitud de la Casa Blanca respecto a Venezuela. Además, los populares tampoco han concretado cuál es su postura de envío de militares a Ucrania si hay un acuerdo de paz: “Cuando nos llamen, nos pronunciaremos”.
Precisamente ese posible envío de tropas de España a Ucrania ha provocado grietas de nuevo en el bloque de investidura, especialmente porque Podemos e Izquierda Unida son contrarios. Esto haría que para sacarlo adelante en el Congreso el PSOE tendría que mirar precisamente en el Partido Popular. En La Moncloa insisten en que se debe hacer, aunque alejan todavía ese escenario porque todavía no hay ni visos de que pueda haber un acuerdo de paz en Ucrania con Rusia.
Podemos e IU, en contra de las tropas en Ucrania
Podemos se ha convertido en el partido del ala progresista más duro con el Gobierno por su postura en temas internacionales. "No será con el voto de Podemos. No a las guerras por dinero", trasladó la líder del partido, Ione Belarra, quien, en su opinión, Sánchez "se propone enviar tropas españolas a Ucrania para hacer de empresa de seguridad de los EEUU y que así puedan hacer sus negocios, es decir, su robo neocolonial de tierras raras con tranquilidad".
Trump no descarta la vía militar para hacerse con Groenlandia
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Según Belarra, Trump está "repartiéndose el mundo de una forma neocolonial como si se tratara de una partida de Risk" y España y Estados Unidos están siendo cómplices, La formación morada sigue insistiendo en que el Gobierno de coalición debería sacar al país de la OTAN y romper relaciones con la administración norteamericana.
Dentro del bloque de la coalición, IU se ha alejado de Sánchez. Como señaló Enrique Santiago: "Nuestra posición es que cualquier fuerza de interposición o de verificación de un acuerdo de paz tiene que actuar bajo un mandato en derecho internacional y eso es un mandato de las Naciones Unidas con un acuerdo del Consejo de Seguridad". “Lo que no vamos a apoyar es enviar tropas a una guerra, a una situación de conflicto armado", remarcó.
Desde Movimiento Sumar, el partido de Yolanda Díaz, no se ha concretado una postura fija respecto a ese posible envío. Fuentes de esa formación insisten en que todavía falta tiempo para concretar ese plan y que hay que estudiar todos los detalles para dar una opinión final. El presidente del Gobierno arrancará la semana que viene una ronda de reuniones con los grupos, exceptuando a Vox, aunque en La Moncloa señalan que este plan todavía está esbozando y que “desgraciadamente” todavía no hay un acuerdo de paz.