La política exterior de Trump

EEUU planea financiar a medios afines a la derecha radical en Europa antes de las elecciones de 2027

Pedro Sánchez y Donald Trump.

El Departamento de Estado de EEUU comunicó al Congreso el 21 de agosto su intención de destinar cuatro millones de dólares a programas relacionados con medios de derechas en Europa. La cifra forma parte de un paquete de al menos 25 millones de dólares de los que se beneficiarán organizaciones de la sociedad civil vinculadas a causas conservadoras, coincidiendo con elecciones decisivas en el continente, entre ellas las que tendrán lugar en España, según reveló Reuters esta semana citando a cuatro fuentes conocedoras de la operación.

Tres millones de esos fondos, según la citada agencia de noticias, estarán destinados a combatir lo que EEUU denomina “retroceso democrático en Europa”, una agenda coincidente con la de los partidos de ultraderecha a lo largo y ancho del continente y que Washington vincula a la inmigración, los medios independientes y la legislación de organismos supranacionales, como la Unión Europea. El millón restante servirá para crear un “consorcio de periodistas” que defienda “la soberanía nacional” frente a Bruselas, los “derechos naturales” y la “libertad religiosa”.

Reuters no pudo identificar qué organizaciones o periodistas recibirán el dinero. La Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado que dirige Marco Rubio sostiene que el objetivo es reforzar los vínculos transatlánticos y defender la libertad de expresión, y niega financiar partidos políticos.

El diario alemán Handelsblatt informó hace apenas un mes de que una influencer de la extrema derecha alemana, de apenas 25 años y vinculada a la AfD, había solicitado financiación estadounidense para crear una nueva red mediática en una iniciativa que encaja como un guante con los objetivos del Departamento de Estado de EEUU.

Esta partida se sumará a otros 10 millones cuya existencia ya era conocida desde julio y que se enmarcan en el contexto de una propuesta más amplia de casi 180 millones de dólares. De ella forman parte programas semejantes concebidos para influir sobre China, Corea del Norte, Sudáfrica y Brasil. La aprobación de esta financiación debe votarse a finales de este mes, según las fuentes citadas por la agencia.

En período preelectoral

Lo que se conoce del programa de influencia diseñado por la Administración Trump no menciona a España, pero se ha conocido apenas unos meses antes de la celebración de unas disputadas elecciones generales que decidirán la continuidad del Gobierno presidido por Pedro Sánchez o su relevo por otro en manos de la derecha (PP) y la ultraderecha (Vox). El presidente de Estados Unidos ha ignorado hasta ahora a Alberto Núñez Feijóo, pero no disimula, desde su regreso a la Casa Blanca, hace ahora 19 meses, su animadversión hacia Sánchez y su apoyo al líder de los ultras españoles, Santiago Abascal, al que le gustaría ver al frente del Ejecutivo español.

El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, respondió en julio a los primeros anuncios de financiación destinada a influir en la política europea con un mensaje en X en el que avisó de que Francia no tolerará intentos de injerencia extranjera en sus procesos electorales, vengan de donde vengan.

No se trata de un episodio aislado dentro de la política exterior de la Administración Trump. En marzo, The Guardian publicó un cable —una comunicación oficial, cifrada y confidencial— firmado por Marco Rubio que ordenaba a embajadas y consulados coordinar campañas contra lo que Washington califica de propaganda antiestadounidense.

El documento pedía expresamente reclutar a influencers, académicos y líderes comunitarios locales para que los mensajes financiados por EEUU, a favor de sus políticas y de las narrativas de la extrema derecha, parecieran espontáneos y no dirigidos desde el Departamento de Estado. 

También proponía que las actuaciones se llevasen a cabo en coordinación con la unidad de operaciones psicológicas del Pentágono y el uso de la función Community Notes de X para dar verosimilitud a los mensajes que interesen a los intereses de Trump y sus aliados manipulando el sistema de verificación colaborativa de la red del multimillonario ultra Elon Musk que originalmente se diseñó para añadir contexto explicativo a publicaciones que resultan engañosas, inexactas o incompletas.

El pulso con Sánchez y la cercanía con Vox

La financiación de medios y creadores de opinión al servicio de la extrema derecha se ha confirmado en un momento de fricción abierta entre la Casa Blanca y el Gobierno español. En marzo, tras la negativa de España a ceder las bases de Rota y Morón para operaciones contra Irán, Trump amenazó con cortar todo el comercio con España.

El presidente de EEUU ha reprochado también a Sánchez que España sea el único socio de la OTAN que, desafiando sus exigencias, no se ha comprometido a elevar su gasto en defensa al 5% del PIB. En junio volvió a insistir en que no es “muy fan de España” y atribuyó esa distancia a una supuesta radicalización del país hacia la izquierda.

Con Vox, en cambio, la relación de la Administración estadounidense ha sido de otro signo. Santiago Abascal asistió a la toma de posesión de Trump en enero de 2025 y el propio presidente estadounidense ha llegado a felicitarle públicamente por su trabajo y “por difundir tantos mensajes magníficos para el pueblo de España y para la gente en todo el mundo”.

De momento, nadie ha identificado a los beneficiarios de los cuatro millones de dólares destinados a medios europeos, así que aún no puede establecerse por ahora un vínculo directo entre esa partida y ningún medio español concreto de los que forman parte de la constelación ultra en nuestro país.

La financiación como guerra híbrida

Esta estrategia de EEUU, en todo caso, parece encajar con la definición que la propia OTAN hace de las amenazas híbridas: una combinación de medios militares y no militares, abiertos y encubiertos —entre ellos la desinformación y la presión política— con el objetivo de sembrar dudas y debilitar instituciones sin cruzar el umbral de una guerra convencional.

El Centro Europeo de Excelencia para la Lucha contra las Amenazas Híbridas, conocido como Hybrid CoE, añade un matiz relevante. Esas amenazas, como las diseñadas desde Washington para influir en los procesos electorales europeos, explotan vulnerabilidades sociales ya existentes, como el miedo, la polarización o la desconfianza institucional, para intentar alterar la toma de decisiones democráticas.

La utilización de fondos para promover a los ultras tiene varios de esos rasgos. Selecciona temas que activan narrativas propias de la derecha radical europea, como la inmigración o la soberanía nacional, y busca alterar el equilibrio de recursos entre medios alineados con los ultras y el resto del ecosistema informativo que no se somete a este tipo de operaciones de influencia.

Estas actuaciones suelen ser opacas y resultan difíciles de atribuir. El llamado “concepto europeo de manipulación e interferencia informativa extranjera”, conocido como FIMI y desarrollado por el Servicio de Acción Exterior de la UE, describe conductas legales, coordinadas y ejecutadas mediante subvenciones, organizaciones registradas y periodistas reales, sin necesidad de identidades falsas ni bots.

Los precedentes

España y la Unión Europea han respondido en el pasado a episodios de interferencia informativa extranjera con investigaciones y declaraciones oficiales que, de momento, no están teniendo el mismo correlato en el caso de EEUU. 

Dos días antes de las elecciones generales de julio de 2023 apareció una web que imitaba a la Comunidad de Madrid y difundía un falso aviso de atentados de ETA contra colegios electorales. El entonces alto representante de la UE, Josep Borrell, citó ese episodio como ejemplo de manipulación e interferencia informativa extranjera. 

En abril de 2024, el Servicio Europeo de Acción Exterior documentó la operación rusa False Façade, dedicada a presentar contenidos de origen prorruso como si procedieran de medios independientes.

Francia, a su vez, atribuyó formalmente en abril de 2025 el robo y filtración de documentos de la campaña de Emmanuel Macron en 2017, conocido como los Macron Leaks, al servicio de inteligencia militar ruso GRU. El episodio se había producido dos días antes de la segunda vuelta de las presidenciales.

El caso más severo se dio en Rumanía. El Tribunal Constitucional de ese país llegó a anular, el 6 de diciembre de 2024, la primera vuelta de las presidenciales tras conocerse documentos desclasificados sobre cuentas coordinadas y financiación no declarada en torno al candidato ultranacionalista Călin Georgescu. La Comisión Europea denunció además intentos rusos de socavar el proceso electoral y el referéndum europeísta de Moldavia el 20 de octubre de 2024.

Las operaciones de influencia de Israel

Israel protagoniza otros casos de financiación extranjera de creadores de contenido. Los registros presentados ante el Departamento de Justicia de EEUU bajo la ley de agentes extranjeros muestran que la empresa Bridges Partners actuaba para el ministerio de Exteriores israelí a través de Havas Media Group Germany.

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El expediente describía un presupuesto de 900.000 dólares para reclutar y producir contenidos con entre 14 y 18 influencers, como parte de un proyecto conocido como Esther Project. Israel también financió viajes de creadores estadounidenses vinculados al movimiento MAGA, con un contrato de unos 93.000 dólares para llevar a 16 de ellos a Israel.

En Europa, una investigación de Declassified documentó en 2024 un viaje organizado por asociaciones proisraelíes al que asistieron 22 periodistas de nueve países, entre ellos algunos procedentes de España, entre los que citó a redactores de la agencia Europa Press. La Embajada de Israel en Madrid mantiene además un departamento de prensa y diplomacia digital que organiza encuentros, viajes y entrevistas con periodistas.

La financiación prevista ahora por la Administración Trump para medios europeos se formalizará, según las fuentes citadas por Reuters, antes de que termine septiembre. Justo a tiempo de influir en procesos electorales tan importantes como los que tendrán lugar el año que viene en España (generales), Italia (legislativas) y Francia (presidenciales). El ciclo de votaciones relevantes en este contexto se inicia precisamente este domingo con las regionales del estado alemán de Sajonia-Anhalt, las primeras en las que está en situación de ganar la extrema derecha de la AfD.

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