Audiencias
Mapa de la influencia en la TDT: A3 domina las noticias y La 1 se mantiene segunda a la espera de La Séptima
La temporada de televisión en abierto que acaba de comenzar sigue estando liderada por Antena 3, la cadena estrella del grupo audiovisual controlado por Planeta. Le sigue de cerca La 1 de TVE, tras un año de llamativo crecimiento, pero, aun así, la ventaja de los informativos y los programas de infoentretenimiento en manos de cadenas afines a la derecha y a la extrema derecha sigue siendo abrumadora.
A pesar del auge de internet y de las redes sociales, la televisión tradicional mantiene un alcance masivo como vía de acceso a la información —47,1 millones de espectadores únicos en la temporada 2025/2026—, aunque pierde cada vez más intensidad de uso, con una media de 163 minutos diarios por persona en la última temporada (un 3,6% menos), según datos de la consultora Barlovento.
No obstante, la disputa por la audiencia es, esta vez, más relevante que en otras ocasiones porque enfrenta dos situaciones singulares. En primer lugar, el nacimiento de una nueva televisión, La Séptima, de marcada vocación progresista, que, dentro de apenas dos meses, a partir del 5 de noviembre, quiere compensar, al menos en parte, esa oferta con una programación volcada en la actualidad.
Y, en segundo lugar, porque la temporada coincide con el último año de la legislatura. Las elecciones generales de 2027 y la posibilidad de un cambio de signo político después de nueve años de gobiernos progresistas multiplican la relevancia democrática de las apuestas informativas de los dueños de las televisiones en España: el Grupo Planeta y la familia Berlusconi, ambos de marcada tendencia conservadora.
La capacidad de influencia potencial de las diferentes cadenas —el alcance sostenido de sus contenidos informativos y de debate público— tiene como protagonista a Antena 3. Esta emisora sigue siendo imbatible en la audiencia de sus servicios informativos y eso no va a cambiar, previsiblemente, con el nacimiento de La Séptima, cuyo proyecto necesitará años para consolidarse —el objetivo más realista, según sus promotores, es acercarse en algún momento a las cifras de las cadenas generalistas de menor audiencia, La Sexta y Cuatro—.
El informativo de mediodía de Antena 3, que presenta y dirige desde hace nueve años Sandra Golpe, aprovecha mejor que nadie el horario que sirve de principal puerta de entrada a la actualidad y es capaz de superar un 22% de cuota —en torno a dos millones de espectadores cada día—, muy por encima de su principal rival, el Telediario 1 de Alejandra Herranz, entre el 12,3% y el 14%; aproximadamente 1,2 millones de espectadores. La distancia es menor por la noche, pero sigue siendo significativa: Antena 3 Noticias 2, conducido por Vicente Vallés y Esther Vaquero, está en torno a un 17% —1,6 millones de espectadores—, frente al 12,5%-13% del Telediario 2 de Pepa Bueno, con unos estimables 1,9 millones de espectadores.
Si sumamos las audiencias, mucho menores, de los informativos de Telecinco, Cuatro y La Sexta, las cuotas del mediodía de cadenas situadas a la derecha suman entre un 38% y un 39%. Eso sin contar las cadenas públicas autonómicas, casi todas ellas en manos de directores de informativos nombrados por PP y Vox. El resto se mueve entre un 20% y un 21%.
Ventaja estructural
La diferencia es importante porque el informativo de sobremesa coincide con una franja de alto consumo y llega a públicos amplios, no necesariamente muy politizados. Antena 3 posee ahí una ventaja estructural: consigue convertir su liderazgo generalista en una exposición constante a su selección, jerarquización y encuadre de noticias, decidiendo el modo en el que gran parte de la población se sitúa frente a la actualidad.
La 1 se ha convertido en la segunda gran plataforma informativa generalista, gracias a la combinación de sus telediarios y de una oferta de actualidad distribuida a lo largo de todo el día. No tiene rival por las mañanas, con La hora de La 1, a cargo de Silvia Intxaurrondo, pero su alcance es menor porque hay menos gente viendo la televisión en ese momento. Tiene un 21,5% de audiencia, pero eso son apenas unos 360.000 espectadores. Mañaneros 360, ahora en manos de Jesús Cintora, también es líder, con un 11,6%, lo que se traduce en algo más de 900.000 personas porque en su horario hay más espectadores. Pero son cifras bajas en comparación con lo que mueven los informativos.
El ecosistema de RTVE añade, en horario de tarde, Directo al grano, con más de 900.000 espectadores y por encima del 11%, y Malas lenguas, entre 500.000 y 700.000 espectadores dependiendo de si se emite en La 1, con un 10,8%, o en La 2, con un 7,7%. Son programas que, durante todo el día, sitúan al espectador frente a una manera de ver lo que está pasando en España y en el mundo muy diferente de la que ofrecen los programas de las televisiones que forman parte del universo informativo de la derecha.
Es esta combinación la que hace que la primera cadena de TVE no dependa exclusivamente de sus informativos para prolongar el ciclo de temas políticos y sociales a lo largo de la mañana y de la tarde, compensando en parte su desventaja frente a Antena 3.
Su influencia potencial es doble: ofrece el segundo volumen de audiencia informativa y, al ser servicio público, mantiene una centralidad simbólica y una obligación de pluralismo que elevan la relevancia de su tratamiento editorial. Aunque, estrictamente en volumen, sus principales ediciones informativas están aproximadamente entre 400.000 y 800.000 espectadores por detrás de Antena 3, dependiendo del día de la semana.
El resto de las cadenas se mueven en cifras mucho más modestas. En los informativos de mediodía, Cuatro tiene en torno a un 8,3%, Telecinco un 8,1% —ambas son propiedad de Mediaset, el grupo de la familia Berlusconi— y La Sexta, controlada también por Planeta, un 7,8%. Por la noche, los informativos de Telecinco y los de La Sexta empataban este lunes en un 7% y Cuatro se quedaba en un modesto 4,8%.
El dato más significativo del inicio de la nueva temporada en este grupo de emisoras ha sido el regreso de Horizonte (Cuatro). El programa de Iker Jiménez, una plataforma habitual de voces de la extrema derecha, a través del cual se canalizan a menudo bulos y desinformación, anotó este lunes un 10,6% de audiencia, 3,5 puntos por encima de la media de la cadena.
Influencia
Esto convierte a Cuatro en un actor de influencia cualitativa superior a lo que sugeriría su cuota mensual del 5,8% gracias a un formato de tertulia que ha sido capaz de concentrar a un público predispuesto a consumir interpretación política marcadamente de derechas. Por comparar, aunque no se emite en una emisora generalista, en la misma franja La Noche en 24 Horas, que presenta y dirige Xabier Fortes, marcó la temporada pasada una media del 2,5% con un formato de debate e información mucho más riguroso.
La Sexta lleva en retroceso desde 2019 (cuando promediaba un 7,07% anual), con caídas sucesivas en pandemia y años posteriores hasta situarse en torno al 6%. En la última temporada se ha visto incluso superada por primera vez en 12 años por Cuatro y la tendencia negativa se ha confirmado en agosto.
La cadena, que sigue presentándose a sí misma como progresista, conserva una amplia oferta de infoentretenimiento y actualidad, aunque con cifras reducidas: Al rojo vivo promedió 249.000 espectadores y un 6,7% y Más vale tarde, 405.000.
Telecinco, en cambio, parece conservar al inicio de la temporada capacidad de impacto puntual en la mañana, aunque por debajo de La 1. La mirada crítica logró un 13,9% y El programa de AR, un 13,7%, aunque sus volúmenes fueron de 177.000 y 307.000 espectadores, respectivamente.
Son cifras muy por encima de la media de la cadena y mucho mejores que las de la temporada pasada, impulsadas estos días por la cobertura in situ de la situación en Ceuta. Susanna Griso y su Espejo Público (Antena 3) anotaron el mismo día un 11,4%.
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El duelo entre ambas se saldó la temporada pasada con un resultado mejor, en conjunto, para Ana Rosa Quintana, que, aunque con cifras bajas, dominó especialmente el primer tramo, de septiembre a diciembre, mientras que Griso logró revertir la tendencia en varios meses de la segunda mitad del curso.
Audiencia no equivale a persuasión. El share mide consumo televisivo estimado, no cambios de opinión ni confianza, y tampoco captura del todo la circulación posterior de clips, titulares y polémicas en redes.
No obstante, el mapa de inicio de la temporada es bastante nítido: Antena 3 tiene la mayor capacidad para influir sobre la opinión pública general; La 1 es su principal contrapeso por alcance y presencia informativa continua; y Cuatro y La Sexta concentran una influencia editorial aparentemente desproporcionada en relación con su cuota, al dirigirse a audiencias más orientadas a la actualidad, la interpretación y el debate político.