Universidades privadas

El IE, la nueva universidad privada de Madrid en manos de la aristocracia y con dudas sobre su solvencia

Diego del Alcázar Benjumea, María Benjumea Cabeza de Vaca y Diego del Alcázar Silvela, con la IE Tower al fondo.

De escuela de negocios a centro adscrito para acabar como universidad privada. Ese ha sido el recorrido que ha hecho el Instituto de Empresa (IE) hasta convertirse en la decimocuarta universidad privada de Madrid, que comenzará su actividad el próximo curso 26/27. Detrás de este negocio se encuentra una familia perteneciente a la aristocracia, los Del Alcázar, que actualmente, a través de sus empresas, concentran el control societario total del proyecto.

La empresa titular que está detrás de la Universidad IE de Madrid no es otra que Instituto de Empresa S.L., que tiene como director a Diego del Alcázar Benjumea, hijo del fundador de la escuela de negocios original, Diego del Alcázar Silvela, X marqués de la Romana y Grande de España. El hijo ocupa además los puestos de consejero y consejero solidario dentro de la empresa.

Entre los cargos también se encuentra Isabela del Alcázar Benjumea, hija del marqués, como representante y apoderada solidaria y María Benjumea Cabeza de Vaca, esposa del marqués, como representante. Sin embargo, el control familiar va más allá del Instituto de Empresa S.L. 

Por encima de esta sociedad se encuentra Tabla de las Navas S.L., una empresa patrimonial que actúa como cabecera del entramado societario familiar y que posee la totalidad de Instituto de Empresa. Es, además, la entidad que aparece en la documentación autonómica como promotora del proyecto universitario, mientras que Instituto de Empresa S.L. conserva la condición de titular de IE Universidad Madrid. Esto significa que Tabla de las Navas es la empresa propietaria del grupo y quien tiene la última palabra sobre las decisiones empresariales, mientras que Instituto de Empresa S.L. es la sociedad titular que gestiona la universidad.

La propiedad de Tabla de las Navas está repartida exclusivamente entre los cuatro miembros de la familia. Diego del Alcázar Silvela conserva la mayoría, con un 52,38%; su esposa, María Benjumea Cabeza de Vaca, posee un 14,57%; y sus hijos Diego e Isabela del Alcázar Benjumea controlan un 16,52% cada uno. En conjunto, la familia posee el 100% de la sociedad, por lo que no hay accionistas externos en la cúspide del grupo.

Esta estructura es algo nuevo, ya que es el resultado de una reorganización realizada mientras se tramitaba el reconocimiento de la universidad. Cuando el IE presentó su solicitud, en diciembre de 2021, los promotores identificados eran Azálvaro Empresa S.L. y Diego del Alcázar Silvela. Azálvaro figuraba entonces como la sociedad promotora mayoritaria y sus cuentas fueron utilizadas, junto con las de Instituto de Empresa, para justificar la solvencia económica del proyecto.

Sin embargo, el grupo decidió simplificar su estructura. Azálvaro Empresa fue absorbida y Tabla de las Navas, que ya era su socio mayoritario, pasó a ocupar directamente su posición. La operación eliminó sociedades y participaciones intermedias y convirtió a Tabla de las Navas en propietaria directa del 100% de Instituto de Empresa S.L. La propia entidad explicó a la Comunidad de Madrid que el objetivo era “reducir ineficiencias y racionalizar” las actividades de las distintas sociedades del grupo.

Todo esto se resume en que Tabla de las Navas es la sociedad que decide sobre el destino de los beneficios que eventualmente genere la universidad, ya sea su reinversión, su mantenimiento en reservas o su reparto. Unos beneficios que la empresa ya prevé como bastante jugosos. 

En la memoria económica remitida a la Comunidad de Madrid, la institución prevé ingresar 169,5 millones de euros en su primer año de funcionamiento como universidad madrileña independiente. La cifra crecería de forma sostenida hasta alcanzar 237,6 millones de euros anuales en el sexto ejercicio.

En total, el plan financiero proyecta 1.273 millones de euros de ingresos en sus seis primeros años de actividad, con los títulos oficiales como principal fuente de facturación. La universidad arrancará con 10 grados y 10 másteres oficiales, además de tres doctorados, y prevé ampliar la oferta durante sus primeros cinco años hasta 14 grados y 16 másteres. 

Entre las titulaciones iniciales figuran los grados en Administración de Empresas, Derecho, Comportamiento y Ciencias Sociales y Comunicación y Medios Digitales, así como los másteres universitarios en Administración Internacional de Empresas, Dirección de Empresas y Gestión. Solo los grados generarían más de 111 millones de euros anuales al final del periodo, mientras que los másteres aportarían cerca de 110 millones. Los programas propios y de dirección completarían el resto de la facturación.

Las negativas a la nueva universidad

Para llegar hasta este punto, el IE ha tenido que pasar por una historia de más de cinco décadas. En 1973, Diego del Alcázar Silvela fundó el Instituto de Empresa como una escuela de negocios, como una institución “por y para emprendedores” y con el objetivo de formar a la próxima generación de empresarios.

En 1999 nació la empresa Instituto de Empresa S.L., que en 2006 compró los derechos de titularidad de la Universidad SEK, una de las tres universidades privadas que en ese momento tenía Castilla y León, y en 2008 cambiaron su nombre por IE Universidad. Este campus fue el impulso necesario para que en 2009 la Junta de Castilla y León aprobara que el Centro de Estudios Superiores IE se pudiera consolidar como un centro universitario adscrito a la base de Castilla y León.

A partir de 2021 este centro empezó a impartir su actividad desde la IE Tower, el quinto rascacielos más alto de la Comunidad de Madrid que se encuentra en el complejo financiero de las cuatro torres, donde ahora se va a ubicar la sede de su nueva universidad. De hecho, ese mismo año fue en el que la empresa inició los trámites para consolidarse como universidad privada en Madrid.

Sin embargo, ese proceso no ha sido un camino sencillo y libre de críticas, algo que tampoco ha frenado el proyecto. En septiembre de 2022 la Comisión Delegada de la Conferencia General de Política Universitaria, órgano técnico en el que participan el Ministerio de Universidades y las comunidades autónomas, trasladó al IE un informe provisional desfavorable

El documento cuestionaba que la memoria acreditara suficientemente el cumplimiento de los requisitos exigidos por el Real Decreto 640/2021 para crear una nueva universidad. Entre las principales objeciones figuraban las discrepancias detectadas en la planificación académica, un proyecto investigador considerado demasiado genérico, la falta de concreción sobre la plantilla docente, la ausencia de un plan detallado que garantizara la continuidad de los estudios en caso de cierre y, especialmente, las dudas sobre la solvencia económica de la entidad promotora.

Durante los meses siguientes, el IE reformuló buena parte del expediente. Amplió el plan de investigación, concretó la contratación de profesorado, desarrolló un protocolo para garantizar que los estudiantes pudieran finalizar sus estudios en caso de extinción de titulaciones y aportó nueva documentación económica, incluido un informe elaborado por Ernst & Young (EY) que defendía la capacidad financiera del grupo. 

Tras analizar las alegaciones presentadas por la institución, la Comisión Delegada emitió el 7 de marzo de 2024 un informe favorable, aunque mantuvo algunas observaciones. El órgano seguía considerando que persistían determinadas discrepancias documentales, que el proyecto investigador conservaba un carácter "generalista" y que la cuestión de la solvencia había requerido importantes aclaraciones, pero concluyó que la memoria ya cumplía los requisitos exigidos para continuar la tramitación.

Las críticas no terminaron ahí. Durante el periodo de información pública, Comisiones Obreras (CCOO) Madrid presentó alegaciones solicitando la retirada del proyecto. El sindicato sostuvo que la nueva universidad no respondía a una necesidad real del sistema universitario madrileño, ya que duplicaba titulaciones ya existentes y reforzaba un modelo de expansión de la universidad privada mientras las universidades públicas sufren problemas de financiación. También cuestionó la orientación empresarial del proyecto, la solidez de su investigación y retomó algunas de las dudas que inicialmente había planteado la Comisión Delegada sobre la viabilidad económica y las garantías para el alumnado.

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“Hubo un primer informe bastante negativo y después otro más favorable, pero aceptando compromisos de que determinados requisitos se cumplirían en el futuro”, denuncia Jesús Escribano, portavoz de Universidades de CCOO Madrid, en conversación con este periódico. A su juicio, la Comunidad de Madrid está concediendo autorizaciones “confiando en que dentro de unos años se cumplirán las condiciones”, pese a que después es la propia administración quien debe supervisar su cumplimiento, un sistema que “no genera demasiada confianza”.

Al no ser ninguna de estas alegaciones vinculantes, la Comunidad de Madrid siguió adelante con el proceso que fue aprobado en noviembre de 2025 y finalmente reconocido en el BOE en febrero de este año. Sobre las críticas que ha recibido el proceso, infoLibre ha contactado con la Consejería de Educación, Ciencias y Universidades de la Comunidad de Madrid y su respuesta ha sido que “la apertura de una nueva universidad en la región solo se produce cuando así se aprueba por Ley en la Asamblea de Madrid una vez cumplidos todos los requisitos necesarios”.

Desde el gobierno regional defienden la aprobación afirmando que el reconocimiento de IE Universidad Madrid constituye “una manifestación de la libertad de creación de centros docentes”, del “derecho a la educación” y de la “libertad de empresa”, subrayando que el proyecto no supondrá coste alguno para las arcas públicas, ya que será financiado íntegramente por la entidad privada promotora. Por su parte, el propio IE argumenta que la nueva universidad forma parte de la continuación de un proyecto nacido para “reinventar la educación superior” y cuyo propósito es “promover el cambio positivo a través de la educación, la innovación y la investigación”, mediante un modelo basado en la “internacionalización, el emprendimiento y la tecnología”.

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