Xabier Fortes: “Espero que Elon Musk se embarque pronto hacia Marte en uno de sus cohetes”
Apura sus últimos días de vacaciones Xabier Fortes (Pontevedra, 1966) antes de empezar en septiembre el nuevo curso de La noche en 24 horas, el programa de RTVE que terminaba en julio su temporada anterior alcanzado un nuevo récord histórico de audiencia, al llegar hasta los 2,5 puntos de share. El premio de los telespectadores, el más importante, pues es la prueba del algodón: sin trampa ni cartón, nunca falla.
No en vano, el periodista gallego, de larga y reconocida trayectoria, imprime su sello cada noche en este espacio, que dirige y presenta a partir de una premisa que considera esencial para desempeñar el oficio: luchar contra nuestras propias certezas. “Es algo muy necesario en estos tiempos, cuando los medios se perfilan tanto desde una posición ideológica”, remarca a infoLibre.
Es imposible que los que piensan más parecido a nuestra forma de ver el mundo tengan siempre razón y, a la inversa, nuestros ‘adversarios’, por así decirlo, no siempre se equivocan
“Es imposible que los que piensan más parecido a nuestra forma de ver el mundo tengan siempre razón y, a la inversa, nuestros ‘adversarios’, por así decirlo, no siempre se equivocan”, plantea, como un punto de partida no ya para el buen ejercicio del periodismo, sino para desenvolvernos en el mundo como ciudadanos con un mínimo de sentido crítico.
Por eso, enumera Fortes las preguntas que le haría más a menudo a los líderes políticos, estén en el poder o en la oposición: “¿De verdad cree que sus adversarios siempre se equivocan por algún tipo de maldad congénita? ¿Nunca aciertan? ¿Me podría decir algo en lo que su principal adversario tenga razón?”
Y todavía añade: “Si pedimos lectores o espectadores críticos, y debemos aspirar a eso, tenemos también que ofrecer el contexto que complete siempre la información que damos. Primero, información e interpretación. Y, luego, ya opinaremos para que después cada uno saque sus propias conclusiones”.
El periodismo opinativo y de trinchera está ganando terreno al descriptivo e interpretativo, que es el que proporciona más herramientas para entender el mundo
Llegados a este punto, reconoce que alguna responsabilidad debe tener el propio oficio periodístico cuando se confunde opinión con hechos y ruido con relevancia, algo que achaca a que “el periodismo opinativo y de trinchera está ganando terreno al descriptivo e interpretativo, que es el que proporciona más herramientas para entender el mundo”. “Quizás es lo que reclaman los lectores, y ellos también deberían, al igual que nosotros, darle una pensada a qué tipo de productos les gusta consumir”, apostilla.
Encontrar tiempos y espacios para la reflexión pausada es, de hecho, algo muy importante para el periodista en este ecosistema dominado por el bullicio, la rapidez y el clickbait. “Detenerse a pensar tiene el mismo valor que si te persigue un cocodrilo por el Nilo: es importante nadar rápido, pero para ponerse a salvo, no para hacerlo en dirección a sus fauces”, ejemplifica con humor, para acto seguido agregar: “Con respecto a los clics colocados como cebo con titulares tramposos, hace ya mucho tiempo que no pico. Espero que esa moda acabe pasando”.
Ahora la extrema derecha está de subidón en todo el mundo. Si anulan el poder de la prensa como contrapeso, lo tendrán mucho más fácil
Asimismo, lamenta que la desinformación y el hecho de que mentir salga gratis puedan conducirnos al “descrédito de la prensa como contrapeso del poder”, algo que “quizás algunos pretendan”. “Yo no me he acostumbrado y espero no ser el único”, recalca, antes de poner el foco en un peligro inminente: “Los sistemas autocráticos e iliberales nunca se han llevado bien con la prensa libre, y ahora la extrema derecha está de subidón en todo el mundo. Si anulan el poder de la prensa como contrapeso, lo tendrán mucho más fácil”.
En esta estrategia de descrédito del periodismo, considera “preocupante” nuestra exposición constante al algoritmo y al maremágnum de las redes sociales, pues este es un ámbito en el que es “especialista Elon Musk, que pertenece a esa internacional ultra que pretende crear sistemas o gobiernos autocráticos, para lo cual necesita sociedades acríticas”. “Espero que se embarque pronto hacia Marte en uno de sus cohetes”, resalta.
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En esta línea, admite Fortes que empieza a estar “cansado” de los vídeos creados con inteligencia artificial, “un peñazo, como cuando llegó el zoom a la televisión a finales de los 60 y principios de los 70 y nos llegamos a marear con Valerio Lazarov” [risas]. Por eso, como la de los clics baratos, espera que también pase la moda de la IA, ya que, en su opinión, en realidad es una herramienta que, como muchas, puede ser bien utilizada: “Creo que esto es lo que va a acabar pasando o, al menos, lo deseo. No soy muy apocalíptico en estas cuestiones”.
Lo que sí le está “preocupando muchísimo” últimamente es la “utilización de los mecanismos e instrumentos judiciales para provocar una censura preventiva, para asustar a los periodistas”. Esto, advierte, “quizás merece ya un congreso de periodistas para abordarlo”, ya que “se están dando situaciones realmente intolerables”, por lo que defiende que, ante los retrocesos democráticos de cualquier tipo, el periodismo debe jugar el papel de “no caer ni en el desánimo ni en el derrotismo”, sino “resistir de forma inteligente”.
“Deberíamos empezar por recordar que el periodismo no es gratis. Eso nos ha hecho un daño terrible”, afirma, antes de finalizar con un aviso a navegantes que, partiendo del ecosistema informativo, va en realidad mucho más allá: “Todo está cambiando a una velocidad muy alta y no parece que para bien. Son tiempos para resistir y no ocultarlo, especialmente si nos dedicamos a este oficio. Un periódico es resistencia cuando cuenta lo que pasa, pese a quien pese”.