La XII Legislatura

Tres ambigüedades de Sánchez que siembran dudas sobre su posición final

Las tres frases ambiguas de Pedro Sánchez tras su reunión con Rajoy

Ibon Uría

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se reunió este miércoles por primera vez desde el 26J con el presidente del Gobierno y candidato del PP, Mariano Rajoy. Al término de ese encuentro, de aproximadamente hora y cuarto, Sánchez compareció ante los medios en el Congreso de los Diputados y reiteró que los socialistas votarán en contra de la investidura del líder conservador, si bien empleó una serie de frases poco claras que no despejan por completo las dudas sobre sus futuros pasos.

Sánchez defendió que el rechazo de sus 85 diputados al PP es lo lógico toda vez que el PSOE es la "alternativa" al poder de los conservadores, y argumentó que "por coherencia" no se le puede reprochar irresponsabilidad alguna a su partido "por votar en contra de un Gobierno en el que no cree". Sus matices y giros, sin embargo, plantean incógnitas en torno a dos posibles escenarios: una eventual abstención del PSOE en el último minuto para evitar unas nuevas elecciones y un posible intento de formar Gobierno.

En el PSOE hay quien señala que la "ambigüedad enorme" de Sánchez este miércoles "deja todo abierto", y que puede "contentar" tanto "a quienes quieren una abstención a última hora" como a los sectores más a la izquierda, que abogan por intentar reunir los apoyos necesarios para gobernar si Rajoy fracasa. "Hoy no ha cerrado ninguna puerta, y si Rajoy no logra la investidura habrá que decidir una posición", dice un represenante de los socialistas que desean que su jefe de filas de un paso adelante si el PP no lo logra. "Sea lo que sea, no sé cuánto hay de deseo y cuánto de realidad. Quizá no lo sepa nadie", comenta otro diputado electo.

Estas son algunas de las frases de Sánchez que más llamaron la atención en su comparecencia este miércoles, la primera ante la prensa desde las elecciones del 26J:

"A día de hoy" el PSOE se reafirma en el no

Sánchez defendió que Rajoy no sólo tiene el "derecho", sino también el "deber" y la "obligación" de intentar reunir una "mayoría suficiente" para un "Gobierno estable". "El PSOE interpreta que la investidura y la gobernabilidad van de la mano y no se pueden disociar", subrayó el socialista, quien fijó el listón de esa mayoría necesaria en 176 diputados, los necesarios, por ejemplo, para sacar adelante cada año los Presupuestos Generales del Estado.

Y, por ahora, el líder del PP sigue lejos de esa marca, recordó: "A día de hoy el PP no cuenta con ningún apoyo. A día de hoy, el PSOE se reafirma en su voto contrario a la investidura del señor Rajoy como presidente del Gobierno. Nosotros tenemos plena disposición al diálogo (...)". Ese "a día de hoy" hizo inmediatamente saltar las alarmas en la sala de prensa: ¿Estaba sugiriendo Sánchez que su posición se podría modificar a última hora? ¿Se abría a negociar con el PP?

El propio Sánchez pronunció una serie de aclaraciones que, en realidad, apuntan a lo contrario, a que el "no" a Rajoy es firme: "Rajoy sabe que no puede contar con el PSOE para un Gobierno de gran coalición ni para pactar un programa de legislatura", "el PSOE votará en todo caso en contra de su investidura", el PSOE "no es un aliado potencial" del PP, "no vamos a negociar nada con Rajoy". De hecho, preguntado por las circunstancias en las que sería posible el acuerdo con el PP, respondió con ironía: "Si el PP dejara de ser el PP y Rajoy dejara de ser Rajoy... pero como eso no va a ocurrir", sentenció.

Mientras tanto, en el círculo de la ejecutiva de Sánchez, existe un convencimiento total de que "diga lo que diga Rajoy" el PSOE no se va a abstener. "Los ciudadanos nos han votado para ser la alternativa", dice un integrante de la dirección del partido, que alerta de que investir a Rajoy, fuera con el voto favorable o la abstención, sería "totalmente incoherente" con el planteamiento del PSOE en campaña y que podría llevar al partido "a pique". Al tiempo, esta misma fuente lamenta los efectos del "bloqueo" de Podemos en la pasada legislatura y la posibilidad de que el candidato del PP intente "escaparse otra vez" del debate de investidura.

"Si tiene 137 diputados" votaremos en contra

Sectores del PSOE más proclives a la abstención vienen señalando en los últimos días que una cuestión a considerar a la hora de abrir la puerta a cambiar el "no" a Rajoy es el voto de Ciudadanos. Su argumento es que resulta más sencillo mantener el veto al candidato conservador mientras éste permaneza lejos de los 176 apoyos que necesita para ser investido en primera ronda –o de la mayoría simple que necesita en la segunda–, pero que sería mucho más complicado sostenerlo si el líder del PP fuese a la Cámara baja con un "sí" de Rivera y 169 o 170 votos a favor.

Esa misma teoría es la que defendió el presidente de Extremadura y secretario general del PSOE en esa comunidad, Guillermo Fernández Vara, tanto el pasado sábado a su llegada al Comité Federal socialista como en una entrevista un día después, cuando se preguntó "a ver quién es el guapo" que, con sus "85, 71 o 14" diputados –las dos primeras cifras se corresponden con la representación de PSOE y Unidos Podemos–, se opondría a que el presidente en funciones pudiera por fin formar un nuevo Ejecutivo. "¡Pero hombre, en qué cabeza cabe!", exclamó.

A la vista de esas declaraciones, no pasó inadvertida otra frase de Sánchez este miércoles: "Si no tiene mayoría suficiente para gobernar, el PSOE votará en contra de su investidura. Si tiene 137 diputados, lógicamente el PSOE hará lo mismo que hizo el PP durante mi investidura, que votó en contra: votaremos en contra", afirmó el candidato socialista. La pregunta surgió inmediatamente: ¿Y si Rajoy, en lugar de con 137 apoyos, acude al Congreso con 169 o 170?

Pedro Sánchez respondió en la siguiente frase: "Ya estoy viendo que dicen ustedes si, si, si... De 137 a 176, que es la mayoría absoluta, tiene un camino que recorrer el señor Rajoy. De 137 a 176. Y entre ese 137 y ese 176 no puede contar con el PSOE. Nosotros votaremos en contra. Tiene que contar con sus aliados potenciales y no con el PSOE para esa investidura", zanjó. Ya hacia el final de su comparecencia, Sánchez situó entre los posibles socios del PP a CDC, ahora rebautizada como Partit Demòcrata Català. Paradójicamente, la formación catalana ha descartado apoyar al PP y, en su lugar, ha pedido al PSOE que tome la iniciativa.

El PSOE "estará en la solución"

Si el PSOE mantiene su anunciado rechazo a investir a Mariano Rajoy y Ciudadanos se abstiene, como anunció este miércoles, los números son concluyentes: el candidato del PP no conseguirá ser investido, de modo que podrían celebrarse las terceras elecciones en un año... salvo que Sánchez intente alcanzar nuevamente la Moncloa y tenga más éxito que en marzo. Sobre esa cuestión también se le preguntó expresamente este miércoles, y la respuesta no fue concluyente: "El PSOE siempre estará en la solución y los tiempos en democracia hay que respetarlos, y este es el tiempo de Rajoy".

Agregó que "el diálogo, la negociación y la capacidad de acuerdo" pueden "permitir desbloquear la situación actual" y pidió "confianza en el sistema, en la democracia representativa y en el sistema parlamentario". "Que [los ciudadanos] sepan –agregó– que el PSOE va a dar lo mejor de sí mismo para desbloquear la situación y para que España pueda contar cuanto antes con el Gobierno que se merece". A diferencia de su intervención en el Comité Federal, Sánchez evitó este miércoles situar a su partido expresamente en la oposición, y tachó un Gobierno de Rajoy de "eventual", con lo que rehuyó igualmente dar por segura la formación de un Ejecutivo conservador.

"Se dice que si el PSOE no se abstiene vamos a elecciones... el PSOE defiende su autonomía política y la autonomía de su proyecto. Hemos sido el partido que fue a la investidura para conformar un Gobierno progresista de cambio, y hubo algunos que lo bloquearon. Por cierto, ahora van dando lecciones", reivindicó Sánchez en referencia a Podemos, e igualmente señaló que hay "una mayoría parlamentaria" que se presentó a las elecciones "diciendo que quería cambiar las políticas de Rajoy" y recordó que "ya no hay mayorías absolutas", por lo que es el tiempo de manejar la "democracia representativa" y el "sistema parlamentario".

Una dirigente del partido próxima a Sánchez evita hacer apuestas sobre el futuro, pero preguntada por sus impresiones en torno a la comparecencia de su secretario general concede que, este miércoles, Sánchez "no ha descartado" intentar gobernar. "Es el tiempo de Rajoy" y "ahora lo tendríamos peor" para reunir los apoyos necesarios, reflexiona, aunque al mismo tiempo recuerda las palabras de algunos líderes territoriales del PSOE que apostaron, ya en el Comité Federal del pasado sábado, por esta vía, como la balear Francina Armengol y el catalán Miquel Iceta. Suceda lo que suceda, su impresión es que no hay salida fácil para los socialistas: "La situación es endiablada", concluye.

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