Sira Rego: “La mentira y el ruido se pueden parar con el periodismo, que se lo digan a Silvia Intxaurrondo y Feijóo"

Retrato de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, en julio de 2026 en Madrid.

Recordaba días atrás Silvia Intxaurrondo su ya célebre encontronazo con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. “En el debate electoral de 2023, ante millones de ciudadanos, Feijóo soltó un bulo sobre el archivo del gravísimo caso de espionaje Pegasus. Tres años después, sigo esperando que cumpla su promesa y me envíe el teletipo de agencia en el que dijo haberlo leído”, comentaba la periodista en conversación con este diario acerca de este momentazo televisivo que quedó grabado de facto en la historia del buen periodismo patrio.

Tanto es así, que es el ejemplo que recupera Sira Rego (Valencia, 1973) para hablar de la “inmensa” responsabilidad que tiene el periodismo en una sociedad que confunde opinión con hechos, bullicio con relevancia y cinismo con inteligencia. “El ruido y la mentira se pueden parar desde el periodismo, que se lo digan a Alberto Núñez Feijóo y a Silvia Intxaurrondo”, apunta a infoLibre la ministra de Juventud e Infancia, quien apostilla que más que gratis, mentir sale “súper rentable”.

“Sólo hay que ver el reparto de publicidad institucional de Ayuso, Almeida, Mañueco, López Miras… Con el dinero de todos y de todas están dopando a pseudomedios cuyo objetivo es socavar la convivencia y la democracia. Están creando a un monstruo que, más tarde o más temprano, les va a acabar devorando a ellos mismos mientras Vox se frota las manos”, resalta, para acto seguido advertir de lo que pasaría si perdiéramos ese periodismo honesto, riguroso y crítico que contrasta, analiza y verifica: “Sería un mundo opaco y oscuro, donde la mentira podría caminar sin que nadie le pare los pies. Y, en ese mundo, sabemos quién se mueve bien”.

Con el dinero de todos y de todas están dopando a pseudomedios cuyo objetivo es socavar la convivencia y la democracia. Sólo hay que ver el reparto de publicidad institucional de Ayuso, Almeida, Mañueco, López Miras...

Por si alguien se pudiera quedar con la duda ante esta afirmación, aclara Rego que es la ultraderecha la que, a nivel internacional, “se mueve bien en un mundo lleno de bulos”, ya que su “estrategia política se basa en la mentira”. “En sus primeros cuatro años de mandato, Trump hizo más de 30.500 afirmaciones falsas o engañosas, según The Washington Post. Y este es el espejo en el que se miran Abascal, Ayuso y tantos líderes de la extrema derecha. Un periodismo que señale esto es extremadamente incómodo para ellos. Por eso, como hemos visto en Hungría y en otros lugares donde la ultraderecha toca poder, acabar con este tipo de periodismo es una prioridad, ya que es el enemigo de su estrategia”, argumenta.

Es por ello que destaca, asimismo, que el oficio periodístico está a día de hoy en la encrucijada de “hacer que la mentira deje de ser rentable y que la información real sí lo sea”. Para conseguir este objetivo, propone la ministra a los periodistas preguntar más a menudo: “¿por qué?”. “El qué, el cómo y el cuándo son preguntas habituales. Queremos fechas, queremos saber cómo se van a hacer las cosas, pero parece que no estamos interesados en saber por qué suceden esas mismas cosas, por qué se toman determinadas decisiones”, lamenta.

El sistema nos quiere sin tiempo para pensar, cansadas, 'scrolleando', enfadadas

En esta línea, insiste en que “¿por qué?” es una pregunta “interesante” que requiere “parar” un poco en este mundo de frenética rapidez, así como “alejarnos de las declaraciones puntuales y de los titulares rápidos”. Además, recuerda algo que en demasiadas ocasiones parece olvidado: “La fiscalización del poder es un elemento consustancial a la realidad de un medio de comunicación. Y el poder no es solamente el poder político, también el económico y el judicial, que parece que a una parte de la profesión eso se le ha olvidado”.

Y es que, en su opinión, hay muchas historias que “una parte del periodismo está dejando de contar porque el modelo de negocio capitalista no las hace rentables”. Una vez señalado esto, abre el foco para ver en su plenitud el ecosistema mediático español, donde más allá de las grandes cabeceras, hay también “muchos medios que están ocupando ese hueco porque entre las ruinas siempre entra la claridad”.

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“Tenemos que reivindicar que el periodismo también se hace desde infoLibre, desde La Marea, desde la Revista 5W, desde El Salto… y desde tantos otros medios de comunicación donde esas otras historias sí que tienen cabida, y donde hay espacios para parar, reflexionar, debatir e investigar”, subraya, al tiempo que destaca que esta “vorágine de información ultrarrápida” en la que cohabitamos “no está haciendo que los ciudadanos y ciudadanas estén mejor informados”.

“Más bien lo contrario: parece que hay una neblina, un halo, que nos impide comprender realmente qué está pasando. Y eso nos obliga a parar”, advierte, antes de conceder que esto “no es fácil por ser una consecuencia de un modelo económico turbocapitalista que nos aboca a eso, a producir más, a no poder parar”. “La política tiene ahí una tarea esencial a través de medidas como la reducción de jornada”, apostilla.

Medios como infoLibre, que se niegan a aceptar que el periodismo de verdad sea una cosa del pasado, tienen un papel trascendental

En este contexto, insiste Rego en que aminorar la velocidad para pensar o directamente detenerse para reflexionar con el tiempo suficiente es “casi revolucionario”, ya que es “decirle al sistema que no, que no vamos a seguir corriendo de un lado a otro, que no vamos a estar entretenidas con lo que nos ofrece para evitar que nada cambie”. “El sistema nos quiere sin tiempo para pensar, cansadas, scrolleando, enfadadas. Pero tiene que haber otras formas de hacer las cosas. Y ahí, a la izquierda nos toca hacer parte del trabajo. Somos quienes tenemos que transitar el camino de las utopías, convertirlas en posibilidad y hacerlas realidad”, plantea.

Un papel esencial tienen también en esto último los medios de comunicación, pues su papel social no solo les hace “meros transmisores de información, sino que moldean la opinión pública”. Un rol tan “sumamente importante que no podemos dejarlo en manos de quienes tienen intereses económicos y políticos que no se corresponden, en nada, con los de la mayoría social de nuestro país”.

Porque, tal y como remarca la ministra, "un fondo de inversión propietario de un medio no tiene el mismo interés que una persona de clase trabajadora”. “Porque quienes son serviles ante los intereses de potencias extranjeras, como Estados Unidos, no se parecen en nada a nuestros vecinos y vecinas. Y ahí, los medios de comunicación independientes son imprescindibles, porque su mirada y su forma de comprender e interpretar lo que sucede sí que se parece a la de la mayoría social”, resalta.

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Tampoco tienen los mismos intereses que los ciudadanos de a pie los milmillonarios dueños de las grandes empresas tecnológicas, “caudillos digitales que ponen en peligro las democracias y el periodismo” al dejar en sus manos “la inteligencia artificial y los entornos digitales”. Ante esto, opina, es necesario “regular” y “democratizar” esos espacios: “Y ahí está la obligación de los gobiernos de plantarles cara a Elon Musk y compañía. Desde España lo estamos haciendo, pero debemos señalar a quien tiene la responsabilidad, que en nuestro caso es la Unión Europea. Bruselas tiene la llave, pero no quiere usarla porque Ursula von der Leyen prefiere seguir siendo vasalla de los intereses de unas pocas plataformas”.

Por último, explica la ministra que tiene sentimientos encontrados con el lema de infoLibre: Somos resistencia. “Por un lado, no puedo dejar de pensar en la importancia de resistir en un mundo que parece que se cae a pedazos. En un momento donde el odio gana adeptos, donde los discursos antidemocráticos se extienden, donde el ruido y los bulos se han convertido en parte de la normalidad, resistir es una tarea imprescindible. Y ahí, medios como infoLibre, que se niegan a aceptar que el periodismo de verdad sea una cosa del pasado, tienen un papel trascendental”, indica.

Y apostilla para rematar: “Sin embargo, me da miedo que resistir signifique únicamente defenderse. Porque creo que nos toca salir a la ofensiva y, sobre todo, nos toca volver a imaginar, a soñar horizontes deseables. Es decir, por cada derecho que traten de arrebatarnos, no podemos conformarnos solo con defenderlo, tenemos que conquistar otros. Y esto se tiene que poder aplicar a otros aspectos como el periodismo y la justicia. No podemos dejar que la reacción nos marque el camino”.

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