Probablemente
Este retrato, probablemente, es de agosto de 1937. En él aparecen mi abuelo Francisco y mi padre, nacido en marzo de ese mismo año y también llamado Francisco. Probablemente, la foto estaría tomada en la casa de mi abuelo en Sitges, durante el permiso tras graduarse como teniente del ejército de la República en la Escuela Popular del Ejército nº 4 de Barcelona.
Probablemente, mi abuelo estaría doblemente contento, tanto por su graduación como por reencontrarse con su hijo de cinco meses, ya huérfano de madre, y esta orfandad es lo único que me fue transmitido directamente de aquella época. El resto son suposiciones que he ido construyendo en estos últimos tres años. Y es que, como en muchos otros hogares de los perdedores de la Guerra Civil, en los años 60 y 70, a los nietos se nos contaban muy pocas cosas de las vividas por nuestros mayores.
Todo empezó cuando descubrí entre los papeles familiares fotos de la infancia de mi padre, en las que se ve a un niño escuálido en un colegio, que más tarde descubrí que fueron tomadas en el Preventorio de tuberculosos de San Martín de Trevejo, donde mi padre pasó parte de su infancia mientras mi abuelo cumplía los 20 años de condena en la cárcel Modelo de Barcelona, según el Consejo de Guerra sumarísimo que le juzgó en 1940 por “auxilio a la rebelión”. Probablemente, mi padre no fue muy feliz en esos años porque nunca nos contó, ni enseñó, nada de su infancia.
Mi abuelo ganó unas oposiciones como cartero en 1932 tras haber cumplido tres años de servicio militar y haberse licenciado en 1931. Probablemente, estuvo en el centro de Madrid celebrando la proclamación de la Segunda República.
Descubrí, en mis investigaciones, que le fue abierto un expediente en 1934 por el “terrible hecho” de participar en una manifestación pública, probablemente en protesta contra el Gobierno de derechas al frente de la nación.
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A principios de 1935, se instaló en Sitges como cartero titular. Estudiando su Consejo de guerra, averigüé que en ese año se afilió al PSUC, y que ya estaba afiliado a la CNT. En su juicio militar se le describió como "un activo y señalado político comunista".
Cuando el golpe del 36, mi abuelo deja en Sitges a su familia y se alista al 5º Regimiento de Milicias Populares, siendo nombrado sargento y enviado a la defensa de Madrid. Sé que en esos primeros meses de guerra estuvo en la defensa de Madrid participando en el frente de Peguerinos.
Probablemente, mi abuelo y mi padre en aquellos tiempos sufrieron mucho; no lo sé porque nunca me lo dijeron, pero yo sí que sé una cosa con certeza: que para mí son héroes.