Acoso sexual
El discurso 'feminista' del PP se derrumba ante una denuncia interna por acoso al alcalde de Móstoles
El Partido Popular solo da credibilidad a las denuncias de acoso sexual si afectan a una formación de izquierdas. En ese caso, todas dimisiones son pocas. En cambio, cuando el PP está implicado, se trata de un "conflicto laboral" y un "caso fabricado" contra el partido. Es la explicación que dieron este jueves la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y la cúpula del PP —el nacional y el madrileño—, después de que El País publicara este miércoles que los conservadores madrileños presionaron a una edil para tapar una acusación de acoso contra el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. El regidor dejó meridanamente claro que no piensa dimitir.
Ayuso lo redujo todo a una conspiración de la izquierda para tratar de influir en las elecciones aragonesas, que se celebran el próximo domingo, 8 de febrero. "Yo no vengo aquí a hacerle la campaña a Pilar Alegría, que se está hundiendo en Aragón mientras Salazar está yendo al Senado, y están utilizando un caso fabricado contra el Partido Popular", dijo. Una reacción que contrasta con la que mantuvo tras los casos que afectaron al PSOE y Sumar. "¿Qué se puede esperar del trato que le han dado a las mujeres?", decía hace solo unos meses. "¿Cómo puede ser tan dócil como mujer ante los episodios de acoso sexual en La Moncloa?", le llegó a reprochar a Mar Espinar, la portavoz del PSOE en la Asamblea, que este jueves le afeó el encubrimiento denunciado por la concejala mostoleña.
Todo comenzó con una carta que la regidora envió a la presidenta madrileña el 26 de febrero de 2024, en la que denunció el acoso sexual y laboral al que le estaba sometiendo el alcalde mostoleño desde que llegó al cargo. Ayuso, sin embargo, no la recibió en ningún momento y derivó el asunto a su número dos, Alfonso Serrano, y a la secretaria de Organización, Ana Millán, que la presionaron para que no denunciase, según el escrito que ella mismo dirigió al Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP. La edil acabó renunciando al ver que el PP no solo no investigó, sino que la disuadieron de acudir a la policía o al juzgado.
"El amparo del partido pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia", le dijo Ana Millán, la persona a la que se le asignó el caso. "¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?"; "Ayuda no es hacerlo público, eso te va a hundir"; "Lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado, porque te comen", fueron algunas de las frases de Millán. "No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución", le dijo, por su parte, Serrano, siempre según la denuncia.
"Tú no eres empleada del PP"
La concejala, sin embargo, siguió insistiendo y envió seis escritos, incluido uno de 20 folios relatando su calvario al comité de Garantías del PP nacional, pero la presidenta madrileña nunca la recibió aunque sí se reunió con Bautista. Tampoco la citaron en persona desde el citado comité —que depende de Génova—, presidido por el expresidente extremeño y actual senador José Antonio Monago. Como ya desveló infoLibre, el PP no cuenta con un plan de igualdad o contra el acoso sexual específico, solo con un protocolo genérico sobre el acoso laboral. Tampoco tiene habilitado ningún buzón ni canal concreto al que dirigir las quejas de esta índole. Cualquier denuncia se tramita del mismo modo y en ningún caso puede ser anónima.
En mayo de 2023, el PP aprobó un "Protocolo de prevención del acoso laboral", en el que incluyeron el acoso moral, sexual, por razón de sexo y discriminatorio. Se trata de un documento de 13 páginas, al que tuvo acceso infoLibre, que únicamente le dedica tres párrafos al acoso de índole sexual. En ese apartado diferencian entre "el chantaje sexual" y el "acoso sexual ambiental". El primero lo definen como aquel "producido por un superior jerárquico" que puede tener efectos "sobre el empleo y las condiciones de trabajo" de la persona afectada; el segundo como "toda conducta que crea un entorno laboral discriminatorio, hostil o humillante".
Según el escrito presentado por la concejala, el PP le dijo que no podían abrir un protocolo de acoso porque ella no tenía "relación laboral" con el partido. "Tú no eres una empleada del Partido Popular. (…) Nos estás pidiendo en tu último mail que abramos el protocolo de acoso y no sé qué no sé cuántos, es que para nosotros tú no eres una funcionaria. Entonces, no podemos aplicar el protocolo de acoso en el partido", le llegaron a decir, lo que de nuevo contrasta con la respuesta oficial del partido.
"Una información periodística no es suficiente"
El dos de Ayuso, Alfonso Serrano, trató de reducirlo todo a una "disputa laboral" que se acabó archivando por falta de pruebas. "En una reunión se le preguntó —a la víctima— si se trataba de un acoso y ella lo negó", argumentó este jueves desde la Asamblea. La denuncia, según Serrano, carecía de fundamento y estaba destinada "a dañar la imagen del alcalde". Esa fue, precisamente, la tesis del propio alcalde mostoleño, que lo achacó todo a una suerte de venganza política. Argumentó que la edil tenía aspiraciones de gobierno y que, al no concederle lo que quería, empezaron los "desacuerdos, desavenencias internas y quejas que posteriormente derivaron en los escritos que hoy se están utilizando para construir un relato que no se corresponde con la realidad", dijo.
Sin embargo, en la carta en la que la concejala del PP anunció su baja del partido y que envió a la presidenta madrileña el 3 de octubre de 2024, dejó por escrito que se trataba de una situación de acoso y que se sintió desamparada por su propio partido ante la falta de respuesta. "Me he encontrado con que los órganos de mi partido me han negado cualquier tipo de amparo haciendo oídos sordos a mis denuncias, sin realizar ninguna intervención, lo cual me ha resultado inaudito, por inesperado", escribió, según relata El País. "Estos hechos no corresponden con el código de conducta del PP que recoge en su capítulo 2 principios éticos generales".
Bautista apeló, además a su "presunción de inocencia". "Cuando una persona ocupa una responsabilidad pública y es conocida, está expuesta a intentos de dañar su imagen, pero debe prevalecer, y lo pongo claramente encima de la mesa, la presunción de inocencia", señaló. También aseguró que no piensa dimitir y que nadie le ha pedido que lo haga porque "no hay una acusación como tal" y una información periodística "no es suficiente para que se tome una decisión".
De nuevo, se trata de una respuesta muy diferente a la que dio el PP cuando salió a la luz el caso de Salazar y también la renuncia del portavoz de Sumar, Íñigo Errejón. En ese caso, el propio líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, trasladó "todo el apoyo" a las víctimas de violencia machista y dio por buenas las informaciones periodísticas publicadas sobre él sin esperar a ninguna acción judicial. Este jueves, sin embargo, subrayó que la mujer "tiene el deber de acudir a la Justicia". "El PP de Madrid ha investigado, y después de investigar ha considerado que no había indicios suficientes y racionales para actuar", dijo.
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La reacción del PP recuerda a la que ha mantenido el partido ante otras denuncias de acoso sexual que afectan a su formación, comenzando con la de Nevenka Fernández hace veinte años. Ella era concejala de Hacienda en Ponferrada y su denuncia por acoso sexual contra Ismael Álvarez, entonces alcalde del municipio, fue un terremoto político. El PP cerró filas... No para expresar el apoyo a la víctima, sino para arropar, proteger y blindar al entonces alcalde. Incluso con una sentencia a favor, ella fue apartada y tuvo que huir del país tras la visceral reacción en su contra. Él, por el contrario, no se vio obligado a renunciar a su carrera. Cuando finalmente dimitió, el PP de Aznar alabó su gesto, con Ana Botella a la cabeza. A pesar de ser condenado, volvió a concurrir a las elecciones con otras siglas y fue elegido nuevamente concejal.
Pero no hay que remontarse a hace dos décadas para encontrar otros casos. Tras las denuncias contra el alcalde de Algeciras y senador del PP, José Ignacio Landaluce, que se remontan a octubre de 2024, los conservadores iniciaron supuestamente una investigación interna de la que nunca se supo el resultado. Es más, en el PP andaluz defendieron a Landaluce mientras que Génova miró para otro lado. Las denunciantes relataron cómo Landaluce tocó un pecho a una de ellas sin consentimiento en un acto oficial y sujetó de la mano "y la puso sobre su entrepierna" a otra. Landaluce se dio de baja del PP, pero no ha dejado sus cargos.
Al PP también le costó mover ficha con el conselleiro do Mar de la Xunta de Galicia Alfonso Villares. Dimitió en junio del año pasado cuando trascendió públicamente que había sido denunciado por agresión sexual cuatro meses antes. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, tuvo conocimiento desde el principio de que Villares estaba siendo investigado por un presunto delito contra la libertad sexual de las mujeres, pero lo mantuvo en el cargo hasta que el Tribunal Superior admitió a trámite el caso e informó a Villares de que iba a iniciar la práctica de diligencias. Cuando presentó su dimisión, recibió los aplausos de los altos cargos de la Xunta. Finalmente, el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol decidió archivar la causa el pasado mes de diciembre.